CapÃtulo 26
El Departamento de Hospitalización estaba abarrotado. Algunos pacientes no tenÃan habitación asignada y no tenÃan más opción que dormir en el pasillo. La mayorÃa, que llevaban mucho tiempo hospitalizados, estaban gravemente enfermos. Estaban presentes cuando ingresé y seguÃan allà cuando me dieron de alta. Al caminar por el pasillo, vi algunas caras conocidas.
Un anciano preguntó: "¿No te dieron el alta? ¿Por qué estás otra vez en el hospital?"
"Bueno, me caà por las escaleras hace unos dÃas", dije con sinceridad. Al fin y al cabo, querÃa saber si alguno de ellos presenció o grabó el incidente, pero tampoco podÃa contárselo todo.
La escalera estaba resbaladiza; creo que alguien le hizo algo. QuerÃa ver si alguna cámara de seguridad tenÃa grabaciones del culpable o si alguien lo filmó accidentalmente.
El anciano me aconsejó: "¿Cámaras de seguridad? Hay una en el pasillo. DeberÃas poder ver las grabaciones en la sala de seguridad". "¡De acuerdo, gracias! Las revisaré ahora", dije alegremente. Las grabaciones lo harÃan todo mucho más fácil.
En la Unidad de Hospitalización, la gente rara vez usaba la escalera; estaba en silencio. Mientras tanto, habÃan limpiado el lugar donde caà y no se veÃa rastro alguno de sangre.
Miré hacia arriba y vi una cámara de seguridad encima de mÃ. Luego bajé las escaleras. Para mi sorpresa, habÃa una cámara de seguridad encima del lugar donde me caÃ.
Esto significaba que el hospital tenÃa muchas cámaras de seguridad, incluso en lugares obsoletos como la escalera. Me sentà aliviado al descubrirlo.
Fui a la sala de seguridad y les conté lo sucedido. Para identificar el lÃquido desconocido en la escalera que me provocó el aborto, exigà las grabaciones de seguridad.
El equipo de seguridad me mostró a regañadientes las imágenes del momento aproximado del incidente. Pero, para mi sorpresa, todas las cámaras de seguridad estaban tapadas. Me quedé atónito.
¡Eso significaba que incluso si supiera que Jessica estaba detrás de todo, no tendrÃa ninguna evidencia!
El guardia de seguridad dijo con culpa: "Cuando nos dimos cuenta de que algo andaba mal, Ãbamos a investigarlo. Pero en cuanto llegamos, nos enteramos de que alguien se habÃa caÃdo".
Zachary era un niño, y las cámaras de seguridad jamás se le habrÃan pasado por la cabeza. Eso significaba que la única persona que lo sabÃa todo y que, además, era lo suficientemente meticulosa como para pensar en borrar las pruebas...
HabrÃa sido nada menos que Jessica. Después de tomarme un tiempo para recomponerme, dije con calma: «Perdón por molestarte». Al llegar a casa del hospital, me puse las pantuflas en el recibidor. Zane estaba trabajando en la sala. Cuando abrió la puerta, me dijo que me sentara frente a él. Zane se levantó, fue al refrigerador y preguntó: «¿Quieres algo de beber?».
Nunca me gustaron las bebidas. Pero como me preguntó, le respondà cortésmente: "Con agua está bien".
el
Zane se preparó un café helado y luego me sirvió un vaso de agua. Después de todo el ajetreo del dÃa, me daba un poco de sed. Tomé unos sorbos del agua que me dio Zane.
Es tu primer dÃa aquÃ. Estabas dándole de comer a Willow e incluso la mandaste a la escuela, asà que no tuve oportunidad de preguntarte si necesitabas algo. Si necesitas algo, puedes avisarme cuando quieras. Puedo pedirle a la criada que te compre lo que necesites.
Esperaba que Zane me hablara sobre Willow, pero no esperaba que se preocupara por mÃ.
Tras un momento de shock, respondà cortésmente: "Gracias, pero traje todo lo que necesito. No necesito nada ahora mismo".
Los ojos frÃos e inexpresivos de Zane se curvaron en una leve sonrisa. Dijo: «No tienes que ser tan amable conmigo. Willow te considera su madre, asà que puedes sentirte como en casa».
Hice una pausa. Si esto fuera mi hogar...
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