CapÃtulo 1020
Los ojos de Nathan brillaron, estaba sorprendido y complacido de que Avery fuera al grano. âLe dije a Elliot que me diera 15 millonesâ¦â
â¿15 millones?â Desesperada por poner fin a la tortura, ella lo interrumpió y dijo: â¡Te pagaré!â. Nathan se echó a reÃr. â¡Eres tan irascible! ¿Me odias tanto? Si ustedes dos actúan como si me odiaran, es difÃcil para mà irmeâ. Avery se sonrojó y amenazó: â¡Quédate y mira si Elliot te matarÃa!â SabÃa que cuando se enfrentaba a hombres desvergonzados como Nathan, la única forma de controlarlos era siendo más viciosa de lo que eran; además, no era del todo una amenaza. Si sobrepasó los lÃmites, habÃa una alta probabilidad de que Elliot lo matara.
La sonrisa se desvaneció del rostro de Nathan. Ya era bastante malo ser amenazado por Elliot, pero ser amenazado por su futura nuera era humillante. â¡Dile que venga a matarme entonces! ¡Si me mata, mi hijo mayor se asegurará de que todos en este paÃs sepan qué bestia bárbara es Elliot Foster! gritó Natán.
Avery miró hacia la puerta de la sala privada y al instante se sintió aliviada de que los camareros no los escucharan. HabÃa elegido reunirse con él en privado precisamente para evitar que la escucharan si empezaban a pelear. âUna vez que todos lo sepan, ¿y luego qué?â Avery se calmó y cuestionó bruscamente: â¡Con el poder y el estatus de Elliot en Aryadelle, es fácil matarte sin que nadie lo sepa! Si tu hijo se atreve a montar una escena en Aryadelle, ¡terminarÃa como tú! ¡Toma el dinero y vete! ¡Esa es tu mejor salida!â â¡Multa! ¡Estoy de acuerdo en tomar el dinero y marcharme! ¡Me iré si me das 15 millones cada mes!â Nathan se recostó contra la silla con una expresión que decÃa claramente âpaga o pelearé contigo hasta el finalâ.
Avery se quedó sin aliento ante su audacia y exclamó en su mente, â¿15 millones al mes? ¿Piensa en Elliot y en mà como cajeros automáticos? ¡Incluso si tenemos los medios para ganar dinero, no podemos distribuirlo gratis! Todo el dinero es dinero ganado con tanto esfuerzo, entonces, ¿quién se cree Nathan que es para quitárselo a alguien tan fácilmente? Ni siquiera ha criado a Elliot. ¡Ãl no se merece tanto dinero!â
â¡Tsk tsk! ¡Ustedes dos son tan tacaños! Hice mi investigación ATF1|PGW ¡Sé que eres rico!â Nathan dijo con envidia: âSi ustedes dos se niegan a pagar, entoncesâ¦â
â¡Tengo una condición!â Avery rápidamente tomó la decisión después de un breve momento de reflexiónâ. ¡Dame a Adrián! ¡Ni siquiera lo tratas como a un ser humano, asà que entrégamelo!
â¿Cómo no lo estamos tratando como a un ser humano?â Nathan se quedó boquiabierto y dijo: âHabla correctamente. ¿Por qué nos insultas? ¡Ãl es mi hijo menor!â Es el hermano de Shea. ¿Realmente necesito decir eso en voz alta?â Avery ya no querÃa
andarse con rodeos con él. âIntercambiaste a Adrian con Elliot, de lo contrario, ¿cómo explicarÃas cómo Elliot terminó como el joven maestro de Foster?â Una sonrisa maligna apareció en el rostro de Nathan. â¡Nada pasa desapercibido para usted, Doctor Tate! Si sabes que Adrian es el verdadero joven maestro de Foster Family, entonces debes saber que 15 millones al mes no serÃan suficientes. El joven maestro de la Familia de Acogida vale mucho; ¿Por qué más lo mantendrÃa bien alimentado hasta ahora?
La sien de Avery comenzó a doler
â15 millones extra y te entregaré a Adrian. Llevaré a mis hijos de regreso a Bridgedale, ¿cómo suena eso?â Nathan se armó de valor y expresó la petición. 30 millones al mes sumarÃan 360 millones, esa es una vida mejor que la de algunos directores ejecutivos de pequeñas empresas; le bastaba vivir el resto de su vida en el lujo.
â¡Baam!â
Avery golpeó la mesa con las palmas de las manos y se levantó.
No tenÃa sentido continuar la reunión o la conversación. El resultado final para ella era ofrecerle a Nathan 15 millones al mes; si Nathan lo hubiera aceptado, no habrÃa pasado nada.
SabÃa que Nathan la habÃa llamado solo porque no logró negociar con Elliot. Elliot era mucho más rico que ella y la única razón posible por la que Elliot se negaba a pagarle a Nathan tenÃa que ser que él no podÃa pasarse por alto, no por el dinero.