Chapter 7: VII. ¿Volverás?

Mi alfa es un lobo [Katsudeku] [Omegaverse]Words: 7741

15 de agosto de 1875

Un niño de seis años corría por las calles de Bruselas con pan en manos recién horneados de la ciudad, hacia su hogar de la mano de su mejor amigo, un niño de cabellos cenizos con una sonrisa por lo que les esperaba.

La madre del niño peliverde les había comentado que debían volver a casa pronto, para probar la jalea de fresas, que llevaría el padre de Bakugo desde el campo.

Al dar la vuelta en una esquina colisionaron con unos niños mayores que ellos dejando caer los panes al suelo - Vaya... vaya... aquí tenemos a la futura duquesa... - con una mirada de desprecio, el pequeño niño peliverde se había raspado las rodillas y sus ojos estaban humedecidos por el dolor.

Discúlpate - exige el pequeño de ojos rubíes con mucha furia al ver a su mejor amigo llorar - Jajaja - se burlaron los niños mayores - Mejor danos todo lo que tenga este engreído - comenta entre burlas.

Discúlpate - vuelve a decir con una voz más fuerte - ¿O qué pasará? - pregunta el niño bravucón con intriga y osadía, en eso el pequeño de cabellos cenizos lo golpea en la cara con toda su fuerza; los amigos del niño mayor se unen a la pelea de cuatro contra uno.

¡¡Kacchan!! - gritó el pequeño de ojos jade acuosos al ver como se abalanzaban a su amigo; sin embargo, el menor logró vencer a todos, acabando con algunos golpes en su rostro - Nos la vas a pagar - refuñó el mayor líder del grupo, retirándose con los demás.

¿Estás bien Deku? - se agacha de cuclillas para ver los ojos del pequeño completamente sumergidos en su antebrazo para no ser visto llorar; en ese momento un abrazo inesperado el pequeño pecoso se lanzó a los brazos del niño ojirubí - No vuelvas a hacerlo Kacchan - reclama con voz entrecortada aún con el miedo de lo que pudo haber pasado.

El único que puede molestarte ¡¡Soy yo!! ¿Me oíste? - el pequeño sólo asintió con la cabeza, sin dejar de llorar, siempre lo molestaban de esa forma y eran hirientes con él, Katsuki estaba acostumbrado a lidiar con los que quisieran hacerle daño -Ya... ya... - acaricia el cabellos suave que parecía una pelusita esconderse en su hombro, aquello sonrojó sus mejillas - ¡¡No seas un llorón Deku!! - dijo nervioso escarapelando al pequeño - Vámonos - el pequeño toma la mano de su amigo pero empieza a caminar con dificultad.

No puedo... - el niño cenizo notó como sangre corría desde la rodilla de su pequeño amigo peliverde -Ven aquí Deku - inclinándose para cargarlo - Gracias... - suspira con tristeza tratando de dejar de llorar mientras subía a la espalda del pequeño - Debemos ir por más pan - dice el niño que tenía algunos golpes en la cara.

"Perdón Kacchan..."

Actualidad

La mañana llegó triste; el piso congelaba cada célula del pequeño cuerpo del peliverde que se había quedado dormido en el pasillo de tanto llorar y sentirse culpable ¿Por qué? ¿Por qué no pudo detenerse? ¿Volvería? ¿ Lo abandonó? ¿Cómo podría mirar a los ojos a su madre?, tenía la marca de un alfa, estaba marcado de por vida, sintió como si perdiera lo más valioso de su existencia, no lograba comprender porqué todo parecía mágico y de un momento para otro una profunda oscuridad.

La mampara del jardín se abrió lentamente, la silueta de una mujer apareció - Bingo - susurró la joven, había ingresado a la casa correcta, se quitó sus guantes lentamente para sacar de su bolsillo y desenvainar un cuchillo que quitaría la vida del omega que amaba su futuro prometido, nada se interpondría entre ella y su enfermizo amor hacia Katsuki; mucho menos un humano.

Camino disfrutando la vista, en ello olfatea las feromonas de profunda tristeza y desconsuelo hacia su derecha, una sonrisa macabra se forma en su rostro, trata de ser silenciosa y acercarse al pasillo donde descubre al pequeño peliverde de extremada belleza en un profundo sueño con lágrimas que aún caían rodeado tabletas vacías de pastillas.

La joven no comprendía el llanto del omega, había encontrado a su destinado, estaba confundida de lo que pudo haber pasado; pero nada la pararía en sus planes en cuanto tomó su cuchillo y apuntó hacia el pecho del pequeño que lloraba inconscientemente - Kacchan... - se oyó con dolor llamarlo casi imperceptible pero la loba logró escuchar esas palabras ocasionando que apretara más sus manos en la daga - Adiós - susurró con sed de victoria, sus manos dirigían el filo hacia el corazón para una muerte limpia.

Por fin acabaría con lo que se interponía en su camino, no le importaba manchar sus manos con un sucio humano, lo detestaba y su odio sólo crecía mientras acercaba más el cuchillo hacia el inocente omega.

Cuando decidió por fin acabar con la vida del omega sus manos se detuvieron, puso toda su fuerza pero no podía hacerlo - Tsk - se quejó entre dientes, sus brazos dolían; la daga empezó a doblarse sin contacto alguno, el pequeño se movió un poco dando a descubierto la marca de su alfa, la sangre de la joven comenzó a helarse, sus ojos marrones oscuros se desorbitaron "lo marcó" pensó, ganas de gritar no le faltaron quería destruir todo, no podía matarlo... no podía hacerlo; aquello sólo condenaría la muerte de su amado.

Hundió sus uñas en sus propios brazos dejando marcas que pronto empezarían a sangrar - Mierda - murmuró con aversión, se puso de pie gritando en silencio, lágrimas de rabia pura caían de sus ojos, repudiaba la idea que su futuro estaba destrozado, no lo tendría.

Katsuki ya era de alguien más y no podría cambiarlo; apoyada en la pared, sus piernas cedieron dejándola caer sentada lentamente, había llegado demasiado tarde, tuvo que encargarse ella desde el principio pero decepcionada no lo hizo, no paró de llorar en silencio.

No quiso rendirse y trata de buscar alguna otra forma pero es completamente inútil su vista observa la casa hasta que puede ver las fotografías de los estantes, con rencor se pone de pie dirigiéndose a ellas para romperlas en mil pedazos, va de camino hasta que choca con una mesa que de ella cayeron papeles.

Su mirada se dirigió a ellos - ¿Viena? - leyó de los boletos de avión que cayeron junto a esos papeles, y distintos documentos junto a cartas de aceptación. - ¿Audiciones? - mientras leía - Carta de aceptación - para luego sonreír, una sonrisa oscura, sabría lo que haría, su cabeza empezó a idear algún plan que probablemente solucionaría todo, sólo necesitaba tiempo.

El pequeño pronto se iría, sólo debía esperar; y detener a Bakugo unos días; su teléfono vibró en ese momento - ¿Aló? - preguntó - El clan Garou... - las palabras del otro lado de la línea hacían que su sonrisa creciera - Katsuki está... - cortó la llamada cuando obtuvo la información que necesitaba, era suficiente; recogió los papeles con cuidado.

Caminó lentamente, aún no comprendía las lágrimas del pequeño; sin embargo, estaba segura que algo habría salido mal - ¿Volver? - rio, fue cuando aplicó el conjuro de la bruja, tratando de manipular los recuerdos a través del sueño del pequeño peliverde que estaba inconsciente sumergido en pastillas que aún así no calmaron su mente.

"Sólo fuiste un tonto"

"Jamás volverá"

"Te engaño y se fue"

"No te atrevas a buscarlo"

"Todo fue una mentira"

"¿Amor?¿Destino?"

"Vil engaño"

"Vete lo más lejos que puedas"

"Es por tu bien..."

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