CapÃtulo
Aunque solo ellos dos podian escuchar esa frase, Ainhoa sintió cómo sus orejas se teñÃan de rojo en instante. Ella lo miró con una mirada gélida mientras preguntaba: â¿TodavÃa crees en lo que ella dice?â
â
más puedo hacer? Träeme pruebas de que no lo hizo. Respondió Enzo.
Ainhoa soltó una risa fria. Era de esperar, un hombre que después de arreglarse los pantalones, se olvida de quién le ayudó. Igual que antes, acusando a los inocentes sin razón alguna, Las palabras de Irene eran la verdad absoluta para él.
Ainhoa curvo ligeramente sus labios y le dijo: âEntonces procedamos de manera oficial. Un millón no cifra menor, no dejaré que Leonor cargue con una culpa inmerecida.â
es una
Irene respondió sonriendo de inmediato: âLa secretaria de la Vega ha malinterpretado, ya he dicho que no procederé legalmente contra la señorita López, aquà termina el asunto.â
Ainhoa no dudó en dejar en claro cuáles eran las verdaderas intenciones de Irene, por lo que comentó: â¿El precio de no proceder es que mi amiga cargue con esa acusación? Aunque parezca que retiras la demanda de buena fe, en realidad quieres hacerle cargar con ese crimen, señorita Garcia, ¿no es asi?
Al escuchar eso, los ojos de Irene se llenaron de lágrimas en un instante. Miró a Enzo con un gesto de profunda tristeza; dijo haciéndose la victima: âEnzo, no quise decir eso. Creo que la señorita López, siendo una figura pública, no le conviene estar en estos lugares, no le hace bien a su imagen. Queria retirar la denuncia y ya está, ¿por qué la señorita de la Vega tiene que malinterpretarme asi?â
Cuando Enzo vio que alguien se le abalanzaba, se apartó un poco. Con un movimiento rápido, abrazó a Ainhoa, poniéndola entre los dos. Bajo la cabeza y le susurró al oÃdo: âHazme caso, dejemos el asunto aquÃ, yo me encargaré de la compensación.â
Irene sufrÃa de depresión severa, si esto seguÃa asà y tenia una crisis, no seria solo cuestión de un auto. Pero para Ainhoa, esto era simplemente Enzo protegiendo a Irene.
Sus frÃos ojos estaban llenos de desafio al decirle: âNo, no puedo dejar.â
No terminó de hablar cuando Enzo cubrió su boca con su dedo largo y delgado. Con su frente contra la de ella, la miró con intensidad advirtiéndole: âSi sigues con esto, ¿crees que no seria capaz de besarte aqui mismo?â
Esas palabras bastaron para que Ainhoa no se atreviera a hablar; Enzo era un hombre de palabra,
lo que decÃa, lo cumplÃa. Ainhoa lo miraba con los labios apretados, una mezcla de rebeldia y tristeza en su rostro. Pero no tuvo más remedio que quedarse en silencio mientras Enzo sacaba un cheque de su bolsillo, escribÃa una cifra, firmaba y se lo entregaba a Irene diciéndole: âEspero que esto sea el fin del asunto.â
Irene estaba tan sorprendida que no pudo decir una palabra. Miraba fijamente el cheque, con las lágrimas rodando por sus mejillas. Eso no era lo que ella queria. QuerÃa que Leonor fuera a prisión, perseguida por sus fans. Queria que Ainhoa y Enzo acabaran mal por su causa. ¿Pero qué significaba ese cheque entonces? ¿Estaba diciendo claramente que él y Ainhoa eran complices?
Las lágrimas de Irene corrian por su rostro mientras decia: âEnzo, tú tampoco me crees, ya dije que no querÃa la compensación, ¿por qué nadie me cree?â
Enzo frunció el ceño y le dijo: âCompra un auto nuevo, considéralo un regalo.â
Metió el cheque en el bolso de Irene, y luego le dijo al conductor: âLlévala a casa.â
Enzo habÃa resuelto el caso, Leonor fue liberada de los cargos. Luego él intentó llevarse a Ainhoa fuera, ella soltó.
pero
El rostro delicado de la mujer mostraba decepción y obstinación; entonces le avisó: âEnzo, esta es la última vez, si Irene se atreve a molestarme de nuevo, no la dejaré pasar tan fácilmente.â
Dicho esto, tomó a Leonor de la mano y salió sin mirar atrás. Pero apenas habÃa dado unos , escuchó la
Capitulo 34
voz de una mujer detrás de ella:
âAinhoa, ¿ya ni siquiera reconoces a tu madre?â
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