CapÃtulo 139
Nerea estaba que echaba chispas, su rabia escaló a otro nivel.
-¡Aaah!
Furiosa, empezó a pisotear sus zapatos con fuerza, Por jugar conmigo, por engañarme, por asustarme, por burlarte de mi, te voy a aplastar! ¡Te voy a matar! ¡Gran estafador, estás loco de
remateâ¦!
Mientras daba rienda suelta a su furia, Roman de repente levantó la mano, haciendo que ella se tambaleara sorprendida.
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Sin embargo, él simplemente ajustó delicadamente la manga de su vestido que se habia deslizado.
Nerea se quedó desconcertada.
-Hace frÃo esta noche, no te vayas a enfriar.
Diciendo esto, se quitó su chaqueta.
Nerea lo miró como si estuviera viendo a alguien con doble personalidad, notando que en la punta del dedo indice y pulgar de su mano derecha, la que intentaba evitar mostrar, habÃa una mancha de sangre ya coagulada.
¿Cómo es que tenÃa sangre en la mano? ¿Acaso una serpiente lo mordió?
Pero, si eso fuera asi, deberÃa haber una herida visible y, además, no sanarÃa tan rápido, entonces, ¿será posible queâ¦?
Un pensamiento aterrador cruzó su mente. Nerea levantó la vista hacia él, su mirada temblorosa revelaba más miedo del que sintió al ver el nido de serpientes.
¿Habrá matado a una serpiente con sus propias manos?
¡Ay, ay, ay, socorro! ¡Mamá, Roman es más peligroso que una serpiente!
Justo cuando Roman iba a ponerle la chaqueta a Nerea, la vio palidecerse y salir corriendo aterrada, desapareciendo como si huyera por su vida.
Sin embargo, segundos después regresó.
Roman quedó confundido.
Sin siquiera mirarlo, Nerea le arrebató de sus manos el ramo de iris negro y se fue corriendo de nuevo.
-Jajaâ¦
El hombre no pudo evitar reirse, observando las pequeñas huellas en sus zapatos negros, su mirada se
suavizó enormemente.
¿Cómo podÃa ser tan adorableâ¦?
En la villa, en el vestÃbulo.
Laureano abrió una botella de vino tinto que habÃa guardado durante años, vertiéndolo lentamente en una copa alta, colocándola en el lugar de la mesa donde se sentarÃan Roman y Nerea.
Javier, al ver la añada y el contenido de alcohol del vino, se sorprendió, -Sr. Laureano, ¿no es demasiado alto el contenido de alcohol de este vino? Al presidente no le afectará, pero si la Srt
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lo bebe, ¡seguro que se emborrachará!
-¿Qué sabes tú? La idea es que se emborrachen⦠Laureano le dijo con una sonrisa pÃcara, -Si no se emborrachan, ¿cómo vamos a hacer que las cosas avancen? Con el ritmo que lleva Roman, no sé cuándo logrará conquistar a Nerea. Me impaciento solo de verlo. Si él es demasiado tÃmido para decir algo, entonces yo, como su amigo, debo darle un empujón.
-¿Qué? Sr. Laureano, ¿quiere usar el alcohol para acercarlos? ¡Eso no está bien!
Javier intentó detenerlo.
¡Las cosas no son tan simples!
Roman no era que sea tÃmido para hablar con la Srta. Nerea, sino porque ella no sentÃa lo mismo por él, incluso le habÃa dicho cosas bastante crueles.
Además, la Srta. Nerea ya tenÃa a alguien e iban a comprometerse a finales de año.
Si el Sr. Laureano intentaba forzar las cosas entre Roman y Nerea de esta maneraâ¦
Ella definitivamente odiarÃa más a Roman. Con el carácter firme de ella, quién sabe que podrÃa pasar. ¡El Sr. Laureano estaba complicando las cosas!
-¿Por qué te pones en mi contra? Solo estoy tratando de acelerar las cosas, no de forzarlos a estar juntosâ¦
Mientras Laureano retiraba la mano de Javier que intentaba arrebatarle la copa, hablando, una figura radiante como el fuego irrumpió en el vestÃbulo y, antes de que pudiera reaccionar, le quitó la copa de vino de la mano y se la bebió de un trago.
La atmósf