Ayâ¦
CapÃtulo 278
Tengo hambre, mucha hambre, pero no hay nada para comer.
Nerea negó con la cabeza, tratando de parecer inocente, pero sus ojos brillantes y llenos de agua destellaban con un brillo de tristeza, lo que casi hacÃa derretÃr el corazón del hombre que la miraba.
-Espera un momento.
-¿Qué?
Al lado de la fogata, en una gran hoja de plátano llena de agua del rÃo, unos pescados y camarones saltaban alegremente. Roman escogió un pescado, y al ver que Ramiro también querÃa asarlo, rápidamente agarró el más grande de todos.
-Comandante Roman, asa este, es más grande y sabe mejor. El que agarraste antes tenÃa un sabor a tierra muy fuerte.
-No hace falta, los peces grandes tienen muchas espinas.
-Es cierto que tienen más espinas que los pequeños, peroâ¦
¿Por qué se preocupa si ni siquiera va a comerlo?
Ramiro estaba confundido, pero al mirar a Nerea del otro lado, finalmente se dio cuenta. ¿Será que teme que Nerea se lastime?
-Comandante Roman, ¿también vas a asar pescado?
-Toma, usa esta rama.
-Comandante Roman, te aconsejo que no lo intentes, va a saber horrible.
Los demás reclutas, curiosos al ver que querÃa asar pescado, se acercaron, hablando todos a la vez. Nerea también estaba sorprendida.
Aunque él era un gran cocinero, aquà no habÃa ni herramientas ni ingredientes. ¿Cómo iba a cocinar sin
lo necesario?
Justo cuando ella iba a decir algo, Roman sacó de su cintura una navaja de metal puro.
-Comandante Roman, ¡tienes un cuchillo!
-Comandante Roman, ¿eres un poco cruel, no? Recorrimos todo el equipo de producción y no sacaste el cuchillo, ¡nos hiciste comer un montón de escamas!
-¿Qué sabes? Ese cuchillo del Comandante Roman se ve muy afilado y caro, seguro es algo muy preciado.
Aunque fuera algo preciado, ¿no lo está sacando igual para limpiar el pescado y prepararle algo de comer a Nerea?
Isabella miraba a Nerea con una mezcla de envidia y celos. ¿Por qué ella siempre conseguÃa tan fácilmente el cariño de todos, mientras que ella, a pesar de sus esfuerzos, no lograba captar la
atención de su amor?
¿Una navaja?
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CapÃtulo 278
¿Ãse cuchillo no era suyo?
A los cuatro años, su tÃo Gerard se lo habÃa regalado como un presente de cumpleaños, diciendo que estaba hecho por los mejores artesanos de Suiza, extremadamente duro y capaz de cortar hierro como si fuera barro. Su mamá, temiendo que se lastimara jugando con él, lo habÃa escondido, pero ella lo tomó a escondidas para jugar y lo perdió.
En su vida pasada, habÃa visto a él abrir su ataúd con ese cuchillo. En ese momento, entre la conmoción, pensó que era coincidencia.
Solo tenÃa un cuchillo igual al suyo.
Pero ahora, veÃa claramente las iniciales grabadas en el mango del cuchillo, una N magistralmente tallada que, con el paso del tiempo, se habÃa suavizado y difuminado como si hubiera sido acariciada miles de veces.
Mientras Roman limpiaba el pescado con ese cuchillo, Nerea intentó detenerlo preocupada, -Cuidado, ¡ese cuchillo es muy afilado!
Al oÃrla, todos la miraron confundidos.
Roman se detuvo en su acción, levantando lentamente la vista hacia ella. Sus oscuros ojos negros brillaban con expectativa, como si no pudiera creer lo que oÃa, pero al mismo tiempo, esperando algo.
Al yer la sorpresa en los ojos de todos y la cámara del directo apuntándola, Nerea se quedó sin palabras.
Ella, por un momento de preocupación, habÃa hablado más de la cuentaâ¦
Seguramente todos se preguntaban cómo sabÃa que el cuchillo de Roman era tan afilado. Quizás empezarÃan a sospechar si habÃa algo entre ellos, creando rumores innecesarios sobre sà misma.
Y la mirada de Roman, obviamente sabÃa que ese cuchillo era de ella, esperando que ella recordara algo al respecto. Y si él preguntaba por el cuchillo, ¿cómo deberÃa responder?
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