CapÃtulo 295
-¿Estás preocupándote por mi, Nea?
Román tenÃa su delicado rostro entre sus manos, sus ojos ardientes entrelazaban ternura y alegria, fusionándose en un torbellino de emociones que llenaban su corazón hasta el borde.!!
Su Nea, estaba dispuesta a atravesar un mar de fuego por él, siempre su angel.
-Me asustaste de muerte! ¡Me asustaste de muerte! Buas.
Apenas recuperandose del shock, incapaz de mostrar ninguna emoción, ahora viéndolo sano y salvo frente a ella, abrazandola fuertemente, sintiendo su respiración y su calor tan reales.
El miedo inmenso y la injusticia se agolpaban en ella, como sus lágrimas, grandes y brillantes, cayendo desde lo profundo de sus ojos color imbar.
-Nea, lo siento, lo siento.
Román bajo la cabeza, besando su frente y sus lagrimas, sintiendo su corazón casi romperse con cada sollozo.!
No deberÃa haberla asustado de esa manera, pero si no lo hacÃa, ¿cómo iba a saber cuánto le importaba?
-Pensé que⦠Nerea sollozaba, golpeando su pecho con pequeños puños en reproche,-Pensé que túâ¦.
¿Pensaste que habia muerto?
-Cállate, no digas tonterias!
Román sonreÃa, su alegria reflejándose en su mirada. -Nea, solo morirÃa por ti, no soportaria que tú murieras por miâ¦..
Al escucharlo, la mente de Nerea se llenó de imágenes de él sacrificándose tras matar a Samson y Amapola en la vida pasada, y rápidamente cubrió su boca, -No digas eso, nada de morir por amorâ¦
En esta vida, ambos viviremos bien.
-Está bien.
Román sonrela con ternura, besando su mano,-Nea, me tienes en tu corazón, verdad??
Nerea, algo avergonzada, mordiéndose el labio, mirándolo directamente a sus ojos llenos de seriedad y expectativa, se sonojo.3
¿Acaso no habÃa sido lo suficientemente obvio? ¿Por qué seguia preguntándole, estaba tan ansioso por una respuesta?
-Justo cuandoâ¦
-Nerea? Nereall
-¿Dónde estás, Nerea? ¿Dónde estás?
Justo cuando iba a responderle, una voz desesperada la llamaba desde lejos.!!
¿Samson?3
¿Cómo es
que estaba aquÃ??
Un destello de panico cruzó el rostro de Nerea, dudando si habla oido mal
Román también lo escucho, notando el brillo de pánico en sus ojos, su suave mirada se volvió frÃa en un instante.
-Nerea, Nerea, ¿dónde estás??
La voz se acercaba más y más, tan cerca que parecia estar justo a su lado.
Una vez Nerea confirmó que era él, miró a Román alarmada, -Román, sueltame por favor, hay cosas que necesito explicarte, y lo hare pronto, muy pronto, pero no ahora
Mientras hablaba, intentaba liberarse.
Pero lejos de soltarla, él la abrazó aún más fuerte.
Román funció el ceño, mirándola fijamente, viendo un destello de conflicto en sus oscuros ojos, -¿Por qué no ahora? ¿No quieres decir nada porque Samson ha llegado?!
-No, no es por él, créeme, solo sueltame, por favor?
Nerea estaba entre la ansiedad y la desesperación, intentando calmarlo con su voz suave, pero cuanto más trataba de apaciguarlo, más sombrÃa se volvia su expresión.