Chapter 10: X. Último día

Mi alfa es un lobo [Katsudeku] [Omegaverse]Words: 8763

Sería su última semana en la preparatoria, la misma que usaría para empacar con una programación de vuelo; todo dolía y su corazón pesaba, no lo comprendía.

¿Cómo pudo... sólo irse?, sin ninguna explicación, lo más desesperante era que todo concordaba, sólo había sido un ingenuo que creyó en sus palabras y creyó a su propio corazón.

Las pastillas eran más constantes, no había podido dormir; sonó la alarma para el último día de la preparatoria y él ya estaba despierto, no había dormido en toda la noche, miraba a su costado y aún quedaba un poco de rastro de su aroma, sus ojos lagrimearon involuntariamente.

Se sentó en la cama con pocas fuerzas, miró hacia la ventana y el típico cielo nublado de la estación, a su alrededor cajas y maletas aguardaban todas sus cosas, camino lentamente al baño para lavarse la cara evitando verse al espejo y de alguna forma tratar de aclarar sus pensamientos.

Todo era tan contradictorio, pero la voz en su cabeza le repetía que todo era como lo temía, una mentira, un engaño, sólo lo usó y no volvería justo como él lo haría ahora, quería olvidarlo aunque no tenía ni la mínima idea como hacerlo, su corazón sólo lo llamaba a él.

Usaría por última vez el uniforme, aún era temprano y decidió guardar unas cosas más, la ciudad se recuperaba de la tormenta de nieve y las clases se habían reanudado, en aquella casa el pequeño sellaba algunas cosas, iría a su último día de clases.

Al salir de casa a su mente llegaron los momentos cuando salió de ella luego de no encontrarlo, no importó salir en medio de una tormenta de nieve, su corazón en ese momento fue desesperado y la nieve quemaba su piel mientras su aire se agotaba obligándolo a volver mientras veía todas las calles vacías.

Presionó sus párpados con fuerza al momento que sentía un nudo en su garganta, apresuró su paso hasta el tren que lo llevaría a la escuela; suspiró el aire helado de la mañana, muchos estudiantes estaban contentos o algunos tristes pensando en su último día, y él sólo se hallaba sumergido en pensamientos.

Cuando llegó a la entrada encontró a su amiga castaña sonriente esperándolo con Iida para ingresar juntos a su último día, oyeron el discurso de fin de año en el gran auditorio, el día transcurrió, era el final de la preparatoria, pasaría por aquel pasillo para ir por sus cosas junto a sus dos amigos, ambos conversaban de cómo sería su vida luego de la preparatoria, Uraraka había postulado a la misma universidad de Iida tratando de conseguir una beca y aún no tenía respuesta, probablemente se la darían mañana y estaba muy nerviosa.

El peliverde sólo sonreía diciéndole que todo estaría bien para luego seguir observando las inmensas ventanas del pasillo, ambos amigos habían notado el cambio de su amigo, notaban su profunda tristeza pero dedujeron que sería porque se iría pronto, ellos querían pasar sus últimos momentos con él.

Al llegar a la puerta de salida fue sorprendido por el abrazo de la joven castaña que no paraba de llorar - Izu...ku... - ella estaba triste pues sabía que su mejor amigo partiría mañana, no iría al baile de graduación ni mucho menos irían a la universidad juntos como tanto ella quisiera, ya que había obtenido la carta de aceptación de una de las más grandes universidades de música en Viena.

-No llores... - sonríe con calidez al acariciar su cabello.

- No quiero que te vayas - confiesa la joven de mirada triste.

El día siguiente llegó, todo estaba listo tendría su vuelo a las nueve en punto de la mañana pasaría por última vez por su habitación que estaba completamente vacía, cerró la puerta y bajó por las escaleras con lentitud cargando su maleta, se aseguró de dejar todo listo, el padre de la joven castaña junto a ella estaba afuera esperando en su carro de entrega de su panadería, listo para llevarlo al aeropuerto.

El pequeño ya se hallaba en la puerta y ve los papeles al lado del teléfono, toma las llaves y en eso cae un papel doblado por la mitad a sus pies, el ojiesmeralda siente su corazón latir con fuerza mientras se agachaba a recogerlo.

"Espera aquí, volveré en la mañana"

Se derrumbó cayendo junto a todos los papeles; lágrimas de felicidad que trató de secarlas mientras colocaba la nota en su pecho - Kac...chan... - susurró al abrazar su esperanza, su alfa no lo había abandonado, algo no concordaba ahora, la bocina del carro de afuera sonaba - ¡Midoriya vamos a llegar tarde! - dice el padre de la castaña con preocupación.

El joven salió de la casa pero no se dirigió al carro de afuera, dejó las maletas tiradas en la puerta y corrió hacia la calle, ambos que estaban en espera se sintieron extrañados de lo que acababan de ver. - ¿Izuku? - cuestionó la castaña para luego salir del carro.

- Papá luego vienes por nosotros - avisa para luego correr detrás de su amigo, todo era extraño, corrió demasiado hasta encontrara a su amigo en una comisaría gritando, al entrar pudo escuchar mejor lo que decía.

-¡¡Por favor... ayúdeme!! - dice con preocupación el pequeño peliverde que estaba muy agitado.

- ¿En que podemos ayudarlo? - dice la oficial algo impactada por la actitud del omega.

- Necesito saber si hay algún registro... de Katsuki Bakugo - la oficial lo miró con extrañeza pero accedió, de inmediato buscó en su navegador, tardó unos minutos.

- Izuku... no entiendo ¿Qué es lo que pasa? - pregunta la castaña con inquietud, pero no recibió respuesta alguna.

La oficial buscaba arduamente, el pequeño estaba con el corazón en sus manos, la nota estaba aún en ellas presionada en su palma.

- Disculpe... no existe ningún registro de Katsuki Bakugo - finaliza la oficial para ver como el pequeño de cabellos verdes parecía desmoronarse.

-¿Qué? - sus ojos se humedecieron - Esto... no es posible... - su voz se quebró como su corazón.

- Lo busqué cinco veces... pero... no existe - tratando de dar explicación la oficial que era oída por el pequeño que ya no podía oírla.

- ¿Izuku? - pregunta la pequeña omega castaña intranquila, veía como su amigo parecía estar en blanco

- Vámonos - dijo en un tono frío el omega que estaba en la nada , salió de la comisaría y subió al carro.

El camino al aeropuerto prosiguió, el pequeño peliverde se hallaba aún más confundido miraba a través de la ventana del automóvil mientras tragaba sus lágrimas, su amiga no sabía que más hacer, parecía no escuchar nada.

Al llegar al aeropuerto el pequeño no dijo nada, simplemente bajó del auto, cargó sus maletas y agradeció al señor por traerlo de la forma más corta posible, entró junto a su amiga, las demás personas del vuelo estaban embarcando el avión.

- Izuku... por favor... dime ¿Qué es lo que pasó? - la pequeña buscaba explicación pero no recibió ninguna, sólo un abrazo de su amigo que comenzó a llorar, sin decir absolutamente nada.

- Vuelo 542 con destino a Viena, Austria termina de abordar en cinco minutos - se escuchó el intercomunicador del lugar.

- Debo irme - trata de sonreír el pequeño, limpiándose las lágrimas al separarse de la castaña - Muchas gracias por todo - se despide.

- Prométeme que volveremos a vernos... - dice la castaña con voz entrecortada.

El pequeño asiente la cabeza con una sonrisa triste, con la nota de su alfa aún en su mano con la tinta ya un poco derretida, subió a el avión pero su mente no paraba de formular preguntas.

El subir a aquel avión con un destino desconocido sabía que su vida cambiaría completamente, su corazón estaba ansioso, sabía que siempre había pensado que el hecho de subir al avión comenzaría desde cero, pero ahora estaba anclado.

La brisa movió sus cabellos, decidió disfrutarlo cerrando sus ojos para luego abrirlo y ver la nota en sus manos.

Deseó con todas sus fuerzas verlo por una última vez sintiendo como podía hundirse en sí mismo, sabía que si sólo lo vería bajaría del avión y renunciaría a absolutamente todo, un nudo en su garganta mientras lloraba desde su asiento con vista a la ventana que aún se podía ver el aeropuerto.

El avión despegaría pronto, al elevarse todo pareció tan lejano, todo lo que había sido su vida quedaba allí, pero su amor lo llevaba en él.

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Hola a todos, por fin vuelvo y él se va, con permiso me iré a llorar, la verdad aquí sufriendo con esto.

Pronto saldré de vacaciones y los capítulos serán seguidos como antes 💖, lxs quierx muchísimo, cuídense.

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