Chapter 2: Capítulo II

A Step Forward (Juliantina)Words: 12211

Nueva York

6:00 AM

Valentina Bradley

—¿Todo listo para la junta de hoy Candice?—dijo Valentina

—Sí Srta. Bradley, desea un poco de café?—preguntó la joven un tanto intimidada por la mirada de su jefa.

—No Candice, puedes retirarte, oh no...espera, se me olvidaba—recordó Valentina  lo que momentos antes iba a hacer.

—¿Dígame Srta. Bradley?—preguntó con timidez y con una sonrisa sin gracia.

—Quiero que canceles todas mis juntas después de reunirme con los inversionistas de Miami, las demás no me importan, simples personas que quieren que les respalde su negocio—dijo para sí misma—eso es todo, retírate por favor.

—¿Está segura Srta. Bradley? Recuerde que esas juntas le dan mucho más dinero a su empresa—

Bradley la miró con ironía y Candice supo que había hecho  enojar a la jefa, un grave error.

—Candice...que seas como mi mano derecha no te da la autoridad de opinar, además lo que tengo que hacer es mucho más importante, retírate por favor—Candice asintió y salió de la oficina del piso 20.

Segundos después Valentina recibió una llamada de Christina Valdier, su socia y mejor amiga de toda la vida.

—¿Qué es lo que quieres Christina?

—Wow...que manera de hablarle a el amor de tu vida.

—Sí, tienes razón, empecemos otra vez, anda dime hola.

—¿Hola?

—Hola mi luz, mi preciosa, como esta tu día?

—Emm...bien, sabes hoy por fin decidí ir a visitarte, así que mi vida te quiero ver en el restaurante Holger Cheff a la hora del almuerzo, es una orden, cariño.

Valentina rió.

—Bueno ya me aburrió tu personalidad tierna, para qué quieres verme Chris?

—Tenemos que hablar y también para informarte sobre algo.

—No puedes simplemente decirme por acá?

—No, no lo haré. Es algo...que nos hará quedar en la cima de los negocios.

—Ahí te veo.

Apenas colgó la llamada, apretó el comunicador para avisarle Candice que apresure la junta con los inversionistas de Miami.

La mañana para Valentina Bradley era nada más y nada menos que ordenar papeles y verificar que todos los balances de su empresa estuvieran en orden, no quería que le pasara lo que en el pasado le pasó, ella jamás volvería a confiar en alguien.

El presente era lo que ahora tenía en mente, no había algo más importante para Valentina que no fueran los negocios, su familia siempre fue de buenos ingresos, su empresa Bradley Corporation venía de generación en generación, siempre habían sido la segunda mejor empresa internacional, su padre León Bradley se encargó de llevar a la empresa a ser una de las mejores, pero su abuelo Henry Bradley fue el que la hizo reconocida, y Valentina Bradley tenía en mente volverla la mejor, ponerla en al cima de todo, y era lo único que le importaba, nadie la haría cambiar de opinión.

Para sus 25 años Valentina Bradley tenía la vida a sus pies.

Preparó todo para junta que tenía y fue hasta la sala de reuniones, tenía que hacer todo rápido para almorzar con su socia.

—Valentina Bradley, un gusto verla otra vez—dijo Edward Tristán, el inversionista mayoritario, una vez que entró a la reunión.

—Lo mismo digo Sr. Tristán, hoy por fin vas a invertir en la mejor empresa que podrías tener?—dijo Valentina con todo el ego que poseía.

—No creo que "la mejor sea la palabra indicada" sabes muy bien quien posee ese puesto, bueno...poseía—

Valentina lo miró directamente a los ojos verdes que tenía el hombre, y respiro hondo para no perder a cordura.

—Pronto será la mejor ya lo verás, pero...por qué utilizas el término "poseía" qué pasó con Jul.....—fue interrumpida por Elvin Ellis, otro inversionista que acababa de llegar, solo faltaba el.

—Hola Srta. Bradley, no sabía que usted nos atendería hoy—dijo un tanto irónico, ya que Valentina siempre le pedía  Christina que la ayudara en estas juntas, ya que para ella eran...perdida de tiempo.

—Christina se encarga por ahora del negocio en otra parte, por eso yo hago esto ahora, no es algo que me guste, pero usted entenderá—el hombre la vió y asintió.

La reunión acababa de empezar.

—¿Qué es lo que nos ofrece Bradley?—preguntó un inversionista que Valentina no conocía.

—Les ofrezco la oportunidad de obtener el 30% de la ganancia de este negocio, a cambio ustedes tendrán que invertir un capital de dos millones de dólares, ustedes saben que el 30% es mucho más que la miseria que les estoy pidiendo—dijo Valentina intentando cerrar el negocio lo más rápido posible.

—¿Quieres que invirtamos dos millones de dólares a este negocio y tu nos des el 30% de el?—Valentina asintió mirando sus uñas, dando a entender que le importaba muy poco lo que opinaban.

—¿Cuánto es aproximadamente el 30%?—dijo Edward Tristán, y Valentina alzó la mirada, había encontrado un digno de sus palabras.

—El 30% es nada más y nada menos que nueve millones de dólares, ustedes tendrían de ganancia siete millones de dólares, es un trato justo no creen?—preguntó Valentina, tomando un poco de su copa de vino.

—¿Cuantos ingresos tendría Bradley Corporation?—volvió a preguntar ahora Elvin Ellis, sonriente.

—Ella ganaría veintiún millones de dólares, no es justo—dijo nuevamente el inversionista que Valentina no conocía.

—Ustedes solo invierten dos millones, es una miseria comparado a lo que yo voy a tener que invertir, yo soy la que tiene posibilidades de perder si todo sale mal—Tristán asintió y tomó el documento en donde tenían que firmar, leyó un poco y firmó, seguido de Elvin Ellis y después de dudarlo un poco el desconocido firmó.

Valentina Bradley sonrió, ella había ganado nuevamente, ella sabía que no tendría que invertir nada, ya que su empresa poseía ya la ganancia, ella ya había hecho el trato sin necesidad de inversionistas, lo que ellos le dieran era simple dinero que utilizaría para comprar las mejores botellas de vino.

Por esa razón eran simples juntas sin sentido.

Nueva York

11:27 AM

Holger Cheff

—Señorita Villyn, un gusto verla nuevamente—dijo el hombre con una impecable sonrisa.

—¿Vernos nuevamente? Yo jamás me he visto con usted, y-yo no entiendo—dijo la inocente Juliana Villyn mientras miraba sus manos.

—Yo a usted si, la pondré al tanto de todo, su abuelo es Julianno Villyn dueño de Cord Villyn...—Juliana lo miró sorprendido y lo interrumpió.

—¿La-la empresa que sale en las revistas, es el que hace edificios y...—

Howe la miró y asintió, este sería su último trabajo para el señor Villyn, aunque él ya había sido despedido, pero necesitaba informarle a Juliana de todo.

—Sí, prosigo, su abuelo fue el que le pagó toda la universidad, no fue ninguna beca, sé que es un poco abrumador saber todo esto de la nada, pero, si de algo estoy seguro es que su abuelo la amaba, por esa razón decidió dejarle sus propiedades y...creo que es mejor que usted misma lea todo—sacó un papel de su maleta negra y le tendió una carta escrita por el Sr. Villyn, en donde le informaba de todo—tome, lealo, ahí está todo.

Juliana Villyn

Hola Juliana, puede que cuando leas esto yo esté muerto y tú estés reunida con Howe, mi abogado, también es posible que todo esto sea mucho para ti y no quieras aceptar lo que te quiero heredar, pero, esto lo hago con el fin de darte una vida que nunca pudiste tener, sé que has sufrido y también sé que jamás tuve el valor de conocerte o presentarme yo mismo en persona, pero mis razones tengo, algún día lo sabrás. Terminaré con decirte e informarte sobre la empresa que ahora es tuya, bueno, siempre ha sido tuya, siempre deseé que esta empresa pasara a ser de tu padre pero como sabrás...el ya no está.

Cord Villyn es una empresa constructora y exportadora de minerales, pero también se encarga de exportar lácteos, plásticos y cosas que cuando entres a dirigir te darás cuenta que manejamos, puede que todo esto sea mucho para ti pero otra noticia, también vas a poseer de  3 edificaciones (aparte de todos los centros de Cord Villyn) que son el edificio Woolworth ubicado en 233 Broadway, el Hotel Waldorf-Astoria en 301 Park Avenue, el Edificio Flatiron, y por último lo que más aprecio y sé que tú también vas a amar es la biblioteca Public Library, una de las mejores bibliotecas de Nueva York, todo esto porque sé que vas a manejar todo tan bien y mejor que yo.

Poseerás  2 casas  una en California y otra en Nueva York en donde están algunos  autos antiguos y otros nuevos. Juliana quiero que administres bien todo lo que te heredo, quiero que seas capaz y me enorgullezcas, eres una Villyn es lo que somos y es lo que vas a ser.

Te quiere.

Tu abuelo.

—Yo...yo no sé qué hacer, no se ni donde queda todos estos lugares, no conozco siquiera a este señor, como aprenderé?—Juliana estaba tan asustada, cosa que notó Howe y sonrió

"Igual que el, siempre tan asustado e inocente para algunas cosas" sonrió y la vió con aprecio "pero tan seguro y fuerte para otras" su expresión fue ahora de amargura "es una Villyn" pensó Howe

—Tengo entendido que te acabas de graduar en ingeniería industrial, y eres la que mejor promedio tiene no?—preguntó Howe sonriente.

Ella asintió

—Sí, p-pero no se como manejar todo esto en un solo momento, no soy capaz—sollozó tratando de ocultar sus temblores en las manos.

Pero Howe lo notó y rápidamente supo.

—Sabía que te negarias a esto—desvió la mirada a el maletín y sacó el documento que decía que todas las propiedades eran de ella desde hace unos 3 días—esto es tuyo, haz lo que quieras con el Villyn, pero ten en cuenta que ahora es tu responsabilidad mantener esta empresa en la cima, estarás bien, siempre lo vas a estar—saco otro papel y s elo entregó—esto es tuyo, ten en cuenta que los días en los que tu abuelo se ha ido la empresa no ha tenido quien la maneje, bueno a excepción de Lauren Lanwer, que es la vicepresidenta de la compañía, ella ha tenido todo bajo control—Juliana suspiró y guardó los papeles en su pequeño bolso verde.

—¿Cuándo tengo que estar ahí?—preguntó Juliana un tanto tímida.

—Pues...tienes algunas juntas pendientes pero todo está bajo control, puedes empezar tu trabajo cuando quieras, se me olvidaba—sacó nuevamente de su maletín un montón de llaves—toma, son las llaves de todos tus negocios, empresa y domicilios, dicho esto me voy, te dejo mi tarjeta si necesitas un abogado, adiós Juliana—.

—Gracias...supongo—

Cuando Howe se estaba yendo, recordó que aún poseía el las tarjetas de crédito de Julianno Villyn que ahora eran de Juliana, volvió a la mesa.

—Se me olvidó algo más—le entregó 2 tarjetas de color negro y 4 de color dorado—cada una tiene en el banco más de doscientos millones de dólares, eso es tuyo, lo de la empresa lo maneja Lauren, pero cuando regreses al trabajo puedes encargarte tú, ahora sí, adiós.

Juliana tomó rápidamente las tarjetas y no supo qué hacer, ahora era millonaria?

Pensó un poco y pidió una plato de pasta al alfredo, y llamó a su hermana.

—Vero...tengo que decirte algo, puedes viajar a Nueva York?

—Juliana, estaba preocupada, no puedo, no tengo dinero y tu tampoco.

Juliana sonrió irónica, ahora tenía mucho dinero y no sabía qué hacer con el.

—Yo te pagaré el vuelo, quiero que estés mañana acá, Vero nuestra vida acaba de cambiar y quiero que tu seas parte del cambio.

—Me estas asustando Juliana, qué haré con mi trabajo? ¿Donde nos quedaremos? No lo se Juliana...

—Tu tranquila, renuncia, no necesitas trabajar ahora, te lo explicaré todo lo juro.

—Juliana, pero...acá tenemos todo, por favor dime que sucede.

—Solo ven ahora mismo estoy buscando un vuelo para que vengas, solo acepta lo demás lo arreglaremos.

—Okey...mandame por mensaje el comprobante del vuelo y estoy ahí mañana por la tarde, te quiero y por favor cuidate.

—Adiós Vero.

Juliana estaba muy nerviosa, pero a la vez alegre, no sabía cómo su vida había cambiado tanto, y le aterraba.

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Hola! Cómo ven los capítulos acá son muy largos, actulizaré mañana.

Los quierooo