Por la mañana la nieve comenzaba a caer con más fuerza, se podÃa observar por aquella ventana de la habitación del hospital; el pequeño peliverde se encontraba dormido en la camilla, aún con la máscara de oxÃgeno, sus muñecas y piernas estaban vendadas por las lesiones.
El joven de cabello cenizo se habÃa quedado dormido en el sofá de la habitación, las enfermeras lo dejaron pasar porque creyeron que él era su pareja ya que estuvo muy preocupado, tanto que no habÃa dormido en toda la noche esperando a que despertara.
Fue entonces cuando el pequeño peliverde comenzó a abrir lentamente sus ojos, "¿Dónde... estoy?" pensó el pequeño que aún no despertaba completamente, miró delante de él, las paredes blancas y las mantas que lo cubrÃan lo hicieron saber dónde se encontraba, comenzó a observar a su alrededor, cuando lo vio por primera vez, un alfa dormido en el sofá apoyado en el brazo del mueble, el corazón del pequeño sintió como si se uniera a alguien que acababa de conocer, una sensación extraña y desconocida para el pequeño lo invadió, lo observó detenidamente.
Hasta que la enfermera ingresó a la habitación - Buenos dÃas jovencito, ¿Cómo se encuentra? - saluda para luego acercarse captando la atención del pequeño - Sabe... tiene mucha suerte, si hubiera venido un poco más tarde... hubiera sido complicado menos mal su novio lo trajo de inmediato, se veÃa muy preocupado por usted, no durmió en toda la noche - sonrió para luego retirarle la máscara de oxigeno; el peliverde no sabÃa que responder; trataba de recordar lo que sucedió anoche, hasta que el recuerdo llegó a su mente, era perseguido y se adentró a un bosque donde aquellos alfas... de pronto sintió que no podÃa respirar y un dolor agudo en su pecho, el miedo que tenÃa en ese momento volvió a él, estaba teniendo un ataque de pánico.
¿Se encuentra bien? - cuestiona la enfermera con preocupación, el alfa despertó logrando observar la escena, el pequeño empezó a toser mientras la enfermera trataba de calmarlo, unas lágrimas caÃan de aquellas mejillas pecosas.
Bakugo no sabÃa que hacer para ayudarlo miró a todos lados buscando algo, con rapidez cogió el nebulizador del pequeño y la enfermera empezó a nebulizarlo logrando calmar al pequeño que luego empezó a secar sus lágrimas - Creo que debes volver a casa, la tormenta... parece que empeorará - recomienda la enfermera. - Si te sientes mal, no dudes en volver, en seguida indicaré que traigan tu medicación - dice la enfermera saliendo de la habitación.
El pequeño omega respiraba con un poco de dificultad, para variar el clima no lo ayudaba; el alfa lo observaba detenidamente, cada gesto o movimiento, esperando que estuviera bien.
¿Te... encuentras mejor? - preguntó el de ojirubà que tenÃa el corazón en sus manos, el pequeño luego dirigió su mirada de esmeralda al alfa que lo habÃa ayudado de alguna manera a llegar al hospital - SÃ... - exhalo para luego sonreÃr tÃmidamente mientras trataba de respirar mejor, fue cuando notó aquella mirada, tan fuerte y preocupada que parecÃan rubÃes; su corazón se estremeció, aquellos ojos le hacÃan sentir algo que ningún otro lo hacÃa sus mejillas se tiñeron de rojo carmesÃ, no fue diferente para el cenizo que se encontraba inmovilizado al poder mirarlo a los ojos, parecÃa que sólo ellos dos existÃan en aquel lugar, ambos se habÃan quedado sin palabras.
Tú... eres... - trataba de preguntar el pequeño buscando respuestas a lo que estaba sintiendo, apretó las mantas que estaban bajo sus manos, hasta que en su mente recordó lo que la enfermera le habÃa dicho, justo en ese momento otra enfermera lo llamó por su nombre volvió para luego ingresar haciendo que el peliverde desviara la mirada hacia ella con una bolsa grande de medicamentos - Bueno aquà está joven Midoriya, no olvides tus medicaciones y también recuerda siempre llevar tu nebulizador - indicaba la enfermera hasta que ve al pequeño buscando algo.
Disculpe... hace un momento... - se da cuenta que aquel alfa ya no se encontraba en la habitación - Hace... ¿un momento...? - pregunta la enfermera con curiosidad. - ah... mmm...nada - finaliza el pequeño que trató de alistarse lo más rápido posible, la enfermera extrañada se retiró despidiéndose.
Se colocó sus zapatos, guardó la medicación en su mochila; tomó su chaqueta y bufanda, a la vez que cargaba su mochila y su estuche; salió lo más rápido que pudo de aquella habitación, caminó por los pasillos del hospital, iba a la salida, las enfermeras se despedÃan pero también lo miraban con extrañeza.
Salió del hospital y sólo encontró una gran tormenta que empezaba, miró hacia todos los lados sin encontrarlo, sus mejillas estaban rojas del frÃo y su nariz estaba demasiado helada, tiritó de frÃo; sentÃa que debÃa encontrarlo, su alma se lo pedÃa, no habÃa podido agradecerle.
Si te quedas ahÃ, enfermarás peor - una voz algo ronca se oyó detrás de él, inmediatamente el pecoso volteó, tuvo la sorpresa que era a quién estaba buscando.
¿Por... qué te fuiste...? - preguntó el pequeño desconcertado, no entendÃa por lo que estaba pasando, su corazón parecÃa ya no pertenecerle y aquel alfa estaba al frente suyo, no comprendÃa nada, no sabÃa si sentirse feliz o enojado.
Fui por chocolate caliente - contesto con una sonrisa algo burlona mientras se acercaba al pequeño con el vaso de chocolate del que salÃa vapor; buscaba alguna otra pregunta avergonzado de su reacción - ¿Quién eres? - pregunta con seguridad aunque le costara hablar en aquel frÃo, el alfa pensó en qué responder, quizá podrÃa contestar que viene desde las profundidades de los bosques y que dejó a su clan sólo para encontrarlo.
Una ráfaga de viento hubo entre ambos - Ya lo sabes - responde el alfa con una mirada cálida a la vez que le entrega el vaso de chocolate. - ¿Lo sé? - pregunta el omega con desconcierto mientras calmaba su frÃo con aquel chocolate caliente que tanto amaba, pensaba si en verdad sabÃa quién era, por su mente pasó el haber perdido la memoria lo que hizo preocuparse.
¿He perdido la memoria? - pregunta el pequeño pecoso de bufanda con suma preocupación e inquietud.
El ojirubà no puede evitar reÃrse por el procesamiento de aquella idea - No lo sé - comenta entre risas que trataba ocultar.
¿Por cuánto tiempo estuve en coma? - pregunto entre pequeñas lágrimas, temÃa haber perdido la memoria, quizá lo que la enfermera suponÃa era cierto, él era su novio y no podÃa recordarlo.
Espera... espera... - dice el pelicenizo tratando de calmarlo pues parecÃa que su pensar iba demasiado en serio, lo tomó por los hombros para mirar aquellos bonitos ojos verdes - Te traje al hospital ayer en la noche porque estabas inconsciente en medio del bosque... no creo que perdieras la memoria, y mucho menos estuviste en coma - explicaba el alfa con tranquilidad.
El omega se sonrojó inevitablemente - Y yo... soy tu destinado - concluyó el alfa; las pupilas del pequeño se agrandaron, su corazón comenzó a latir de prisa, de sus ojos un brillo especial brotaba; su destinado lo habÃa encontrado, en el momento donde más se sintió sólo, lo salvó de un destino terrible, su cabeza daba vueltas, tratando de encontrar el porqué de las cosas pero las respuestas se daban solas; y justo ahora él sólo venÃa a decirle que era su destinado, la felicidad del pequeño omega al confirmar que lo que decÃa aquel desconocido era cierto, lo podÃa sentir desde lo profundo de su corazón, sintió que jamás volverÃa a estar solo, una lágrima de felicidad cayó de sus ojos y una sonrisa que podrÃa iluminar al mundo entero apareció en su rostro, como si se conociesen de vidas pasadas el alfa abrazó a su omega percibiendo su dulce aroma.
Estás aquà - sonrió.
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Hola a todxs aquà estrenando prontamente el capÃtulo 2 de esta historia ðâ¨, tengo muchas sorpresas, espero que les guste muchÃsimo, lxs quiero a todxs y nunca me cansaré de decirlo. ð
Es algo muy especial, en mi opinión amo demasiado cuando por fin se encuentran y se dan cuenta que son el uno para el otro debe ser emocionante, estuve llorando de emoción en la parte final de alguna manera quiero retratar todos mis sentimientos aquÃ.
No se olviden de votar ð, recomienden esta historia si es que les gusto, también comenten que me encanta leer todo lo que escriben, les agradezco bastante por leerlo.
Gracias por todo el apoyo, los invito a seguirme, hasta la próxima, cuÃdense bastante
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