Chapter 2: II. ¿Quién eres?

Mi alfa es un lobo [Katsudeku] [Omegaverse]Words: 8674

Por la mañana la nieve comenzaba a caer con más fuerza, se podía observar por aquella ventana de la habitación del hospital; el pequeño peliverde se encontraba dormido en la camilla, aún con la máscara de oxígeno, sus muñecas y piernas estaban vendadas por las lesiones.

El joven de cabello cenizo se había quedado dormido en el sofá de la habitación, las enfermeras lo dejaron pasar porque creyeron que él era su pareja ya que estuvo muy preocupado, tanto que no había dormido en toda la noche esperando a que despertara.

Fue entonces cuando el pequeño peliverde comenzó a abrir lentamente sus ojos, "¿Dónde... estoy?" pensó el pequeño que aún no despertaba completamente, miró delante de él, las paredes blancas y las mantas que lo cubrían lo hicieron saber dónde se encontraba, comenzó a observar a su alrededor, cuando lo vio por primera vez, un alfa dormido en el sofá apoyado en el brazo del mueble, el corazón del pequeño sintió como si se uniera a alguien que acababa de conocer, una sensación extraña y desconocida para el pequeño lo invadió, lo observó detenidamente.

Hasta que la enfermera ingresó a la habitación - Buenos días jovencito, ¿Cómo se encuentra? - saluda para luego acercarse captando la atención del pequeño - Sabe... tiene mucha suerte, si hubiera venido un poco más tarde... hubiera sido complicado menos mal su novio lo trajo de inmediato, se veía muy preocupado por usted, no durmió en toda la noche - sonrió para luego retirarle la máscara de oxigeno; el peliverde no sabía que responder; trataba de recordar lo que sucedió anoche, hasta que el recuerdo llegó a su mente, era perseguido y se adentró a un bosque donde aquellos alfas... de pronto sintió que no podía respirar y un dolor agudo en su pecho, el miedo que tenía en ese momento volvió a él, estaba teniendo un ataque de pánico.

¿Se encuentra bien? - cuestiona la enfermera con preocupación, el alfa despertó logrando observar la escena, el pequeño empezó a toser mientras la enfermera trataba de calmarlo, unas lágrimas caían de aquellas mejillas pecosas.

Bakugo no sabía que hacer para ayudarlo miró a todos lados buscando algo, con rapidez cogió el nebulizador del pequeño y la enfermera empezó a nebulizarlo logrando calmar al pequeño que luego empezó a secar sus lágrimas - Creo que debes volver a casa, la tormenta... parece que empeorará - recomienda la enfermera. - Si te sientes mal, no dudes en volver, en seguida indicaré que traigan tu medicación - dice la enfermera saliendo de la habitación.

El pequeño omega respiraba con un poco de dificultad, para variar el clima no lo ayudaba; el alfa lo observaba detenidamente, cada gesto o movimiento, esperando que estuviera bien.

¿Te... encuentras mejor? - preguntó el de ojirubí que tenía el corazón en sus manos, el pequeño luego dirigió su mirada de esmeralda al alfa que lo había ayudado de alguna manera a llegar al hospital - Sí... - exhalo para luego sonreír tímidamente mientras trataba de respirar mejor, fue cuando notó aquella mirada, tan fuerte y preocupada que parecían rubíes; su corazón se estremeció, aquellos ojos le hacían sentir algo que ningún otro lo hacía sus mejillas se tiñeron de rojo carmesí, no fue diferente para el cenizo que se encontraba inmovilizado al poder mirarlo a los ojos, parecía que sólo ellos dos existían en aquel lugar, ambos se habían quedado sin palabras.

Tú... eres... - trataba de preguntar el pequeño buscando respuestas a lo que estaba sintiendo, apretó las mantas que estaban bajo sus manos, hasta que en su mente recordó lo que la enfermera le había dicho, justo en ese momento otra enfermera lo llamó por su nombre volvió para luego ingresar haciendo que el peliverde desviara la mirada hacia ella con una bolsa grande de medicamentos - Bueno aquí está joven Midoriya, no olvides tus medicaciones y también recuerda siempre llevar tu nebulizador - indicaba la enfermera hasta que ve al pequeño buscando algo.

Disculpe... hace un momento... - se da cuenta que aquel alfa ya no se encontraba en la habitación - Hace... ¿un momento...? - pregunta la enfermera con curiosidad. - ah... mmm...nada - finaliza el pequeño que trató de alistarse lo más rápido posible, la enfermera extrañada se retiró despidiéndose.

Se colocó sus zapatos, guardó la medicación en su mochila; tomó su chaqueta y bufanda, a la vez que cargaba su mochila y su estuche; salió lo más rápido que pudo de aquella habitación, caminó por los pasillos del hospital, iba a la salida, las enfermeras se despedían pero también lo miraban con extrañeza.

Salió del hospital y sólo encontró una gran tormenta que empezaba, miró hacia todos los lados sin encontrarlo, sus mejillas estaban rojas del frío y su nariz estaba demasiado helada, tiritó de frío; sentía que debía encontrarlo, su alma se lo pedía, no había podido agradecerle.

Si te quedas ahí, enfermarás peor - una voz algo ronca se oyó detrás de él, inmediatamente el pecoso volteó, tuvo la sorpresa que era a quién estaba buscando.

¿Por... qué te fuiste...? - preguntó el pequeño desconcertado, no entendía por lo que estaba pasando, su corazón parecía ya no pertenecerle y aquel alfa estaba al frente suyo, no comprendía nada, no sabía si sentirse feliz o enojado.

Fui por chocolate caliente - contesto con una sonrisa algo burlona mientras se acercaba al pequeño con el vaso de chocolate del que salía vapor; buscaba alguna otra pregunta avergonzado de su reacción - ¿Quién eres? - pregunta con seguridad aunque le costara hablar en aquel frío, el alfa pensó en qué responder, quizá podría contestar que viene desde las profundidades de los bosques y que dejó a su clan sólo para encontrarlo.

Una ráfaga de viento hubo entre ambos - Ya lo sabes - responde el alfa con una mirada cálida a la vez que le entrega el vaso de chocolate. - ¿Lo sé? - pregunta el omega con desconcierto mientras calmaba su frío con aquel chocolate caliente que tanto amaba, pensaba si en verdad sabía quién era, por su mente pasó el haber perdido la memoria lo que hizo preocuparse.

¿He perdido la memoria? - pregunta el pequeño pecoso de bufanda con suma preocupación e inquietud.

El ojirubí no puede evitar reírse por el procesamiento de aquella idea - No lo sé - comenta entre risas que trataba ocultar.

¿Por cuánto tiempo estuve en coma? - pregunto entre pequeñas lágrimas, temía haber perdido la memoria, quizá lo que la enfermera suponía era cierto, él era su novio y no podía recordarlo.

Espera... espera... - dice el pelicenizo tratando de calmarlo pues parecía que su pensar iba demasiado en serio, lo tomó por los hombros para mirar aquellos bonitos ojos verdes - Te traje al hospital ayer en la noche porque estabas inconsciente en medio del bosque... no creo que perdieras la memoria, y mucho menos estuviste en coma - explicaba el alfa con tranquilidad.

El omega se sonrojó inevitablemente - Y yo... soy tu destinado - concluyó el alfa; las pupilas del pequeño se agrandaron, su corazón comenzó a latir de prisa, de sus ojos un brillo especial brotaba; su destinado lo había encontrado, en el momento donde más se sintió sólo, lo salvó de un destino terrible, su cabeza daba vueltas, tratando de encontrar el porqué de las cosas pero las respuestas se daban solas; y justo ahora él sólo venía a decirle que era su destinado, la felicidad del pequeño omega al confirmar que lo que decía aquel desconocido era cierto, lo podía sentir desde lo profundo de su corazón, sintió que jamás volvería a estar solo, una lágrima de felicidad cayó de sus ojos y una sonrisa que podría iluminar al mundo entero apareció en su rostro, como si se conociesen de vidas pasadas el alfa abrazó a su omega percibiendo su dulce aroma.

Estás aquí - sonrió.

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Hola a todxs aquí estrenando prontamente el capítulo 2 de esta historia 💖✨, tengo muchas sorpresas, espero que les guste muchísimo, lxs quiero a todxs y nunca me cansaré de decirlo. 💗

Es algo muy especial, en mi opinión amo demasiado cuando por fin se encuentran y se dan cuenta que son el uno para el otro debe ser emocionante, estuve llorando de emoción en la parte final de alguna manera quiero retratar todos mis sentimientos aquí.

No se olviden de votar 🌟, recomienden esta historia si es que les gusto, también comenten que me encanta leer todo lo que escriben, les agradezco bastante por leerlo.

Gracias por todo el apoyo, los invito a seguirme, hasta la próxima, cuídense bastante

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