apÃtulo 240
-¡Cuñada, ustedes también están aquà por el hotpot!
Natalie no querÃa hablar con él, pero Omar tenÃa una sonrisa en toda la cara, asà que le contestó: -SL.
-Vengan a comer con nosotros, para que no sean solas.
Antes de que
que Natalie dijera nada, Tina se mofó y dijo: -Lo siento, me temo que Natalie. tendremos una indigestión cuando los veamos.Natalie, sentémonos allÃ.
Omar se puso rÃgido, con la mirada perdida.
Emiliano lo echó un vistazo y le dijo en un susurro burlón: -No la atesorabas cuando le gustabas, y ahora que no le gustas, te la pegas. ¿Eres acaso un tacaño?
y yo
-¿Tú no? ¡Me he enterado de que la estrella con la que coqueteas últimamente no te hace ni caso!
Emiliano levantó las cejas, -Sabes qué, el proceso es una felicidad para mÃ.
Omar se sintió asqueado por sus palabras, se le puso la piel de gallina, y dijo, -Aunque ella te acepte, tu familia no la aceptará. ¿Te olvidaste de aquella estrella que fingió su embarazo para intentar casarse contigo antes?
Emiliano frunció el ceño y enarcó una ceja: -¿Para qué pensamos en el futuro? Estoy seguro de que
ella no es asÃ.
Aunque LucÃa le caÃa bien, después de lo ocurrido con aquella estrella, no dejarÃa que una mujer tuviera ninguna posibilidad de tenderle una trampa, aunque se acostara con ella.
Estaba bien jugar, no hacer que mataran a alguien.
Omar estaba a punto de hablar y Emiliano dijo de repente: -Llamaré a Leo para que venga.
-¿Pero ya te dijo que no?
-Eso es porque Natalie no vino, seguro que ahora sà va a venir.
Efectivamente, al ofr que Natálie también estaba en la tienda de hotpot, Leonardo preguntó inmediatamente por la ubicación de la tienda.
Los platos y la olla ya estaban servidos, y Tina y Natalie charlaban mientras comÃan.
-Tina, ¿te sigue molestando Omar?
Tina puso los ojos en blanco y dijo frÃamente: -¿Claro que si? Es como una mosca que me zumba en la oreja todo el dÃa. Si no fuera por la colaboración con el Grupo Garcia, lo habrÃa
+15 BONUS
Por la expresión impaciente de Tina, Natalie se dio cuenta de que ahora odiaba de verdad a
Omar.
-Si realmente no quieres tratar con él, puedes reducir poco a poco los negocios entre MY y el Grupo GarcÃa, y desarrollar los con otras empresas.
Tina asintió, -Si. No hablemos de las molestias. Para celebrar la resolución de lo de los nuevos
productos de otoño, vamos a beber. ¡Hace tiempo que no bebo!
Natalie iba a negarse, pero al ver que Tina estaba de mal humor, accedió.
-Bien, no vamos a casa hasta que nos emborrachamos.
Cuando Leonardo llegó a la tienda y vio a Tina y Natalie borrachas sobre la mesa, frunció el
ceño.
-¿Qué está pasando?
Emiliano extendió las manos con impotencia, -Las dos estaban hablando, pidió que el camarero les sirviera bebidas, y se emborracharon después de dos copasâ¦
Los ojos de Leonardo se profundizaron, dio un paso al frente y levantó a Natalie, y miró a Omar y Emiliano, -Lleven a Tina a casa.
Tras decir eso, abrazó a Natalie y se marchó.
Apenas subió al auto, Natalie comenzó a moverse en sus brazos, -Suéltameâ¦Tengo calorâ¦
Al ver que ella alargaba la mano para tirar de los botones de su camisa, los ojos de Leonardo se hundieron, agarrándola ferozmente de las muñecas, le dijo al conductor, -¡Baja el
guardabarros! ¡Volvemos a El Palomar!
Leonardo soltó a Natalie después de bajar el guardabarros y frunció el ceño: -¡Cállate, llegamos a casa pronto!
Natalie lo miró con ojos confusos, -¿A casa? ¿BahÃa de los Olmos?
Leonardo dijo seriamente, -¡El Palomar!