CapÃtulo 58
Zane le pasó el libro que sostenÃa al cajero.
Sostuve los libros de Willow y su mano, de pie cerca mientras esperábamos. "¿Sabes? Me acabo de dar cuenta de que no le he dado nada a Willow desde que la conocÃ. Asà que estos libros son mi regalo para ella".
Zane no dijo ni una palabra. Después de pagar, me quitó los libros de las manos y se dirigió al coche. Aunque Willow aún no sabÃa leer, sentÃa curiosidad por lo que contenÃan. Me instó con entusiasmo: "¡Papá, vamos a casa a leer!".
"Claro." Una vez que nos abrochamos los cinturones, Zane arrancó el coche rápidamente y se fue.
Steven habÃa cogido los libros que los niños necesitaban en otra librerÃa. Mientras se dirigÃa a casa de sus padres, se le ocurrió una idea y se giró para mirar a Jessica.
Jessica notó su mirada y arqueó una ceja. "¿Qué pasa? ¿Pasa algo?"
âDijiste que Annalise lleva a esa niña al jardÃn de infantes todos los dÃas, ¿verdad? âpreguntó Steven, sumido en sus pensamientos.
Jessica asintió. "SÃ."
Steven apartó la mirada. "Entendido."
Jessica pensó que habÃa terminado cuando la sorprendió diciendo: "Llevaré a Zachary a la escuela el lunes por la mañana".
Ella se animó de inmediato. "¿Quieres ver a Annalise?
"Ni hablar", replicó Steven sin dudarlo. "Ya no quiero verla, ¿para qué querrÃa verla?"
âEntonces, ¿por qué de repente quieres llevarte a Zachary? âpreguntó Jessica.
Desde que ella y Steven se conocieron, ella era quien llevaba y traÃa a los niños de la escuela. Asà que cuando Steven se ofreció de repente a llevar a Zachary, no le sorprendió que le diera demasiadas vueltas. "Ella era mi...
esposa una vez..." Steven hizo una pausa para respirar hondo. "No puedo quedarme de brazos cruzados viendo cómo va por el mal camino, ¿verdad?" Jessica guardó silencio. Steven añadió: "Pero si intento ayudarla y me ignora, lo que pase después será su culpa". Jessica finalmente se tranquilizó. "SÃ,
Steven finalmente sintió un alivio al ver que ella lo entendÃa. Le dio una palmadita suave en la mano antes de volver la mirada al frente. Al llegar a casa, Willow preparó un montón de bocadillos y una bandeja de fruta, aunque fui yo quien lavó la fruta. Zane se encargó de cortarla. Extendió un paño pequeño sobre la alfombra, colocó la comida y luego señaló un lugar al lado. "Mami, siéntate aquÃ".
Me acerqué y me senté donde Willow me indicó. Se acurrucó a mi lado, sacó un libro ilustrado y me pidió que le leyera.
Se suponÃa que Zane estarÃa trabajando arriba, pero trajo su portátil a la sala. Quizás no pudo resistirse a la paz que se respiraba allà abajo. Trabajaba mientras vigilaba a Willow.
Le leà cuentos a Willow mientras ella, contenta, masticaba y escuchaba. Preocupada por si me lastimaba la garganta, me acercó amablemente un trozo de sandÃa a los labios. "¡Mami, abre!"
Sonreà y le di un mordisco, dándole un gran abrazo. "Gracias, Willow".
"De nada", respondió Willow dulcemente.
El tiempo se deslizó
En la atmósfera pacÃfica, y la noche habÃa caÃdo antes de que nos diéramos cuenta.
Después de refrescarse, Willow miró su mochila con expresión preocupada. TenÃa que llevarla a la escuela mañana.
"Willow, ¿qué te preocupa?" preguntó Lasked. Era inusual verla
Inveldert. Ya sabÃa que Zane me habÃa dicho que tenÃa autismo.
"Maldita sea, solo hablo cuando estoy contigo o con papá"
upert
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