CapÃtulo 114
Nerea escuchaba cómo la acosaban sin piedad, frundiendo más y más el ceño, queriendo defenderse pero viéndose superada en número, queriendo llamar a alguien pero temiendo interrumpir la ceremonia de inicio. Entonces, fingió alegrÃa y gritó hacia afuera, ¿Edern, llegaste?
Al oÃr eso, los fans se giró para mirar, quedando frente a un vacÃo absoluto, sin encontrar nada. Al volver a mirar, la silueta de Nerea ya habÃa desaparecido.
-¡Se escapó, vamos tras ella!
El grupo la persiguió furiosamente, con una ferocidad que les hacÃa parecer un grupo de zombis hambrientos.
Nerea, asustada, corrió en dirección contraria a la ceremonia. Unos minutos después, llegó a una calle llena de tráfico, sin veredas para peatones.
¡Estaba atrapada!
Al girarse y ver a los fanáticos acercándose, su mente trabajaba a mil por hora, buscando una salida, cuando de repente, un Maybach negro de lujo se detuvo delante de ella.
¿Qué?
¿Quién dijo que no hay salida cuando las cosas se ponen dificiles?
¿Y eso de ayuda divina? ¡El dueño de ese carro era su héroe sin capa!
Sin pensarlo, abrió la puerta y se lanzó adentro y cerró la puerta con la máxima rapidez, -Disculpa, necesito que me lleves, hay gente detrás de miâ¦
Jadeando, levantó la vista hacia el conductor y se encontró con⦠¿Roman?
¿Era posible tanta mala (o buena) suerte de encontrarse con él en momentos as�
-¿Señorita Nerea?
Roman la observó, su expresión era de pánico, su cabello un desastre y una fina capa de sudor cubrÃa su frente, sus ojos se entrecerraron, -¿Qué sucede?
-Nada, nada.
Nerea tartamudeó, intentando arreglarse el cabello con una mano y fingiendo calma, -Solo necesito que me lleves rápido, si no es mucha molestiaâ¦.
Antes de que pudiera terminar, se escucharon golpes fuertes en la ventana.
-¡Abre la puerta! ¡No te escondas, zorra!
-Sal ya, o rompemos el carro!
Roman bajó la ventana, y Nerea, asustada, presionó sus manos sobre las de él, -¡No abras!
Pero ya era tarde. Cuando la ventana se bajó, los fanáticos, listos para atacar a Nerea, quedaron impactados ante la visión de un hombre de una belleza inigualable.
Quedaron boquiabiertos, sin palabras.
¿Quién era este hombre? Su presencia era tan imponente que hacÃa que su Ãdolo Edern pareciera nada comparado con élâ¦
Capitulo
Con una mirada profunda y helada, como si pudiera ver a través de todo, el miedo se apoderó de las fanáticas, que temblaban incontrolablemente.
â-
Entonces, alguien grito, ¡Es un Maybach Landaulet, edición limitada en todo el mundo!
¿Qué?
Justo entonces, vieron que habÃa una cámara de vigilancia en la esquina de la calle.
Al darse cuenta del valor del carro y viendo cámaras apuntándolas, las fanáticas huyeron despavoridas, sabiendo que no podrÃan pagar los daños de un vehÃculo tan lujoso ni enfrentarse al hombre que parecÃa un demonio salido de las sombras, listo para no dejarlas escapar sin consecuencias.
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