Chapter 17: Capítulo XVII

A Step Forward (Juliantina)Words: 16860

Advertencia antes de leer.

Este capítulo tiene narraciones  explícitas  que pueden llegar a incomodar.

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California.

Familia adoptiva.

—¿Pasaste una buena noche Juliana?—preguntó Brillit mientras terminaba de poner mermelada a el pan que tenía en mano.

—Yo...sí pasé buena noche...—giró su rostro y vió a Rodolf de reojo, él simplemente asintió—me duele el cuerpo un poco....

—Juliana me hubieras dicho antes, mi padre da unos masa...—El grito de Juliana hizo que hasta la señora Collins dejara de comer.

—Yo...creo que me siento mejor, iré a mi habitación—dijo muy apresurada Juliana corriendo escaleras arriba.

—Lleva tres días acá y ya está paranoica—dijo Rodolf en un suspiro y Brillit asintió.

Pero la única que no estuvo de acuerdo a esto fue la señora Collins.

—Acaba de llegar a la casa de unos desconocidos, tiene derecho a actuar raro—Rodolf puso los ojos en blanco mientras que Brillit solo se encogió de hombros.

El primer día de clases para nadie era algo bueno, mucho menos para alguien que había estudiado con las mismas personas desde que tenía memoria. Para Juliana era extraño estar en un nuevo lugar además de estudiar en un colegio supuestamente mejor.

El día de hoy optó por unos pantalones ajustados y una camisa polo que le regaló Brillit cuando vino por primera vez, la verdad era que Juliana no tenía ni idea la mala actitud que tomarían los demás alumnos al ver la condición de Juliana, para nadie en el orfanato era un secreto que Juliana tuviera órganos reproductores  masculinos pero ahora las cosas eran diferentes, nadie en el instituto  debía saber eso, Juliana simplemente lo ignoró.

—Este es tu casillero huerfi, recuerda no hacer cosas raras...—Juliana ladeó la cabeza intentando entender—Ya sabes...no te comportes como imbécil, me harás quedar mal—Brillit bajó su mirada al pantalón de Juliana—No sé qué mierdas tengas en el pantalón pero debería de quitartelo.

—Yo...no...—pero justo cuando iba a contestar ya la chica se había ido.

.

El día en el instituto había sido completamente diferente a los demás en los que iba, ahora estaba de camino a su nueva casa, cualquier otro niño estaría contento de llegar con su familia, pero para Juliana esto no era así.

—Juliana mi niña llegaste—dijo la Sra. Collins muy amable mientras que Rodolf solo le daba una mirada fría a la morena.

—Yo también estoy acá familia—espetó Brillit y su mamá rió luego de darle un beso.

La noche había llegado, Juliana se encontraba en el baño de su habitación quitándose las prendas de ropa y dejándolas en el suelo, hace varias horas la Sr. Collins y Rodolf habían tenido una discusión, esto hizo que Brillit se fuera a casa de su mejor amiga a dormir mientras que el hombre tomaba cerveza en el sofá de la sala. Cuando tomaba todo era mucho peor.

—Niña...—escuchó un susurró al otro lado de la puerta.

(SI SON SENSIBLES SALTEN ESTA PARTE)

—No...por favor—dijo en un susurro, el hombre se había colado en el cuarto de baño sin Juliana invitarlo, luego le había arrancado la ropa que llevaba aún.

—Callate...no te dolerá—Juliana negó un par de veces pero un golpe que fue directo a su mejilla la hizo no resistirse, acto seguido la mano de Rodolf fue directo a su propio miembro que se encontraba erecto—Eres un...fenómeno a los dañados como tu las cosas malas siempre se las merecen.

—No...yo no...Olger dice que soy buena niña...—dijo entre sollozos Juliana desnuda delante de el hombre gordo y borracho.

Rodolf estiró su mano hasta la llave de la ducha y la abrió dejando así correr el agua caliente por el piso, esto lo hacía para que no se escucharan los lamentos de Juliana, luego volvió a dirigir su atención en la morena que lloraba muy alto, tapó la boca de la morena con su propia mano, luego dirigió a Juliana bajo el chorro ardiente de agua. Un grito agudo salió de Juliana, estaba claro que no se escuchaban sus lamentos, la tomó del cuello obligándola a inclinarse aun con el agua corriendo por su espalda, Juliana ya no sentía dolor, ya no lloraba.

La morena estaba esperando el primer choque que le avisara su ingreso, un dolor profundo que la hizo casi llorar de dolor fue el primer aviso que tenía para saber que Rodolf estaba dentro de ella, las embestidas fueron tan fuertes que la hacía sangrar, con la mirada fija en el piso del baño veía su sangre correr por el suelo haciendo que se mezclaran con las gotas calientes de agua que perforaban cada vez más el cuerpo de la morena, los gemidos roncos de el hombre hicieron que Juliana abriera sus ojos y segundos después un líquido caliente escurrir por sus piernas, cuando se iba a girar para correr hacia la habitación la mano de Rodolf la hizo estrellarse contra la pared húmeda, el primer golpe fue a su espalda, luego a sus piernas y así hasta dejarla sangrando en el suelo y el simplemente se fuera del lugar.

No iba a seguir aguantando este tipo de cosas, cada noche en que se repetía la misma escena en el baño o hasta en su propia cama fueron el detonante para Juliana escapar por la ventana de su habitación, no sabía dónde ir, simplemente corrió sin dirección fija.

El día tres la encontraron los de servicio social y fue devuelta a el orfanato del que jamás volvió a salir. Pero esta vez su mejor amigo, el único que la había hecho sentir segura, Olger. ya no estaba.

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Nueva York.

Presente.

—¿Vamos a ir a cenar Juls?—preguntó Valentina mientras daba pequeñas caricias al hombro de Juliana que ordenaba algunos papeles en su oficina.

—Sí Val, donde quieres ir?—dejó los papeles y centró su mirada en Valentina que sonreía—Jamás había detallado su sonrisa Val—Valentina agachó la mirada avergonzada.

—No me mires así, me pones nerviosa...—Juliana dejó escapar una carcajada y Valentina se cruzó de brazos—¿Te da risa?

Juliana asintió y Valentina se acercó a ella pero la morena retrocedió, volvió a intentarlo y pasó lo mismo así hasta que terminaron corriendo por la oficina de la morena.

—¡Te sigues riendo!—la acusó a Juliana que mientras corría para que Valentina no la atrape reía.

Segundos después se escuchó un golpe en el suelo tan duro que hizo que la ojiazul dejara de correr, en qué momento Juliana empezó a perseguirla a ella? Cuando agachó la mirada vió a la morena en el piso mientras su mano sobaba su pierna. Las risas de Valentina se escuchaban por toda la oficina.

—No pueden ser más inmaduras porque no pueden—dijo de repente Lauren con Howe que reía un poco sin ser notado por la ojiverde.

—Ehmm...Valentina...ella...me pegué—tarareaba Juliana en un intento de no parecer la culpable—Fue su culpa—la señaló.

—¡Eres una mentirosa Juliana!—ahora valentina se encontraba encima de Juliana que reía por las cosquillas que le daba su novia.

—Bueno...basta par de estultas—Howe rió un poco más alto por el insulto tan elegante que les dió.

Segundos después de todo esa tontería Juliana había vuelto a retomar su papel de mujer madura delante de Howe y Lauren.

—Ayer nos enviaron un correo de  California, alguien está intentando robar su identidad señorita Juliana—dijo Howe sacando de su maletín un documento en donde se mostraba una firma que no era la de Juliana, habían intentado cambiar datos de las cuentas de la morena.

—Ojalá que Bradley no tenga nada que ver con esto—dijo mirando directamente a Valentina que estaba detrás de Juliana—esta vez no me contendré y te mandaré a la cárcel.

Las dos se miraron con recelo y Juliana exclamó.

—Valentina cometió un error, yo también lo hice. No significa que sea quien esté detrás de esto Lauren—la morena habló con tal tono frió y seco que caracterizaba a los Villyn—Sea quien sea que esté haciendo esto lo voy a encontrar.

—Cambié la contraseña de todas las cuentas de Cord Villyn, también intenté que tus cuentas quedaran directas a mi nombre, si están intentando falsificar tu firma pues  mientras tanto que estén a mi nombre—Valentina la interrumpió.

—¿Crees que Juliana es estúpida como para confiarte a ti cuentas con más de doscientos millones de dólares? ¿Tienes por defecto la brutalidad o la adquiriste en una compra y venta?—Howe las miró con un poco de reproche pero ninguna de las dos hizo caso a la advertencia.

—¿Lo dice la perra que robó por casi dos meses a Cord Villyn haciéndole creer que la amabas?—ese había sido un golpe bajo—Si hablamos de donde adquirí mi brutalidad entonces dialoguemos en donde te fuiste a prostituir para llegar a donde estás.

—Chicas...basta—dijo Howe en un susurro pero nuevamente quedó ignorado, Juliana solo miraba sus manos y sus nudillos que ahora estaban blanco de tanto apretar.

—¿Lo dice la puta que se acostaba con Julianno Villyn para llegar a donde está? Ni hablar de tus súplicas para ingresar a mi empresa, Julianno se cansó de tu ridículo trasero?

—Valentina no seas imbécil o prefieres que te llame Valentiny como te decía Er...—justo cuando iba a terminar la frase Juliana dió un golpe al escritorio tan fuerte que el vidrio se agrietó y las dos mujeres se quedaron perplejas y calladas.

—Quiero que se callen y dejen de comportarse como adolescentes—dijo en un tono tan severo y firme que Howe sonrió recordando a su mentor, Julianno Villyn—Howe, llama a Mariloó Rusanov, agenda una cita para mañana, y ustedes dos las quiero fuera de mi oficina—justo cuando iban a reclamar Juliana las calló nuevamente—Lauren tráeme los informes financieros de todos el año y el pasado, Valentina tu y yo hablamos en tu casa.

Las dos asintieron y Lauren salió de la oficina seguida de Howe, luego Valentina se inclinó para besar a Juliana lo cual aceptó y se fue por donde vino.

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Dos Horas después.

—Ya...Verónica te dije que no y punto—dijo riendo Juliana.

—Mañana tengo mi día libre July, vamos a ir bar por fi—la miró suplicante y Juliana asintió.

—Tendré que avisarle a Valentina que no llegaré a su casa, espérame en recepción—Su hermana asintió.

.

—¿Cómo que no vas a venir?—preguntó Valentina.

—Iré a tomar algo con Verónica, es su día libre y hace mucho no le hablo—Valentina suspiró.

Justo hoy, el día en que tenía algo importante que decirle a Juliana se va a tomar con su hermana.

—Podrías al menos llegar a dormir en mi casa, tenemos que hablar Juliana, es importante—miró sus manos que sostenían la prueba.

—Sí Val, no tardaré lo prometo, te amo.

—También te amo y mucho sí?—dicho esto Valentina colgó.

Minutos Antes.

Había estado con nauseas todo el día y más cuando llegó a su casa y corrió a vomitar, jamás le había pasado algo así si no era por alguna comida vencida o caducada. Corrió a su habitación y encendió su celular, dicen que Google da respuestas sobre todo, buscó todo lo relacionado con lo que sentía y lo único normal que encontró era sintomas de embarazo, lo demás era cáncer de estómago.

—No...yo no, Juliana no...—dijo mientras reía de lo estúpida que se veía orinando en una prueba de embarazo. Cuando terminó todo el proceso la dejó los cinco minutos que decía en la caja, rogó y hasta oró porque no salgan las dos rayitas.

Caminó hasta el baño con una mano tapándole la vista, no quería saber que era, no quería ser madre. Cuando abrió los ojos sintió que sus piernas temblaban y sus ojos pesaban, ahora lo único que sentía era miedo. La vida le había jugado una mala jugada.

Positivo.

—¡Maldita morena!—gritó descontroladamente, pero luego sintió felicidad, solo un poco, sintió que tendría una familia.

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Canción recomendada-(Ciszak-I Want-)

—Te dije que la pasaríamos bien—dijo con tono alto Verónica que bailaba con un moreno alto al lado de Juliana que bailaba sola con una bebida en la mano, el sabor a cereza del vodka la estaba mareando.

—Jamás me había sentido tan extraña—usó el mismo tono Juliana, su cuerpo parecía tener vida propia y eso le estaba gustando—Valentina debería de estar acá—volvió a repetir.

—Mira...esa chica de ahí te está mirando—Juliana volteó y vió a una morena acercarse a ella.

—¿Se la pasa bien Srta. Villyn?—le susurró la morena a Juliana que no recordaba dónde la había visto—Soy Camila, la secretaría de Mariloó.

La boca de Juliana formó una perfecta O y Camila rió.

—No sabía que estarías acá, vine con Mariloó—dijo Camila nuevamente a Juliana y la morena solo asintió.

—¿Qué hacen acá?—Verónica le hizo una señal para irse y Juliana asintió.

—Lauren Lanwer invitó a Mariloó para hablar sobre negocios, ya sabes, tengo que irme un gusto verte por acá Juliana—Un beso en la mejilla fue lo que indicó a Juliana que ya debía irse con Verónica y así lo hizo.

—¿Don...de vamos?—arrastró las palabras Juliana y Verónica negó—es mi bebé yo lo manejo.

Verónica negó.

—Voy a conducir yo y punto, no voy a morir contigo borracha en un carro apodado bebé, te llevaré a casa de Valentina, después me iré a tu penthouse, es más cerca—Juliana solo asintió y colocó la radio a todo volumen mientras bailaba en la silla.

Verónica reía por las estupideces que hacía la morena mientras llegaban al lugar, no podía creer que esa era la misma niña que una vez sentía miedo por otras niñas, admiraba saber que después de una etapa tan tormentosa en la vida de la morena por fin la haya superado juntas, y así sería hasta el último día.

Knock Knock*

—Son las 3 de la mañana Jul...—dijo cuando abrió la puerta para después encontrarse a la morena saltando en su sitio, estaba tomada, muy tomada.

—¡Estás hermosa!—gritó Juliana cuando vió a Valentina con solamente una camiseta de Juliana como pijama y en ropa interior.

—No, no. ¿Por qué llegas tan borracha Juliana—dijo en tono autoritario, pero la morena solo la tomó por la cintura e intentó besarla—No...te huele la boca a Vodka.

Un puchero de Juliana hizo que Valentina caminara con ella hasta el baño.

—Quitate la ropa—Juliana asintió muy fuerte e hizo lo que tenía que hacer, para luego intentar quitársela también a Valentina—No...tu te vas a bañar sola, yo no.

Juliana hizo otro puchero mucho más tierno que el anterior y se metió al chorro de agua que para su mala suerte era fría, Valentina notó esto y la cambió a tibia. Era mala pero no tanto.

—¡Wiwi!—gritó Juliana y Valentina abrió la puerta del baño muy rápido.

—¿Qué pasó? ¿Estás bien, mi cielo?—Juliana solo asintió y señaló su entrepierna que estaba parada—No. No. Juliana ya sal de ahí— y así lo hizo.

Los labios de Juliana temblaban de frío y es que el aire acondicionado de la habitación entraba congelando todo. Valentina se encargó de secarla un poco y luego salió del baño con la morena abrazada a ella.

—Ponte esto, lo vi en California y pensé que te gustaría—Era claro que le gustaba, eran unos boxers de minions, luego se colocó una camiseta que ella misma había dejado en casa de su novia. Ahora un poco más despierta, Valentina fue hasta la cocina y trajo la cena que había preparado para Juliana pensando que volvería temprano.

—¿Te gustó?—la morena asintió muy contenta, luego corrió al baño y cepilló sus dientes con el cepillo de repuesto de Valentina que ahora lo usaba Juliana, caminó hasta la cama y se cobijó lo más que pudo. Valentina apagó la luz de la habitación y se acomodó con su espalda en el pecho de la morena justo como siempre dormían, Juliana pasó su mano por la cintura de Valentina y la atrajo hasta ella con el fin de sentirla más.

—Te amo—espetó Juliana y su novia sonrió.

—Tengo que decirte algo—dijo en un susurro Valentina.

—¿Mhm?—respondió casi dormida Juliana.

—Estoy embarazada—volvió a espetar Valentina.

Mierda.

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Hola, me extrañaron? Este es mi capítulo favorito realmente en lo que llevo escribiendo, es tan real.

Recuerden seguirme, votar y comentar que tal la historia.

Juro que casi lloro escribiendo el pasado de Juliana, pero para darles algo que alegría les dí todo lo demás.

No confíen en nadie. Ni en mí, puede que me dé por matar a Valentina y ustedes queden locos.

¿Broma?

los leo

Los quiero más que a mi riñón

Xoxox