SerÃa su última semana en la preparatoria, la misma que usarÃa para empacar con una programación de vuelo; todo dolÃa y su corazón pesaba, no lo comprendÃa.
¿Cómo pudo... sólo irse?, sin ninguna explicación, lo más desesperante era que todo concordaba, sólo habÃa sido un ingenuo que creyó en sus palabras y creyó a su propio corazón.
Las pastillas eran más constantes, no habÃa podido dormir; sonó la alarma para el último dÃa de la preparatoria y él ya estaba despierto, no habÃa dormido en toda la noche, miraba a su costado y aún quedaba un poco de rastro de su aroma, sus ojos lagrimearon involuntariamente.
Se sentó en la cama con pocas fuerzas, miró hacia la ventana y el tÃpico cielo nublado de la estación, a su alrededor cajas y maletas aguardaban todas sus cosas, camino lentamente al baño para lavarse la cara evitando verse al espejo y de alguna forma tratar de aclarar sus pensamientos.
Todo era tan contradictorio, pero la voz en su cabeza le repetÃa que todo era como lo temÃa, una mentira, un engaño, sólo lo usó y no volverÃa justo como él lo harÃa ahora, querÃa olvidarlo aunque no tenÃa ni la mÃnima idea como hacerlo, su corazón sólo lo llamaba a él.
UsarÃa por última vez el uniforme, aún era temprano y decidió guardar unas cosas más, la ciudad se recuperaba de la tormenta de nieve y las clases se habÃan reanudado, en aquella casa el pequeño sellaba algunas cosas, irÃa a su último dÃa de clases.
Al salir de casa a su mente llegaron los momentos cuando salió de ella luego de no encontrarlo, no importó salir en medio de una tormenta de nieve, su corazón en ese momento fue desesperado y la nieve quemaba su piel mientras su aire se agotaba obligándolo a volver mientras veÃa todas las calles vacÃas.
Presionó sus párpados con fuerza al momento que sentÃa un nudo en su garganta, apresuró su paso hasta el tren que lo llevarÃa a la escuela; suspiró el aire helado de la mañana, muchos estudiantes estaban contentos o algunos tristes pensando en su último dÃa, y él sólo se hallaba sumergido en pensamientos.
Cuando llegó a la entrada encontró a su amiga castaña sonriente esperándolo con Iida para ingresar juntos a su último dÃa, oyeron el discurso de fin de año en el gran auditorio, el dÃa transcurrió, era el final de la preparatoria, pasarÃa por aquel pasillo para ir por sus cosas junto a sus dos amigos, ambos conversaban de cómo serÃa su vida luego de la preparatoria, Uraraka habÃa postulado a la misma universidad de Iida tratando de conseguir una beca y aún no tenÃa respuesta, probablemente se la darÃan mañana y estaba muy nerviosa.
El peliverde sólo sonreÃa diciéndole que todo estarÃa bien para luego seguir observando las inmensas ventanas del pasillo, ambos amigos habÃan notado el cambio de su amigo, notaban su profunda tristeza pero dedujeron que serÃa porque se irÃa pronto, ellos querÃan pasar sus últimos momentos con él.
Al llegar a la puerta de salida fue sorprendido por el abrazo de la joven castaña que no paraba de llorar - Izu...ku... - ella estaba triste pues sabÃa que su mejor amigo partirÃa mañana, no irÃa al baile de graduación ni mucho menos irÃan a la universidad juntos como tanto ella quisiera, ya que habÃa obtenido la carta de aceptación de una de las más grandes universidades de música en Viena.
-No llores... - sonrÃe con calidez al acariciar su cabello.
- No quiero que te vayas - confiesa la joven de mirada triste.
El dÃa siguiente llegó, todo estaba listo tendrÃa su vuelo a las nueve en punto de la mañana pasarÃa por última vez por su habitación que estaba completamente vacÃa, cerró la puerta y bajó por las escaleras con lentitud cargando su maleta, se aseguró de dejar todo listo, el padre de la joven castaña junto a ella estaba afuera esperando en su carro de entrega de su panaderÃa, listo para llevarlo al aeropuerto.
El pequeño ya se hallaba en la puerta y ve los papeles al lado del teléfono, toma las llaves y en eso cae un papel doblado por la mitad a sus pies, el ojiesmeralda siente su corazón latir con fuerza mientras se agachaba a recogerlo.
"Espera aquÃ, volveré en la mañana"
Se derrumbó cayendo junto a todos los papeles; lágrimas de felicidad que trató de secarlas mientras colocaba la nota en su pecho - Kac...chan... - susurró al abrazar su esperanza, su alfa no lo habÃa abandonado, algo no concordaba ahora, la bocina del carro de afuera sonaba - ¡Midoriya vamos a llegar tarde! - dice el padre de la castaña con preocupación.
El joven salió de la casa pero no se dirigió al carro de afuera, dejó las maletas tiradas en la puerta y corrió hacia la calle, ambos que estaban en espera se sintieron extrañados de lo que acababan de ver. - ¿Izuku? - cuestionó la castaña para luego salir del carro.
- Papá luego vienes por nosotros - avisa para luego correr detrás de su amigo, todo era extraño, corrió demasiado hasta encontrara a su amigo en una comisarÃa gritando, al entrar pudo escuchar mejor lo que decÃa.
-¡¡Por favor... ayúdeme!! - dice con preocupación el pequeño peliverde que estaba muy agitado.
- ¿En que podemos ayudarlo? - dice la oficial algo impactada por la actitud del omega.
- Necesito saber si hay algún registro... de Katsuki Bakugo - la oficial lo miró con extrañeza pero accedió, de inmediato buscó en su navegador, tardó unos minutos.
- Izuku... no entiendo ¿Qué es lo que pasa? - pregunta la castaña con inquietud, pero no recibió respuesta alguna.
La oficial buscaba arduamente, el pequeño estaba con el corazón en sus manos, la nota estaba aún en ellas presionada en su palma.
- Disculpe... no existe ningún registro de Katsuki Bakugo - finaliza la oficial para ver como el pequeño de cabellos verdes parecÃa desmoronarse.
-¿Qué? - sus ojos se humedecieron - Esto... no es posible... - su voz se quebró como su corazón.
- Lo busqué cinco veces... pero... no existe - tratando de dar explicación la oficial que era oÃda por el pequeño que ya no podÃa oÃrla.
- ¿Izuku? - pregunta la pequeña omega castaña intranquila, veÃa como su amigo parecÃa estar en blanco
- Vámonos - dijo en un tono frÃo el omega que estaba en la nada , salió de la comisarÃa y subió al carro.
El camino al aeropuerto prosiguió, el pequeño peliverde se hallaba aún más confundido miraba a través de la ventana del automóvil mientras tragaba sus lágrimas, su amiga no sabÃa que más hacer, parecÃa no escuchar nada.
Al llegar al aeropuerto el pequeño no dijo nada, simplemente bajó del auto, cargó sus maletas y agradeció al señor por traerlo de la forma más corta posible, entró junto a su amiga, las demás personas del vuelo estaban embarcando el avión.
- Izuku... por favor... dime ¿Qué es lo que pasó? - la pequeña buscaba explicación pero no recibió ninguna, sólo un abrazo de su amigo que comenzó a llorar, sin decir absolutamente nada.
- Vuelo 542 con destino a Viena, Austria termina de abordar en cinco minutos - se escuchó el intercomunicador del lugar.
- Debo irme - trata de sonreÃr el pequeño, limpiándose las lágrimas al separarse de la castaña - Muchas gracias por todo - se despide.
- Prométeme que volveremos a vernos... - dice la castaña con voz entrecortada.
El pequeño asiente la cabeza con una sonrisa triste, con la nota de su alfa aún en su mano con la tinta ya un poco derretida, subió a el avión pero su mente no paraba de formular preguntas.
El subir a aquel avión con un destino desconocido sabÃa que su vida cambiarÃa completamente, su corazón estaba ansioso, sabÃa que siempre habÃa pensado que el hecho de subir al avión comenzarÃa desde cero, pero ahora estaba anclado.
La brisa movió sus cabellos, decidió disfrutarlo cerrando sus ojos para luego abrirlo y ver la nota en sus manos.
Deseó con todas sus fuerzas verlo por una última vez sintiendo como podÃa hundirse en sà mismo, sabÃa que si sólo lo verÃa bajarÃa del avión y renunciarÃa a absolutamente todo, un nudo en su garganta mientras lloraba desde su asiento con vista a la ventana que aún se podÃa ver el aeropuerto.
El avión despegarÃa pronto, al elevarse todo pareció tan lejano, todo lo que habÃa sido su vida quedaba allÃ, pero su amor lo llevaba en él.
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Hola a todos, por fin vuelvo y él se va, con permiso me iré a llorar, la verdad aquà sufriendo con esto.
Pronto saldré de vacaciones y los capÃtulos serán seguidos como antes ð, lxs quierx muchÃsimo, cuÃdense.
No se olviden de votar ð si les gustó el capÃtulo, amo que comenten, me ayuda a mejorar como escritora.
¿Cómo les pareció el capÃtulo de hoy?
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