Chapter 36: Capítulo XXXVI

A Step Forward (Juliantina)Words: 15054

"—Mereces que alguien te ame tanto como me amas a mí, no como lo hago yo—dijo la morena en un corto suspiro—Estoy rota y nada podrá cambiar eso, ni tu misma lo harás—se acercó a la castaña y la abrazó como si esa fuera la última vez que la vería. Lamentablemente sí lo era."

— ella

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[1/5] Para el final

Nueva York

Cord Villyn

—¿Quién dio esa maldita orden?—preguntó Verónica fastidiada de no poder entrar a la compañía—¡Yo trabajo acá!—bajó el tono de voz viendo al guardia de seguridad del edificio—Necesito ver a mi hermana—susurró

—Lo siento, no tengo autorizado dejarla pasar—miró algo detrás de Verónica—La Srta. Lanwer le podrá explicar, acaba de llegar—Verónica giró su cuerpo y vio como Lauren caminaba con Howe a su lado.

—¡Lauren! Por favor déjame hablar con ella...—Howe miró a Verónica por un segundo recordando los días en que jugaban en el orfanato junto a la morena—...Howe por favor—rogó.

—Lo siento Verónica, July no quiere que entres. Le causaste mucho dolor—le habló Lauren—...tendrás que esperarla hasta que venga, cuando arreglen sus diferencias retoma tu puesto de trabajo, necesito a mi asistente—sonrió amable mientras caminaba hacia dentro.

—Howe...—él negó y siguió a Lauren sin antes susurrar.

—Estará acá en cinco minutos...—siguió su camino como si nada.

Verónica caminó hasta su auto, no era el mejor de todos pero al menos tenía uno. Se recostó contra este y esperó el tiempo necesario para poder hablar con July, lo que no esperaba ella era que esa July que a tanto le temía, ya no estaba.

.

Christina Pov

—¿Qué haces ahí Eric...?—susurré débilmente viendo como mi cómplice se subía a una silla.

—...es hora de irnos Christina, tú te irás conmigo—sonrió perversamente, colgó la cuerda y luego bajó de la silla hasta su escritorio sacando una pistola negra.

Estaba aterrada.

—...¿Qué...quieres decir con eso Eric? Debemos seguir con nuestras vidas, ya mucho daño causamos—sentí en mi mejilla la humedad, estaba llorando sin darme cuenta.

—Todo es tu culpa, eres una maldita perra—escupió cogiéndome del brazo para luego estrujar mi cabello al punto de dañarme—...Jamás debí creerte, me dijiste que Valentina me amaba, me dejé llevar por ti. Arruiné mi vida por ti, perra estúpida. Lo único bueno que me diste fueron unas cogidas—susurró haciéndose la víctima, cosa que claramente no era.

—¡Tienes la culpa tanto como yo! Yo te pedí que la sacaras de mi camino para poder estar con Juliana Villyn—hablé con desesperación al sentir como mi cabeza dolía, él era un malnacido que merecía morir al igual que yo—Lo único que hiciste fue arruinarle la vida a Juliana Villyn, ahora estás acá a punto de matarme?—Eric empezó a reír soltando mi cabello para luego abofetearme varias veces seguidas.

—Juliana Villyn no es realmente un ángel...—su rostro era terror absoluto—ella...me hizo temblar de miedo—ahora parecía desconcentrado y estúpido—Todo fue tu culpa...—sentí mi alma romperse en miles de pedazos que se clavaban en mi cuerpo haciéndome sufrir lentamente, justo lo que estaba sucediendo ahora.

Me había enamorado de una víbora sin corazón.

—Ojalá nos encontremos en el infierno, mi amor—sonrió sosteniendo la pistola negra en sus manos—Vas a ir conmigo, sabes por qué?—negué—porque vivir sabiendo que fuiste la culpable del sufrimiento de la persona que amas es desgarrador—sentí el arma en mis manos y la sostuve mientras veía como a pasos lentos subía en la silla y sonreía.

El hijo de puta se iba a ir de esta vida sonriendo.

Se puso la cuerda en el cuello y miró hacia abajo temeroso, el estúpido no era tan bueno como para morir solo. Me acerqué a la silla, la patee para que él quedara colgado y así muriera.

Empecé a llorar sin razón alguna y fue donde lo ví. Eric estaba muerto y se veía tan feliz.

Puse el arma en mi cabeza para así yo misma apuntarme, me sentía culpable.

"Perdóname Juliana" dije en mi mente "ten misericordia por mí" volví  a decir en mi subconsciente.

—No quería esto—susurré—mi vida era perfecta antes de ese maldito documento, si tan solo las cosas hubieran pasado como un día las planee—quité el seguro de la pistola y puse mi dedo en el gatillo—...seguramente él estaría vivo y yo no estuviera enamorada de una víbora sin corazón, pero veanme acá, suplicando perdón...—finalicé sonriente al mismo tiempo que presionaba el gatillo y el arma se disparaba, todo se nubló luego de eso.

...

A lo lejos  la silueta de Juliana Bradley se visualizaba por el estacionamiento cosa que Verónica celebró, se movió con pasos largos hacia la morena que venía con un conjunto deportivo negro, lucía muy diferente para Verónica.

—¡Juliana!—gritó llamando la atención de la morena que parecía sudada, caminó hasta ella y vio como la respiración de la morena era irregular—¿Estás bien?—ella asintió

—No quise usar mi automóvil—miró a Verónica como si recordara algo—...vine corriendo desde mi penthouse—las dos hermanas se vieron por un momento sin decir algo, estaba siendo incómodo.

—Perdóname, por favor—susurró sin apartar la mirada de ella y la morenas la miró—...dí algo—Juliana miró sus manos apartando la mirada.

—Se fue—era lo único que salió de su boca—July cambió y así surgí yo—Verónica sintió que su corazón se agitaba—No soy ninguna de las dos, pero recuerdo todo. Recuerdo el daño que le hiciste—la morena habló.

—Yo...era una adolescente buscando atención, me arrepiento mucho pero por favor déjame estar en tu vida—Juliana la miró por un segundo—¿Quién eres?

—Soy Juliana Bradley—Verónica jamás había conocido a esa personalidad—Soy lo mejor de cada una—sonrió con amabilidad, sus ojos café eran neutrales, eran perfectos.

—¿Qué sucedió? No entiendo nada, July no pudo irse así de fácil—Juliana la miró y negó.

—July empezó a sentir y ese fue su error. Cuando empiezas a amar y esa persona te traiciona, tu corazón cambia—Verónica suspiró—La doctora Margot ayudó mucho, ahora solo somos Juliana Villyn y yo—se miraron por unos segundos—diré que te dejen pasar y podrás retomar tu puesto de trabajo—se acercó a su hermana y la abrazó con cariño—Te quiero, lo sabes no hermanita?—Verónica respondió el abrazo y supo que desde ese momento todo iba a estar bien.

Justo cuando se separaron el teléfono de Juliana sonó y Verónica le hizo una señal de que iba a entrar al edificio.

—¿Hola?—dijo Juliana

—Mi amor—el rostro serio de la morena se suavizó al escuchar la voz de su prometida—Me desperté y ya no estabas...—habló adormilada.

—Lo siento, habibi. Tenía que venir a la empresa—Valentina se estiró completamente en su cama y sonrió por el apodo que le había puesto. [Habibi=Mi amor]

—¿Vas a tardar?—Juliana supo que al otro lado de la llamada Valentina estaba haciendo un puchero y sonrió—Quiero desayunar contigo

—No creo que pueda llegar a tiempo para desayunar, cielo. Estoy entrando a la empresa y haré algunos informes, pero para almorzar juntas sí, te parece?—Valentina lo pensó un poco.

—Esta bien, a las tres te quiero acá, okey?—Juliana sonrió y justo en ese momento un empleado pasó a su lado y su rostro se volvió serio hasta que supo que se había ido.

—Entonces...a las tres tengo que estar ahí?—

—Sí, ni un minuto más, ni uno menos Juliana Bradley—dicho eso Valentina colgó.

Caminó con dirección a la entrada del edificio y saludó a todos con la mirada para luego encontrarse de frente con Lauren que gritaba por todos los aires lo ineficientes que eran los empleados.

—¡Si los contrato es para que hagan su trabajo! ¡No para que me preguntes a mi que debes de hacer!—miró al joven que parecía recién graduado de la universidad, la morena rió por lo bajo y tomó la mano de Lauren sacándola de ese lugar—¡Suéltame estúpida!—se deshizo bruscamente del agarre con la morena y la miró de arriba para abajo—¿estamos en halloween? No sabía que debía venir disfrazada de payasa.

Entraron a la oficina de Juliana que analizó todo el lugar, recordaba haber estado ahí y también todo lo que debía hacer en ese lugar. Pero tenerlo frente a ella era impresionante.

—Vine corriendo, por eso estoy con ropa de deporte—dijo con un tono serio pero amigable.

Lauren se acercó a ella y la miró fijamente, no hablaba con July Villyn.

—July, te necesitan en la junta de inversionistas—dijo Howe por el intercomunicador.

—No eres July, tus ojos son...normales—Juliana sonrió, tendría que explicarle a Howe también—Tampoco eres la tonta Julianita, quién eres?—susurró amenazante, pero para Juliana Bradley su amiga no era más que una pared de ira ocultando una habitación de amor.

—Soy Juliana Bradley, July no—Lauren la miró con fastidio—July cambió Lauren, soy la misma pero ahora siento, entiendes?—Lauren empezó a negar lentamente, ella y Howe sabían que eso pasaría pero pensaban que jamás la volverían a ver, estaban equivocados.

—¡Maldita seas!—se acercó con rapidez y la abrazó—Pensé que nunca volvería a ver a mi amiga—suspiró y luego se dio cuenta de lo que hacía recuperando la compostura—Esta noche abren nuevamente LUX ese club nocturno de aquel hombre alto de cabello negro, lo recuerdas?

—Sí, la juventud jamás se olvida. Intentaré ir—La ojiverde asintió y le hizo una señal de que se fuera a esa junta.

Penthouse

3 PM

El olor a comida inundaba el lugar y el estómago hambriento  de Juliana se emocionó, cerró la puerta del penthouse y caminó por la sala en busca de su prometida, pero lo que vio la hizo abrir los ojos sorprendida al punto de no saber como reaccionar, Valentina se encontraba sentada en el mesón dándole la espalda mientras que su padre tomaba una cerveza mientras charlaba con Yeimy que cocinaba.

—¡Mi amor! Justo a tiempo—Valentina se acercó a ella y la abrazó por el cuello para después besarla de forma tierna—¿No llevabas un conjunto deportivo esta mañana?—preguntó.

—En mi oficina tengo muchos trajes—dijo sin darle importancia—Señor y Señora Bradley, un gusto verlos—se acercó a ellos y los saludó de forma educada.

—Ya te dije que me llames por mi nombre al igual que a Carlos, mi niña—apretó los cachetes de la morena y Carlos le estrechó la mano.

—Es muy educada y tonta—susurró Valentina abrazándola por detrás—¿Cómo te regresaste, cielo?—le susurró

—Me trajo Howe—se separó de la ojiazul y caminó hasta la habitación, buscó ropa cómoda y salió nuevamente—¿Cómo es que están acá? Vacaciones, no?—Carlos la miró un momento.

—Sí, California aburre algunas veces y estamos muy solos en esa enorme mansión—Yeimy asintió de acuerdo con su esposo.

—Deberían de hacernos abuelos y así no estaremos tan sólitos—hizo un puchero idéntico a los de Valentina

—¿Qué recibo yo a cambio?—preguntó Valentina a su madre que la miraba incrédula.

—Puede que a fin de año tengas alguna propiedad a tu nombre nueva, quizás un edificio—susurró Carlos poniendo sus ofertas en la conversación.

—¿Un edificio a cambio de quedarme embarazada?—Carlos asintió—Lamentablemente padre, Juliana usa condones—las mejillas de la morena, que miraba la comida lista, se sonrojaron fuertemente al escuchar eso.

—Dicen que piel con piel hace el cuerpo estremecer—replicó Yeimy y Carlos le guiñó cómplice, para este entonces la morena quería meterse bajo tierra, estaba muy sonrojada y se sentía avergonzada.

—Un edificio a cambió de quedar embarazada...suena bien—Valentina lo procesó un segundo—Tendremos que ponernos manos a la obra, mi amor—miró a la morena que los miraba a todos sin decir algo al respecto.

—Mmh, sí—Valentina rió y todos empezaron a llevar la comida ya servida en los platos a la mesa en donde tendrían un almuerzo lleno de bromas, Juliana sentía que tenía una familia por fin.

7 PM

Los padres de Valentina ya se habían ido después de pasar una tarde juntos, cosa que les encantó. Juliana había llamado a Lauren para avisarle que no iría, prefería ver una película con su prometida y dormir junto a ella. La ojiverde pospuso la invitación para el viernes por la noche.

—¿Qué quieres ver?—preguntó Juliana a Valentina que la miraba desde la cama con solo una camiseta y ropa interior.

—The Notebook, me encanta y me hace llorar—Juliana negó—¿Por qué? Es muy romántica—Juliana se quitó la camiseta, quedó en solo un sujetador negro y un short para dormir.

—Es triste y no es que tenga un buen final, la verdad—Valentina miró la que Juliana quería ver, no dijo nada al respecto, apagaron las luces y la película comenzó cosa que la morena aprovechó y se abrazó a su prometida.

Valentina recorrió la silueta de la morena con la mirada ya que esta seguía encima de las cobijas, sus piernas largas eran tonificadas y su abdomen estaba marcado justo a la perfección. Un calor entró en su cuerpo y se acercó a el cuello expuesto de Juliana, que veía concentrada la pantalla del televisor, y empezó a darle besos húmedos en la zona.

—Para—susurró Juliana apartándola.

Pero la ojiazul era insistente y quería que toda la concentración fuera en ella, volvió a molestarla con los besos húmedos en el cuello, Juliana aún sin darle la atención se acobijó, Valentina sonrió y metió su cabeza por debajo de las sabanas hasta posicionarse con su rostro en el abdomen de la morena que no se inmutó, fue cuando una idea perversa pasó por la mente de Valentina que bajó los shorts de la morena y por encima de los boxers empezó a masajear su miembro que parecía responder a las caricias.

—Sal de ahí, Val—pidió Juliana, la verdad era que quería ver su película ya que por eso la había puesto, pero la idea de venirse mientras la miraba era excitante. Valentina negó y volvió con los movimientos con su mano, el miembro ahora erecto de Juliana se veía apretado así que la ojiazul lo liberó y sin importar qué se lo llevó a la boca con suavidad, el ronco jadeo de la morena se escuchó por toda la habitación.

Movía su boca por encima de este, fue cuando intentó tragarlo todo y la mano de Juliana presionó su cabeza inconscientemente, cosa que hizo que los ojos de Valentina se cristalizaran por el ahogo express que había recibido.

—Sal de ahí—la mano de Juliana la obligó a que saliera y la encarara, sonrió inocente hasta que sintió como la morena la besaba lujuriosa, la noche apenas comenzaba.

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Holiii, el smut está en el próximo capítulo. Ya casi viene el final y me duele dejarlo.

Los leo

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