16 Primera noche juntos Alessandro se quedó en su despacho hasta tarde pensando en lo que su hermano le habÃa dicho, se suponÃa que la princesa no tenÃa magia, él lo habÃa comprobado con sus propios ojos, sin embargo, dudaba que su hermano estuviera mintiendo.
Al dÃa siguiente Alessandro volvió a llamar a su hermano y a un médico para que lo revisara, tal y como Cassian le habÃa dicho, el médico confirmó que él se encontraba mejor, que su condición habÃa mejorado mucho.
Cuando estuvieron solos Cassian le dijo.
_Lessan, no te estaba mintiendo, no sé qué es lo que posee la princesa, lo único que sé, es que es que gracias a ella he mejorado, asà que no la mates, porque si lo haces me estarÃas condenando a vivir con dolor.
_No le haré nada, no te preocupes.
Después de que Cassian se fuera Alessandro mandó a llamar al mayordomo y le dijo que se encargará de que esa noche la princesa estuviera en sus aposentos.
El mayordomo fue a buscar a Abril cuando comenzó a anochecer, las sirvientas la bañaron y le pusieron un ligero camisón blanco de tirantes, después la llevaron a los aposentos del rey y le dijeron que esperara a su majestad.
Abril estaba muy nerviosa, tenÃa miedo de que su vida se acabara esa misma noche, ella se quedó completamente quieta en una esquina de la habitación mirando fijamente la puerta esperando a que el rey entrara.
El rey estaba tardando, Abril estaba cansada de estar de pie, ella puso en cuclillas y al final terminó sentándose en el suelo, las horas fueron pasando y el rey no apareció, Abril sentÃa sus párpados pesados, ella luchó contra el sueño, pero al final perdió y terminó quedándose dormida.
Alessandro habÃa tenido más trabajo del habitual, al final se habÃa quedado trabajando hasta tarde, cuando entró en su habitación encendió la luz, él estaba cansado, se quitó la ropa y cuando estaba a punto de irse a la cama se percató de que habÃa alguien en una esquina de su habitación, era la princesa quien se habÃa quedado dormida abrazando sus rodillas, él habÃa olvidado por completo que le habÃa pedido al mayordomo que la llevará a sus aposentos esa noche, él se acercó,
intento despertarla, sin embargo, no pudo lograrlo, ella estaba profundamente dormida.
Alessandro no podÃa dejarla durmiendo en el suelo, él la cargó en brazos y la depositó suavemente en la cama.
Ãl se quedó mirándola fijamente, ella era una joven hermosa de rasgos delicados, Alessandro querÃa ver si era verdad que ella poseÃa magia y para hacerlo solo habÃa una manera, él tomó un abrecartas que habÃa en la mesita de noche y se hizo un corte en la mano un tanto profundo, después de limpiar la herida la vendo y se acostó al lado de la princesa.
Alessandro tenÃa muchos problemas para dormir, en ocasiones él sólo dormÃa tres horas ya que siempre tenÃa pesadillas que lo despertaban, sin embargo, ese dÃa durmió profundamente como hacÃa mucho tiempo no lo hacÃa.
Al dÃa siguiente cuando Abril se despertó se encontró acostada con el rey, él dormÃa profundamente y la estaba abrazando, ella se quedó inmóvil sin saber que estaba pasando, no recordaba cómo habÃa terminado en esa situación.
Su estómago comenzó a rugir, Abril estaba que morÃa de hambre ya que el dÃa anterior no habÃa podido cenar nada porque las sirvientas no se lo habÃan permitido, ella se preguntó a qué hora se despertarÃa el rey y la dejarÃa ir, lo único que deseaba era volver a su pequeña casa en la parte más alejada del castillo y comer hasta saciarse.
Cuando Alessandro despertó sintió una extraña calidez, al abrir sus ojos vio que estaba abrazando a la princesa, él pensó que ella aún seguÃa dormida, él pensaba levantarse lentamente cuando escucho el sonido de un gruñido, era el estómago de la princesa, él se levantó y pudo ver lo avergonzada que ella se encontraba, Alessandro la ignoró como si no hubiera escuchado nada, quito la venda de su mano y se sorprendió al ver la herida habÃa cicatrizado casi por completo, él se giró
para ver a la princesa y le dijo.
_Levántate, sé que estás despierta.
Abril se levantó e inmediatamente se puso de rodillas, ella estaba asustada ya que el tono de voz del rey era severo, ella le dijo.
_Lo siento su majestad, he sido irrespetuosa, por favor perdóneme la vida.
_He dicho que te levantes no que te arrodilles.
Abril se levantó, ella estaba temblando y no se atrevió a mirarle.
_No voy a matarte asà que deja de temblar, eso me molesta.
_Lo siento yo no...
Alessandro se acercó y le dijo.
_MÃrame.
Abril levantó su rostro con temor, él tenÃa una mirada tranquila en su rostro, no parecÃa estar molesto a pesar de su tono de voz.
Ãl le mostró la mano y le preguntó.
_Tú has tocado mi herida.
_No su majestad, ayer me quedé dormida no me entere a qué hora llego, me he despertado hace un momento.
_Ya veo.
El estómago de Abril volvió a rugir, ella se sintió avergonzada, su rostro se tiñó de rojo, Alessandro le dijo.
_Debes tener hambre, pediré que te traigan el desayuno.
Alessandro comenzó a cambiarse, mientras lo hacÃa Abril le veÃa, ella no se mostraba ni un poquito avergonzada, eso a él le molestó un poco y le dijo.
_Debes estar muy acostumbrada a ver hombres desnudos ya que no muestras ningún pudor al verme sin ropa.
_Se equivoca, pero acaso hay alguna razón por la que deba sentir vergüenza, yo no encuentro ninguna, ¿Acaso está mal mostrarse sin ropa? -Que? _No he recibido una educación adecuada asà que hay algunas cosas que no las manejo muy bien, solo sé lo que he aprendido de los libros, en mis libros describÃan muchas escenas en la que los personajes estaban desnudos y ninguno sentÃa vergüenza, al contrario, ponÃa que uno debÃa sentirse orgulloso de mostrar su cuerpo, su majestad tiene buen
cuerpo asà que muéstrese orgulloso.
Alessandro se escandalizó ante las palabras de la princesa y si se lo hubiera dicho cualquier otro dÃa él hubiera pensado que lo estaba engañando, sin embargo, después de comprobar que ella no poseÃa magia, se dio cuenta que quizás ella no habÃa tenido una vida fácil, él le preguntó.
_ ¿Cómo se llamaba ese libro del que aprendiste eso? _Se llamaba: Durante las noches de luna llena, habÃa 3 volúmenes.
_ ¿Quién te dio tales libros? _No me los dio nadie, los encontré en la biblioteca del pequeño palacio en el que vivÃa cuando era una niña.
Alessandro quiso ver de qué trataban esos libros antes de decir algo más asà que se dirigió a la puerta y le dijo.
_Diré a las sirvientas que vengan y te ayuden a vestirte.
_No lo necesito, puedo cambiarme sola.
_Entonces solo pediré que te traigan el desayuno.
_Muchas gracias su majestad.
Alessandro se fue y mientras se dirigÃa al despacho le pidió al mayordomo que le llevaran el desayuno a la princesa y también le pidió que buscaran los libros que la princesa le habÃa mencionado y se los llevaran a su despacho.
Comments(0)
Join the discussion — sign in to leave a comment
Sign In to CommentNo comments yet. Be the first to share your thoughts!