Chapter 4: Capítulo IV

A Step Forward (Juliantina)Words: 14621

California, 2007

San Francisco, Orfanato Silvia McCandlish.

12 años atrás.

—Mira quien tenemos acá, una niña muy linda...—dijo el hombre alto con una sonrisa—¿vienes de visita o no tienes papis?—preguntó nuevamente sin recibir una respuesta a cambio.

—Eso no se pregunta Howe, una niña que está acá obviamente es porque es huérfana, no seas imbécil—Howe asintió y miró a la niña, era muy hermosa.

—Ella no debe saber que no tiene papis, además no soy imbécil, solo soy gentil, podrías respetarme por favor?—Howe pidió respeto y el viejo con cara de borracho se rió a carcajadas y dijo.

—Yo hago lo que yo quiera marica, así que no te creas más solamente porque el jefe te tiene aprecio—Howe se sintió ofendido y se llevó una mano al pecho, estaba harto de trabajar en un orfanato, solamente lo hacía por los niños y el dinero  para seguir su carrera de derecho.

—No tienes por que decirme marica, además si lo fuera no debería de importarte, simplemente soy amable con la niña, déjanos solos, intoxicas mi espacio vital, gracias—Howe se acercó nuevamente a la niña y tomó su pequeña mano—Vamos pequeña, debes cambiarte y reunirte con los demás niños, acá todos somos una familia, si tu no tienes familia pues...en hora buena ahora tienes una y muy grande—le guiñó y caminó con ella hasta los cuartos.

En medio del camino la morena asustada aun dijo.

—¿Acá no pegan?—Howe la miró aterrado y negó rápidamente, se agachó hasta quedar a su altura y exclamó.

—Acá no hacemos eso, acá amamos y mucho, debes de confiar en mi pequeña—la morenita asintió—¿Cómo te llamas?

—Mi nombe es Juliana y tú?—preguntó Juliana.

Howe jamás decía su nombre, ya que en un futuro no querría que alguien lo reconozca por trabajar en un orfanato, no le parecía malo, solo pensaba que era mejor no decirlo.

—Soy Olger tu nuevo mejor amigo—los dos sonrieron hasta llegar a la habitación, en donde se cambió y fueron al comedor en donde se encontraban todos los niños.

—¿Te dan miedo las niñas?—preguntó Howe a Juliana que parecía estar un poco roja.

—No, es que me ponen nerviosa—Howe sonrió y ocultó su carcajada, la llevó hasta una mesa al lado de una niña de pelo negro.

—Ella es Verónica, también llegó hoy, si quieren pueden hablar, así se te quitan los nervios pequeña—le guiñó a Juliana y ella lo vio sin entender, era inocente.

—Hola, soy Veronica, por qué te pones nerviosa pareces un tomate—la niña rió y Juliana se avergonzó más—¿No tienes lengua? Debí saberlo, lo siento—Juliana negó y por primera vez se rió.

—¿Tu tampoco tienes papis? Olger dice que ahora somos familia—Veronica la vio y sonrió.

—Sí ahora eres mi hermana, soy mayor que tú—Juliana no supo cómo obtuvo esa información—lo dice tu carnet, ahí—se señaló encima de pecho.

Juliana se miró y rió, qué ingenua soy, pensó.

—Mi familia anterior me pegaba, ellos...decían que yo era mala que estaba enferma—Veronica no dijo nada, solo la abrazó.

Era la segunda vez en toda su vida que recibía un abrazo con amor, y se sentía muy bien, no tenía nervios de Veronica, era su hermana.

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Nueva York

Presente

Sala de Juntas.

—Los cambios que realizaremos serán muy diferentes a lo que acostumbramos, saben muy bien que si alguno de ustedes no esta a favor yo con mucho gusto lo despido y se guarda su opinión, le informaré, ya saben que el Sr Villyn ya no está en la empresa, así que la encargada de toda la empresa por ahora soy yo, también sabemos que la empresa Bradley Corporation, nuestra competencia, está a punto de alcanzarnos y obviamente esto no puede pasar—Dijo Lauren Lanwer por el micrófono, hizo una pausa para beber un poco de su vino Chateau Petrus.

El sonido de una puerta abrirse alertó a todos menos a Lauren que seguía enfocada en su vino, Egna se dió cuenta de esto y le susurró a su jefa.

—Srta Lanwer, debería de alzar la vista—

Lauren al escuchar esto levantó la vista rápidamente para encontrarse directo con unos ojos casi negros de una joven morena que parecía avergonzada, seguido de una mujer alta con buen cuerpo y un tanto egocéntrica, después vió a Howe, y dijo.

—¿Tu no estabas despedido? No debería de estar acá Howe—dijo Lanwer muy segura de sí.

—Es una pena...puesto que he sido contratado nuevamente, me tendrán acá muchos años más si es posible Srta Lanwer—dijo educadamente, algo que siempre destacaba de Howe.

Se escuchó la carcajada de Lauren cuando Howe terminó de hablar, y todos rieron también, Juliana estaba muy avergonzada, pero también enojada por la actitud de la ojiverde, pero no podía hacer nada, empeoraría todo.

—Mi nombre es Verónica Iglesias—dijo de repente Verónica y todos la miraron.

—¿Usted es la nueva dueña de Cord Villyn? Un gusto mi nombre es Lucy Vives para servirle señora—Verónica rió y miró a Juliana.

—No, no yo no soy dueña de todo esto, realmente creo que voy a ser una empleada, la dueña es Juliana Villyn—

Todos los de la sala guardaron silencio como si estuvieran esperando la aparición de alguien.

Juliana se sintió un escalofrio recorrer su espalda y respiró hondo, para poder hablar.

—Soy...yo, yo soy Juliana Villyn—todos en la sala la miraron de arriba para abajo, Lauren Lanwer se echó a reír sin control, parecía más una burla, el límite de Juliana estaba ya al tope.

Howe miró a Juliana y recordó al Señor Villyn, peligroso.

—¿Tu vas a conducir esta multinacional? ¿Qué edad tienes?—Juliana suspiró y apretó sus puños.

1...2...3...4...5

—Tengo 21, sí puede que no sea la mejor pero sé mucho sobre este tema, además mi abuelo me heredó esto Señorita Lanwer, yo tampoco estoy de acuerdo con esto pero es lo que hay, no?—sonrió y Lauren relajó un poco su cuerpo, miró detalladamente a Juliana y exclamó.

—Te enseñaré sobre el negocio, ahora le estaba informando a los empleados sobre los cambios, aprovecha y presentate, y...la próxima vez ven con algo más formal, eres una Villyn—dijo Lauren un tanto arrogante.

1 Hora después, fin de la junta.

—Juliana ven, te enseñaré el lugar y la oficina que ahora será tuya—Juliana la siguió dejando a Veronica hablar con Howe y una joven castaña.

—¿Desde hace cuanto trabaja acá Srta Lanwer?—preguntó Juliana mientras oía el sonido de los tacones de Lauren en el piso.

Era muy hermosa, pensó Juliana y se sonrojó por pensar eso.

Tonta.

—Yo fui la primera empleada de tu padre, bueno después de Howe, el siempre fui el consentido de el Sr Villyn, Howe es un incompetente, no tiene agallas—dijo sin verla a los ojos—este lugar es donde se exporta todo, acá se crean los productos—caminaron un poco más—acá esta los puestos de trabajo—siguieron caminando por el lugar que estaba decorado con cosas blancas y negras—la recepción y ahora vamos a las oficinas mayores—subieron por el ascensor,  era muy incómodo para Juliana—Estas son las oficinas de los de alto rango, mi oficina esta a lado de la tuya, en la planta más alta del edificio el piso 21—

Juliana asintió y subieron nuevamente el ascensor pero ahora por uno dorado que ponía "Solo ejecutivos mayores" y Juliana pensó que eso era muy arrogante y poco humilde.

—Llegamos, este es el lugar, tenemos un baño privado, tendrás secretaria igual que tu abuelo y tu oficina es esa Juliana—le señaló

Era muy enorme, mucho más grande que su antigua casa.

—¿Esta es mi oficina?—Preguntó sin creerlo.

—¿Hablo japonés o francés para que no me entiendas o que? ¡Oh, es verdad si hablo esos idiomas y seis más!—rió de su propia burla y se paró frente a un ventanal en donde se veía toda la ciudad—Siempre quise esta oficina, tiene la mejor vista, en fin mañana a las 8 AM tenemos una junta con Bradley Corporation, intentaremos que nos venda su compañía a un precio muy bueno—Juliana la vió sin creer y asintió.

—Mañana estaré acá, gracias, algo que tenga que hacer?—Lauren asintió y salió de la oficina para después volver con un montón de papeleo con operaciones por resolver.

—Haz todo ese papeleo, quiero que lo tengas listo mañana a primera hora, son balances de todo el mes, adiós Juliana—sin decir más salió de la oficina.

"Esto es demasiado" pensó Juliana "Esto yo lo hacía en cinco meses en la universidad" se rascó la sien "y eso que era la mejor" se sentó en su silla y puso el papeleo en una esquina, después se fijó en una foto que aun seguía en el escritorio, era un señor de pelo negro y moreno con un niño en sus brazos, se veían bien.

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Nueva York

Bradley Corporation.

—¡Necesito eso enseguida no entendiste!—gritó Valentina a Candice que ya se había acostumbrado a los gritos.

—Srta Bradley, le repito que aun no lo tienen, el señor Captell dijo que mañana por la mañana lo tendrá—Valentina suspiró y asintió.

—Mañana los quiero tener en mis manos, como quieres que me presente a una reunión con la competencia sin datos y cuentas? Empleados patéticos—Candice maldijo en voz baja y se retiró.

Valentina había tenido una tarde abrumadora, después de estar en un tráfico de 2 horas había llegado tarde a su empresa y no pudo pedir un desayuno decente, además de eso su asistente le había informado que tenía mañana una reunión con Lauren Lanwer la ahora dueña de Cord Villyn o eso pensaba ella, ahora estaba tan estresada que pensó mejor en salir a aquel restaurante Holger Cheff.

—Candice dile al empleado del parqueadero que me tenga listo mi auto.

—Sí señorita—respondió  por el intercomunicador

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Holger Cheff

—Una mesa privada para dos—dijo Valentina en la recepción.

—Buenas tardes para usted también y lamentablemente solo nos queda una al lado izquierdo—señaló una mesa un poco alejada de los demás pero al lado de el cajero en donde se cancelaba, mucho mejor—¿Quiere esa?—preguntó

Valentina asintió y caminó hasta esa mesa.

—¿Desea pedir algo señorita?—dijo el mesero una vez que Valentina se acomodó.

—Sushi Uramaki, y si pueden traerlo rápido—el mesero asintió y se retiró.

Mientras tanto una morena que había llegado desde ya una media hora estaba parándose de la mesa para poder ir a cancelar la cuenta que justo por casualidad del destino quedaba al lado de la arrogante Bradley, aunque eso ella no lo sabía.

Al llegar frente al cajero trató de meter la tarjeta pero no entraba, intentó recordar cómo le había enseñado esa mujer de la vez pasada, pero lo único que le venía a la mente eran unos ojos azules.

—Maldición Juliana...—dijo una voz detrás de Bradley, Valentina no prestó mucha atención hasta que escuchó un "clock" como sia lgo se hubiera partido.

Volteo a ver y se encontró nuevamente a una morena de ojos café, era la misma chica de hace días, aún seguía igual de hermosa, ese pensamiento lo borró de inmediato.

—¿Qué haces niña?—preguntó Valentina mirándola con asco.

—Yo...yo, inten...to pagar pero, creo que dañe la tarjeta—Valentina recordó el color de esa tarjeta, pobre de ella si la era verdad eso de partirla.

—¿Donde la tienes?—Juliana a vio sin entender—La tarjeta!—sacó de su bolsillo izquierdo una tarjeta doblada a la mitad.

Doscientos millones que no van a poderse retirar en unos diez días, pesó.

—Niña, cómo carajo metiste la tarjeta?—Juliana se sonrojó a la vez que se avergonzó.

—Yo...me distraje y se dobló, puede repararse?—Valentina rió, la primera risa en todo el día que fuera real.

—No, no la puedes arreglar, vas a tener que lavar trastes para poder pagar la cuenta—Juliana se sorprendió pero después recordó que tenía una tarjeta negra en su coche, sin decir anda corrió hasta el parqueadero.

—Mierda. Se quiere escapar—dijo para si misma Valentina, y corrió detrás de Juliana—¡Niña! Espera...—Juliana seguía corriendo, hasta que llegó al parqueadero.

—¿Te  querías escapar niña?—dijo Valentina un poco sorprendida.

Juliana negó.

—Vine a por otra tarjeta a mi bebé—dijo Juliana mientras tocaba sus bolsillos buscando la llave.

—¿Eres madre soltera? No eres tan niña—replicó Valentina negando como si la hubiera defraudado.

—¿Qué? No, mi bebé es mi auto, es ese—tocó un botón del llavero y abrió el auto.

Valentina abrió la boca sorprendida, ese auto valía millones.

—¿En que mierda trabajas?—Juliana se encogió de hombros y dijo.

—SOy como una secretaria, recibo órdenes y lo hago—Valentina abrió los ojos un poca más

—Carajo, si no ganara tanto en mi empresa seguramente me metería de secretaria, ahora ven vamos a pagar—

"¿Vamos a pagar?" pensó Valentina "piensas con ella" con la niña rara.

—¿Eres de acá?—preguntó Valentina a Juliana minutos después, ahora se encontraban en la mesa de Valentina.

—Soy de México, vivo acá desde que tengo memoria—dijo y Valentina asintió.

Se quedaron un momento en silencio, hasta que.

—Me darías tu número, es para tener más amigos—dijeron a la vez haciendo que Juliana se sonrojara y Valentina girara los ojos.

—Sí—dijeron nuevamente a la vez.

—Dámelo tú—ocurrió nuevamente.

—habla tu primero—Dijeron al mismo tiempo otra vez hasta que Valentina se cansó y puso un dedo sobre los labios de Juliana tratando de callarla.

—Te daré mi número yo—dijo Valentina.

Juliana asintió sintiendo aun el dedo sobre sus labios, quería besar su dedo, extraño tal vez...intercambiaron números y por fin Valentina quitó su dedo dejando que Juliana hablara sin antes relamerse los labios, quería pensar que podría tener un sabor.

—te...te llamaré mañana, por cierto soy Juliana—Valentina asintió.

—Yo soy Valentina—se presentaron después de conocerse—Me tengo que ir, algunos si tenemos que trabajar, adiós, Juliana—dicho esto salió de la mesa y se fue por donde vino.

Juliana sintió algo extraño en su cuerpo, era una sensación.

Ella sintió.

Curiosidad.

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Hola! Por fin actualizo, los fines de semana no subo cap, pero mañana subo otro!

Los leo y les respondo

oxoxo

Oigan, hace poco ley un fic g¡p y pues...me dieron ganas de hacer a Juliana g¡p, qué piensan ustedes?