Chapter 39: Capítulo Final

A Step Forward (Juliantina)Words: 22918

"Porque ella era fuego, ella era sol y era luz que iluminaba a través de mis ojos. Pensar en ella era como morir y volver del infierno sin aún ser asesinado en llamas"

— ella

Flashback

Nueva York

Psychology Mind

—July, es un gusto tenerte nuevamente acá—saludó Margot a la morena—Hoy vienes sola, debo preocuparme?

—Psiquiatra, hoy debería de estar de todo menos preocupada por mi, estoy abriendome—sonrió y Margot sintió un gran peso en su espalda.

—¿A qué te refieres con abrirte?—July bufó—Mhmm—la morena se acostó en el sillón.

—Quiero darle una oportunidad a mi corazón, es todo—Margot frunció el ceño.

—Pero tu dijiste que no podías sentir, cómo me explicas eso?—July se encogió de hombros pero Margot tenía la respuesta, había descubierto lo que verdaderamente sucedía con la morena.

—No tengo una respuesta exacta, hoy sucedió algo y me dí cuenta que no solo me gusta Valentina—Margot tragó en seco—Estoy enamorada de esa mujer, puede creerlo?

—¿Entonces podríamos decir que empezaste a sentir?—July asintió—¿Qué hizo que esto sucediera?—July suspiró recordando.

—Pensé que Valentina me estaba engañando, sentí mi cuerpo fallar, realmente me sentí mal—la morena sonrió—Desde ese momento supe lo mucho que me gustaba Valentina, y me di cuenta que realmente estoy enamorada de ella, me siento diferente psiquiatra—Margot sonrió.

—¿Qué opina Juliana de todo esto? ¿Le has comentado de esto a ella ?—July negó.

—Ella no ha hablado, no me dice nada. Solo sé que no debería sentir, pero ahora eso me da igual. No es como si alguien me pudiera controlar—Margot asintió—Aunque hoy sentí como quería salir y tomar el control, no lo permití claramente.

—Quiero que ella salga, podrían hacerlo?—July asintió un poco dudosa—Me refiero a estar las dos presente al mismo tiempo, pueden hacerlo?—la morena negó—Cierra los ojos y cuando los abras quiero que ella esté presente—cerró sus ojos y sintió su cuerpo dejaba de pertenecerle, Juliana estaba presente.

—Hola...—dijo Juliana y July hizo que se sentaran.

—Hola Juliana, cómo estás?—la morena rascó su cuello y agachó la mirada.

—Abandonada, me olvidó—margot anotó en su libreta lo que acababa de notar—Es comprensible...soy la tonta, torpe y débil—habló lentamente pero con dolor.

—¿Quién te abandonó?—Juliana suspiró—¿Valentina?—asintió.

—Ahora no soy yo a la que ella ama lo.. co...comprendo—miró sus manos y empezó a jugar con ellas—July es la fuerte, la que no se deja mandar por nadie y eso le atrae a las chicas, supongo que no debo de estar fuera, arruino todo—Margot anotó nuevamente con su bolígrafo.

—¿Recuerdas todo lo que has vivido?—Juliana negó—Si te lo pidiera, podrías eliminar algún recuerdo de tu mente?—Juliana asintió, ella al ser la verdadera personalidad podía eliminar los recuerdos de cualquier otra personalidad.

—¿Por qué me pregunta eso?—Margot miró su reloj.

—Lo lamente Juliana, la consulta acabó—cerró la libreta confirmando sus sospechas—July Villyn—los ojos de la morena se volvieron oscuros y su cuerpo se hizo un poco más firme—Es bueno verte de vuelta, hasta la próxima consulta.

Era hora de quitarle la venda de los ojos a todos aquellos que no podían ver la verdad

—¡No, psicóloga! Necesito contarle algo...por f-favor—Margot la miró por un segundo y pudo notar el miedo en los ojos de aquella morena, fue por eso que lo siguiente que hizo fue cancelar sus próximas citas para así poder hablar tranquilamente.

—¿Está todo bien Juliana?—la morena negó rascando su frente al mismo tiempo que empezaba a llorar—...Juliana, necesito que te calmes por favor—rogó Margot

—...nos engañó todo este tiempo—susurró Juliana limpiando sus lágrimas—Él nos engañó...Julianno Villyn...n-nos usó, psicóloga—Margot la miró confundida—...realmente él...no—pero una fuerte cachetada de su propia mano la hizo caer al piso del consultorio, segundos después la morena se había ido.

—July—susurró la psicóloga, sabiendo muy bien que algo estaba ocultando.

—Psiquiatra—susurró perversamente—Vivo por estos momentos con usted—habló cínica— pero sabe? Yo controlo todo—sonrió para luego levantarse del suelo y caminar hasta la salida.

Tiempo después July Villyn desapareció por culpa de una promesa que no pudo cumplir a su manipulador abuelo.

Fin del flashback

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Oregón, Portland

3 Años después.

Lo sabía, Juliana Bradley sabía que su pasado no era algo de esperar. Ahora controlaba su enfermedad, su dinero y sus sentimientos. Estaba en la cima del éxito desde que empezó a preocuparse más de su empresa que en ella misma. El fantasma de su abuelo la seguía atormentando en sus sueños desde que su más grande amor ya no estaba con ella, las noches en su gran cama no eran solitarias, muchas mujeres pasaban todos los día por ese lugar pero el calor ya no estaba como antes lo había sentido. Las noches en Portland eran fría y lo eran mucho más sin ella, sin su amor. Le había roto el corazón al confesarle que desde el comienzo había sido todo una mentira. Había dañado lo único real que tenía y valoraba.

—Señorita, está lista?—preguntó Howe sonriendo. La morena había mantenido la amistad con su amiga desde esa noche en que todo se fue cuesta abajo. Él la apoyó sin dudarlo, le creyó—La Sra. Lauren nos espera en Nueva York—La ojiverde sí había tenido un final feliz al casarse con aquella morena apodada Camila.

—Sí, Howe. Es hora de volver—susurró Juliana en un intento de sonreír, lamentablemente el hombre, que ahora tenía alguna que otra cana en su perfecto cabello negro, sabía que detrás de aquellos ojos neutros había una mujer rota y lastimada.

—¿Aún la recuerda?—preguntó Howe un poco inseguro. La morena se había vuelto muy fría, aquel lado tierno y amoroso ya no estaba desde que lo había perdido todo.

—Sí, aún lo hago—volvió a susurrar Juliana mirándolo de reojo—No es algo que deba importar, me he acostumbrado—Howe sonrió débil y luego encendió el vehículo para ir directamente al avión privado que poseía desde hace un tiempo su jefa.

—¡Señorita Bradley! ¿Va volar?—preguntó el piloto del avión, la morena sonrió y asintió—En unos minutos salimos, destino?—preguntó

—A casa Henry, a casa—el piloto asintió sabiendo muy bien a donde iban a ir.

Nueva York, era el lugar en que todo había comenzado y terminado

—¡Que tenga una hermosa estadía!—Juliana sonrió amable y gracias a aquel sol abundante tuvo que usar sus gafas negras.

Cord Villyn

Su multinacional se había mantenido en orden, no había nada que Lauren Lanwer no pudiera manejar, sin duda Juliana confiaba en ella y es que como no hacerlo luego de que ella misma fuera la que le había hecho abrir los ojos hace tres años atrás.

—Juliana—la voz de Lauren inundó sus pensamientos para luego sentir como sus brazos cubiertos por la americana negra la abrazaban con aprecio—Te extrañé, no nos vemos hace dos meses. Las cosas están en orden por si te lo preguntas—informó

—Lo sé, contigo todo va siempre en orden, Laur—luego de eso el silencio de instaló—¿Ella me ha buscado en la multinacional?—Lauren negó un poco decepcionada.

—No la hemos visto en persona desde hace tres años. Por las revistas y la televisión sí—Juliana la miró y le hizo saber que quería escuchar de su ex amor—Tiene una hija, se llama Jeana. Su empresa está muy bien, no sé nada más—la morena mordió su labio inferior con fuerza y asintió para luego caminar hasta su oficina.

Las lágrima comenzaron a salir de sus ojos sin parar y sintió como todos los recuerdos empezaban a pasar por su mente, era como una golpe en la realidad. Valentina la había superado y hasta tenía una hija. Sentía como si su corazón estuviera en el pasada y no pudiera sacarlo de ese lugar. Fue por eso que canceló todas sus citas y condujo hasta un bar cerca de su penthouse.

—Hola—susurró una voz sensual a su lado—¿Todo bien—Juliana miró a aquella mujer pelirroja, asintió para luego invitarla a un trago y posteriormente llevarla a un motel. Si bien en Portland su cama siempre estaba llena de mujeres al azar, en si penthouse todo era distinto, solo Valentina había estado ahí, solamente a ella le había hecho el amor allí.

Al otro día sus juntas de negocios la hicieron perder la noción del tiempo, cosa que siempre sucedía y era algo que la sacaba de su tristeza absoluta. Pero esa noche mientras volvía en su auto al penthouse recordó todo, recordó la noche en que todo se supo.

Recordó el principio de su sufrimiento.

Tres años atrás

Cord Villyn

Nueva York

—¿Hola?—preguntó Lauren esperando que aquel número desconocido dejara de marcar.

—Lauren—susurró aquella voz que conocía a la perfección, aquella voz que la había adoptado prácticamente.

—Señor Villyn, de verdad es usted?—Al otro del celular, más exacto Canadá.

—Es hora de volver querida Lauren, todo está en orden?—los nervios de la ojiverde se agudizaron recordando aquel plan que Julianno Villyn había impuesto.

—July ya no está, ahora es Juliana Bradley—susurró con temor al saber que su padrino no estaría tan contento de saber que no pudo obedecer sus ordenes.

—¡¿Ella sabe de mí?!—gritó tan fuerte que Lauren tuvo que alejar el celular de su oído—Tomaré en vuelo esta tarde a Nueva York, tengo que arreglar aquel error.

Luego de eso escuchó como colgaba el teléfono. Pero Lauren ya no era tan inocente como lo era antes y sabía que aquel hombre las estaba manipulando a su antojo. Fue pot eso que decidió contarle todo a su amiga.

—¿Por qué tanta urgencia Lauren?—preguntó Juliana sentada en su escritorio—Voy a ver una película con Valentina, ahora que estoy mucho mejor mentalmente ella quiso celebrarlo en nuestro penthouse—habló con un brillo en sus ojos que tres años después ya no poseería.

La mirada de la ojiverde se hizo triste y supo que debía contarle aquella mentira en la que estaba viviendo.

—...tu abuelo está vivo—la sonrisa que antes tenía la morena había desaparecido de inmediato y solo quedaba un rostro lleno de sorpresa—tienes que escucharme y creerme lo que te diré

—Eso es es cierto, él está muerto—rió nerviosa esperando que sea una broma de mal gusto—¿Verdad?

Lauren negó

—Tu abuelo ha estado vivo todo este tiempo, él nos manipuló a su gusto—empezó a narrar—Todo comenzó con una venganza a Carlos Bradley.

Flashback

—¡Maldito imbécil!—le gritó Carlos a Julianno—¿No te puedes parar?—Julianno toció y sintió la sangre recorrer su garganta.

—¡Basta, por favor!—rogó hecho un mar de lágrimas en aquel piso frío de esa oficina en Bradley Corporation.

Julianno desde muy joven había tenido que trabajar y la mejor opción fue en una microempresa que recién comenzaba, sabía que administrar en negocio de textil era difícil, lo fue mucho más cuando toda la confianza del jefe, padre de Carlos, fue directamente a él y no a su hijo. Los golpes empezaron cuando sin querer Julianno empujó a Carlos y desde ese momento fueron los peores amigos, es por eso que tiempo después cuando Julianno fundó Cord Villyn, la rivalidad siempre era constante y más con Carlos siendo el jefe.

Fin del flashback

—Tu abuelo era un hombre muy bondadoso con mi padre, él era amable y sincero—Juliana sintió como si una parte de su alma se destrozaba, su abuelo, el hombre que la quiso cuando nadie lo hacía, ese mismo hombre que ahora no era nada al de ahora—Cuando Cord Villyn empezó a ganar muchas ganancias, tu abuelo perdió la luz. Se volvió calculador, manipulador y con una sed de venganza absoluta, él quería que su apellido fuera el más respetado—Juliana mordió su labio inferior con fuerza.

—¿Por qué me guardaste esto Lauren?—la ojiverde la miró suplicante—¡Yo debía saberlo!—Lauren asintió para luego seguir contándole.

—Luego apareciste tú, la noticia que hizo a tu abuelo un poco más feliz. Ideó tu vida por años, calculó cada detalle para años después tu fueras la heredera de todo, él calculó cada movimiento—Juliana empezó a negar—Él quería que tu conocieras a Valentina Bradley, y así sucedió.

En ese momento Juliana lo supo, su vida había sido calculada a la perfección. Todo lo que una vez amó y creyó eran más que falacias, su abuelo no era el hombre que tenía en mente todos estos años. La felicidad que sintió al saber que su suerte estaba de su lado, el día en que recibió aquella llamada, era falsa. Todo estaba manipulado, su amor por Valentina también lo era.

—¿Por qué?—la voz de Juliana había salido completamente quebrada.

—Tu abuelo ideó una plan de vida perfecto para ti—la morena la miró incrédula—Las dos jóvenes millonarias, la familia perfecta, las dos empresas más grandes de Estados Unidos en posesión de una Villyn—Las lágrimas rodaron por sus ojos verdes, era obvio que ella también tenía un papel en aquel cuento de fantasías—Y sabes que es lo peor?—la morena negó sintiendo sus manos temblar de furia—Yo iba a destruir todo eso, él quería que yo fuera tu amante. Y así cuando las dos firmaran el acuerdo de divorcio, Howe sacara de su maletín el arma final, un documento que Julianno Villyn guardó toda su miserable vida—para ese punto, Juliana no lloraba. Las lágrimas ya no salían, había sufrido tanto toda su vida que ahora un peso más añadido a su sufrimiento, fue la gota que derramó el vaso. Más bien, su salud mental.

Sintió como su sien palpitaba y sus temblores de las manos crecían más, el sudor en su frente parecía agua derramada desde su cabeza.

—¡Juliana!—fue lo último que escuchó antes de que todo se volviera negro.

.

5 horas después.

7 PM

Penthouse.

—...mi niña—susurró aquella voz—Te desmayaste—volvió a susurrar.

—Sr. Villyn, quiere que le traiga algo?—Juliana seguía sin abrir los ojos, y es que al escuchar aquel apodo, su ganas de que todo fuera un sueño incrementaron.

—Un vaso con agua para mi nieta, Howe—el hombre de pelo negro asintió viendo con seriedad a su ex jefe.

—...Mal..di...to—susurró Juliana intentando abrir los ojos, su garganta estaba seca y por ende no podía hablar.

—Me lo agradecerás cuando seas dueña de dos multinacionales, puedes creerlo July?—Juliana negó y por dentro sentía que su abuelo estaba perdido y necesitaba salvación. Howe entró a la habitación con un rostro agotado y le entregó el vaso con agua.

—Soy Juliana Bradley—le informó la morena enojada—¿Qué haces acá? Debiste quedarte muerto—si bien Julianno era un hombre fuerte, esas palabras le habían dado justo donde más le dolía.

—Supongo que Lauren te contó todo, sabía que sucedería—se abotonó sus tres botones de aquella americana azul marino—Tu prometida está viniendo para acá—miró su reloj—exactamente en cinco minutos

—¡No!—Juliana sabía que si Valentina se enteraba de todo, creería que la morena solo la manipuló por una venganza.

—¿Qué?—Julianno sonrió—¿Tienes miedo dr que tu prometida se entere de la mentira que le has inventado?—Juliana negó rápidamente.

—¡Yo no le mentí!—limpió aquella lágrima que amenazaba con salir—...no quiero perderla...—susurró

—Mujeres hay en todos los lugares. El amor solo te hace débil, no lo necesitas—habló serio y arrogante mientras caminaba por la habitación—Acabas de arruinar el mejor plan de tu vida perfecta, lo único que quería era que fueras feliz, mi niña—si bien la morena estaba enojada ahora con ese discurso soberbio la hizo hecha fuego.

—¡No quiero una vida perfecta! ¡Quiero una vida normal, quiero casarme, tener un hijo, amar, discutir! Lo quiero todo si está ella conmigo...—Julianno empezó a reír.

—¿Desde cuando eres tan cursi, July?

—Desde que empecé a sentir, mi nombre es Juliana Bradley—luego de eso el timbre del penthouse sonó y la sonrisa de felicidad del hombre hizo que Juliana se levantara corriendo a la sala, en donde estaba Lauren y Howe.

—...nadie abra esa maldita puerta—susurró Juliana, pero no era una orden. Era más como si rogara piedad.

—¿Por qué no, Julianita?—habló fuerte la voz de Julianno al mismo tiempo en que se aproximaba a la puerta, pero Juliana lo empujo cosa que lo hizo retroceder—Como quieras—caminó nuevamente pero esta vez con dirección a Juliana, que al verlo tan cerca y amenazante retrocedió teniendo recuerdos de aquel hombre en su orfanato.

Detrás de la puerta estaba Valentina, que al ver a Julianno palideció.

—¿Ha visto un fantasma, querida?—su voz era prepotente y arrogante—Pasa, pasa. Tu prometida tiene algo que contarte—pasó si brazo por los hombros de Valentina caminando a su lado—Le rogué que no te hiciera todas esas atrocidades—la castaña lo miró extrañada—Ya sabes como son, mienten y mienten.

—Val, por favor no le creas—susurró Juliana empujando el brazo de su abuelo.

—¿No creerle qué, mi amor?—preguntó Valentina dándole un beso fugaz en los labios—¿Él no estaba muerto?¡Qué está sucediendo acá!—ordenó respuesta mientras veía a Lauren y Howe parados sin saber exactamente que hacer.

—Cuéntale, cuéntale de tu venganza—propuso Julianno caminando hasta el sofá para luego sentarse—Dile que la has estado engañando todo este tiempo, dile que tienes un romance con tu socia—Valentina miró a Lauren y esta negó rápidamente.

—...mi amor, no es cierto—la morena intentó tocarla pero la castaña quitó el brazo con fuerza—yo...yo no es lo que crees, él está mintiendo.

—La mujer que vez acá—señaló a su nieta desde el sofá tranquilamente—Tu prometida todo este tiempo te estuvo mintiendo al decirte que te amaba—ajustó su garganta—¿lavar dinero desde las tarjetas de crédito de mi nieta?—Valentina sintió nervios, él lo sabía—Pensaste que una Villyn podría  simplemente quedarse de brazos cruzados y no planear una venganza contra ti?—Valentina miró a Juliana que negó rápidamente, pero para ese punto la mayor tenía todo en su mente ajustado, como si fuera un rompe cabezas—Eric, tu ex pareja maltratador, ella misma lo llamó. Su supuesta quiebra en su empresa? Mi nieta lo planeó, gracias a esa quiebra ahora son socias—Valentina sintió como su alma se partía en mil pedazos, el amor de su vida la engañó todo este tiempo, los besos, las caricias y todo lo que le hizo creer era completamente falso.

—Val, no le creas. Por favor hablemos—asistió Juliana tomándola de la mano, pero la morena lo único que sintió de Valentina fue su mano impactando contra su mejilla.

—...me mentiste—Juliana la abrazó—...nos íbamos a casar—las manos ahora hechas puños de Valentina golpeaban con fuerza el pecho de la morena que lloraba sintiendo que realmente la había engañado, Julianno Villyn la estaba haciendo creer que realmente ella había hecho todo eso.

—Creo que es mejor que la sueltes, mucho daño le has hecho—dijo Julianno apartando a su nieta de la mujer que lloraba.

—...Val...yo—pero las palabras no salían, ya no salían. Ella mismo se hizo creer que había engañado de tal forma a su prometida.

—¡No hables!—grito Valentina—...no quiero que me busques, no me llames. Quiero que te mueras...—susurró viéndola con odio, Juliana sintió la culpa comérsela viva.

Se odiaba por herir a una mujer tan perfecta, se odiaba por no hacer nada cuando la vio caminar sin mirar atrás, se odiaba por recordarlo. Ella lo sabía, ella y su abuelo lo habían planeado tiempo atrás, se odió por no cumplir aquella promesa.

Se odió por dejar ir su historia de amor.

.

Presente

Y así, como siempre sucedía, Juliana recordaba como años atrás había perdido la felicidad, como se hizo creer a si misma que todo era su culpa, lloraba por las noches al recordarla y saber que la había perdido para siempre. Porque su vida era así, ella no merecía ser feliz, aunque tuviera todo el dinero del mundo, no tenía con quien disfrutarlo. No había nadie a quien amaba.

Su abuelo luego de esa noche retomó su cargo como jefe en su empresa, claramente tuvo que dar razones por las que fingió su muerte, dos años después murió por un infarto, odiado por su nieta, la cual no asistió a su entierro y heredó nuevamente toda su fortuna, la historia se repetía.

Una llamada entrante la hizo salir de sus pensamientos al mismo tiempo en que se daba cuenta que hace ya unos minutos estaba en la puerta de su penthouse, su vida estaba en modo automático.

—¡Hermanita!—la voz de Verónica la hizo sonreír por primera vez en todo el día—Mi amor, saluda a la tía Juls—se escuchaba la risa de la hija de Malia y Melissa al fondo de la llamada—Tía Juls, te extraño—por la cámara se podía ver la cabeza rubia de la niña.

—Pronto nos veremos, tengo que resolver asuntos de grandes acá, mi amor. Pronto regreso a Portland—Malia asintió y salió de la cámara para luego reflejarse Verónica.

—¿Has estado bebiendo nuevamente Juliana?—la morena negó—no me puedes mentir a mi Juliana, has ido con Margot?—Juliana negó—¿Hace cuanto no has ido?

—Tres semanas, la última vez cuando viajó a Portland, dijo que todo estaba en orden. Solo simples síntomas de depresión—Verónica negó para ella misma, su hermana esta matándose a si misma.

—Debes de superarla, no puedes vivir así. No es sano, aceptaste salir con Claudia?—Juliana asintío—¿Y?—se encogió de hombros—sexo y solo sexo, necesitas volverte a enamorar, olvidar a esa mujer—Juliana asintió.

—Lo haré, no te preocupes. Tengo que irme—Verónica la miró con lástima

—¿Dónde irás?—preguntó Verónica curiosa.

—Iré a cenar a Holger Cheff—luego de eso la video llamada se colgó.

Holger Cheff

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Primero quiero darles las gracias por esperar con ansias cada capítulo que escribo, lamento si el final no es el esperado, pero es lo que debió pasar desde el principio.

Lamento decirles que no habrá segunda temporada, no se puede extender una historia que ya tiene su final.

También quiero comentar que me daré un tiempo sin escribir, como lo hice al final de Candente, para así comenzar Tocar El Cielo con Un Beso.

Falta aún el epílogo que ese realmente no sé que final darle, depende de cuanto cariño tenga este capítulo. Si tienen alguna duda o me faltó al por aclarar podrían ponerlo en los comentarios y lo aclararé.

Tengan una buena vida.

Sean felices, lo merecen.

Isabella Gautier.