Cuando tomaste mi mano, mi mundo volvió a mecerse.
â ¿Pasó algo?
Tu mano enguantada rozó mi nariz, haciéndome cosquillas.
â Sólo tenÃas un poco de nieve âdijiste mirándome por más tiempo, hasta que tu mano cayó y sobre tu cara, tu ceño se frunció.
Tu humor empeoró.
« En un frÃo invierno nos tomamos la primera foto sin querer. La primera nevada que sobre Corea venÃa a caer. Este año, no hubo foto, pero tu abrigada carita mirándome mientras nevaba, aunque no la primera vez, me decÃa que rememorabas aquel dÃa »