CapÃtulo 43
Willow rió con alegrÃa. Me rodeó el cuello con los brazos, se acercó a mi cara y me habló con orgullo: "¡Eres la mejor, mami!". La animé a saltar con fuerza para corresponderle: "¡Tú también eres la mejor, Willow!".
Willow se soltó de mi abrazo, me tomó de la mano y me llevó arriba a toda prisa. "¡Vamos, mami! ¡Qué ganas de que llegue la hora del baño!"
HabÃa una bañera en el baño de Willow. QuerÃa bañarse hoy, asà que presté mucha atención a la temperatura del agua mientras llenaba el...
bañera.
Mientras tanto, Willow sacó sus juguetes de baño, como patitos de goma y otros juguetes. Los metió todos en la bañera antes de elegir un pijama. Al terminar, se le formaron tenues gotas de sudor en la frente.
Aun asÃ, sus ojos aún brillaban de emoción. Para entonces, la bañera también estaba llena. Willow, obediente, se sentó con la espalda apoyada en el borde de la bañera y me miró.
Fue extraño. No hice mucho por Willow. De hecho, solo puse la mitad del esfuerzo que me costó cuidar a Zachary.
Aun asÃ, Willow dependÃa de mà y me apreciaba mucho. Me hizo sentir que todos mis esfuerzos serÃan correspondidos y que valÃan la pena.
Estoy muy contento con mi vida actual gracias a ella.
"Mami", dijo Willow de repente. Me senté junto a la bañera y pregunté: "¿Qué pasa?".
Willow dudaba en pedirme compañÃa cuando nos conocimos. TemÃa que le dijera que no. Asà que siempre accedÃa a sus peticiones.
tartamudeó al expresarse
Sin embargo, gracias a nuestra conversación anterior, finalmente creyó que la amaba y que no me importaba mimarla. Ya no tenÃa miedo de pedirme que hiciera cosas. Willow preguntó animadamente: "¿PodrÃas ayudarme a secarme el pelo luego?".
Apoyé mi brazo casualmente en el borde de la bañera y respondà sonriendo: "Por supuesto".
Willow ya no jugaba a la bañera después de oÃr eso. Se limpió rápidamente antes de que yo...
Ayúdala a lavarle el cabello.
Hice lo que me pidió con alegrÃa. Luego, abrà la ducha y le cubrà los ojos a Willow, para que no le entrara agua.
Mientras tanto, Willow yacÃa tranquilamente contra el borde de la bañera. Sus ojos brillaban al mirarme, como si intentara grabar ese momento en sus recuerdos.
Una vez que terminé de lavarle el pelo a Willow, cogà una toalla, le sequé el pelo ligeramente y le puse otra toalla limpia sobre los hombros. Finalmente, encendà el secador.
Le sequé el pelo a temperatura media. Aun asÃ, sabÃa que aún estaba caliente para una niña, asà que tuve que prestar mucha atención a la temperatura para evitar quemarla.
La sonrisa de Willow se ensanchó. Siguió sonriendo hasta que guardé el secador. Entonces, corrió a abrazarme. "Es genial
"tengo a mami."
Le devolvà el abrazo y le di unas palmaditas en la espalda. "En efecto."
Steven trajo a Zachary a casa después de que este recibiera una vÃa intravenosa en el hospital. Las luces de la sala ya estaban apagadas. Por eso, todo el lugar estaba oscuro y se sentÃa vacÃo. Steven no pudo evitar fruncir el ceño. Annalise siempre dejaba las luces encendidas cuando él vivÃa con ella. Se aseguraba de que se sintiera bienvenido cada vez que llegaba a casa.
Steven frunció el ceño. "¡Jessica!"
"¿Qué pasa?", preguntó Jessica como si acabara de despertar. Su voz era suave y casi hacÃa pucheros, pero también parecÃa estar molesta con Steven.
Steven detectó el desagrado en su tono. "¿Ya estabas dormida?"
PodrÃa entenderlo si Jessica no los hubiera acompañado al hospital si estaba demasiado cansada por el embarazo. Dicho esto, habÃan pasado dos horas desde que él y Zachary habÃan ido al hospital. La veterinaria Jessica no los habÃa llamado ni una sola vez.
Fue entonces cuando Steven de repente se dio cuenta de algo: aunque Jessica a menudo afirmaba ver a Zachary como su hijo biológico, sus acciones demostraban lo contrario.
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