CapÃtulo 391
Una hora más tarde, Nerea salió del estudio y vio la figura de un hombre elegante y profundo parado frente a la barandilla. Casi no pudo controlar el impulso de correr hacia él y abrazarlo.
-¡Roman!
-¿Nea?
Roman volvió en si, abrazándola por la cintura y levantando suavemente su rostro, -¿Qué pasa?
-Nadaâ¦
Nerea se metió en sus brazos como si temiera que él viera su expresión.
¿Por qué tus ojos están rojos?
-Es el incienso de sándalo en la casa, me irritó los ojos.
Sin dejar que él preguntara más, continuó, -Roman, el abuelo tiene dificultades para moverse, no deberiamos quedarnos aquà molestándolo, ¿nos vamos a casa, te parece?
La palabra âcasaâ tocó el corazón de Roman.
-¿Casa?
-Mi mansión.
-Está bien.
La sonrisa de Roman se hizo más evidente sus ojos brillaban.
Nerea tomó fuertemente su mano, y el contacto de la esmeralda frÃa y transparente con la mano de Roman lo dejó absorto.
En el camino de regreso a la mansión de Nerea, hubo un raro silencio.
Nerea fruncia el ceño pensativa, ya que él nunca celebraba su cumpleaños, decidió actuar como si no lo supiera y prepararle una sorpresa en secreto.
Pero⦠¿qué sorpresa podÃa prepararle?
El oscuro brillo en los ojos de Roman se profundizó, su mirada se torno aún más enigmática.
Javier: -Señor, hemos llegado.
-Gracias, Javier. Vuelve mañana, por favor.
Por supuesto, señoral
Ella, avergonzada, le lanzó una mirada de frustración y luego llamó a Roman, -¿Roman, Roman?
-Mmm
¿En qué piensas? Estás tan distante.
-Nada.
Roman bajo del auto, su expresión era indescifrable.
-Está bien.
De repente, Nerea tuvo una idea, -Roman, mi tio dijo que mañana hay
ay una lectura de guion en Gernea
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Capitulo 391
Media y necesito prepararme con antelación, asà queâ¦
Antes de que pudiera terminar, él la agarró de repente con fuerza, tanto que le dolió, como si temiera que ella se fuera.
-¿Qué pasa?
Ella levantó la vista, confundida por la súbita ansiedad en sus ojos calmados.
-Nere, ¿mi abuelo te dijo algo raro?
-No, nada.
-Entonces, ¿por qué�
-¿Qué pasa?
-Nada.
Bajo la mirada, sus densas pestañas parecÃan querer ocultar la tormenta bajo ellas, apretando su mano,
-Vamos.
-Espera, jaún no he terminado! Asà que⦠¿no deberÃamos aprovechar el tiempo? Después de todo, la noche es corta.
Al terminar, Nerea se puso de puntillas, rodeó su cuello con los brazos y lo besó con los ojos cerrados.
Roman se quedó sorprendido, como si no esperara la reacción, pero luego una pasión ardiente surgió de sus ojos oscuros. La besó vorazmente, como si quisiera devorarla por completo.
A ambos lados de la mansión principal, los jardineros que podaban las plantas de repente vieron a Roman abrazando y besando apasionadamente a Nerea mientras subÃan las escaleras, en un abrazo tan intimo que todos desviaron la mirada, avergonzados.
-El amor entre el señor y la señora es realmente hermoso..
-Jaja, son jóvenes, es normal, tienen energia de sobra!
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