¿Cuéntame qué te ha cambiado, compañero?
Eres un renovado tú.
Sigues siendo igual, pero estás menos idiota.
¿Has cambiado los calzoncillos de superhéroes, por unos blancos puros, sin pecado?
â ...Suena a que soy un gato âbebà de mi botella de jugo.
â En ese caso âhiciste un gesto adorable con los labiosâ, eres tan o más adorable que un mini... no.
â Por favor, llámame por mi nombre. Tengo uno establecido y no cambiará para ti.
Tu saliva pareció ser tragada lentamente.
â Sólo te buscaba un apodo.
Permitirte apodar, serÃa permitir dar un paso más del compañerismo que tenemos. Y, a menos cercanÃa, estamos mejor, ¿lo notas?
« Oh, viento infernal, querido viento, haces que el cabello de él quede como la melena de un león, tan desordenado que puede servir de nido de avecillas. Perdón, pero me he tenido que reÃr. ¡Te ves muy gracioso! »