Chapter 21: Capítulo XXII

A Step Forward (Juliantina)Words: 18104

"Inteligente. Eran tus planes para hacerme ilusiones con tus labios. Amarte. Era el veneno que tenían, era la razón por la que me moría por ti"

— ella

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Mansión Bradley.

—Me cae bien la muchacha, y a ti amor?—preguntó Yeimy mientras se cepillaba el cabello.

Carlos alzó la mirada y asintió mientras se colocaba el pantalón de pijama negro.

—Es centrada y de buen carácter, noto que a veces hay cosas que le molestan pero no lo dice. Cuando conocí a Julianno Villyn me di cuenta de que era un hombre muy serio, lo mismo pasa con esta chica, es seria. Valentina escogió bien, esta vez—dicho esto el tema de la morena había terminado.

—Sé que te molestó la actitud de Melia, debemos de entenderla. De pequeña siempre fue extraña, más ahora que nos intenta engañar con eso de que su marido se fue por negocios, esta claro que tuvieron una pelea—Carlos sonrió, le encantaba saber que tenía una conexión con su esposa, sabía que a la hora de pedir disculpas o hablar sobre un tema pesado, los dos eran muy sinceros.

—Lo sospeché siempre, ese cuentito de negocios no me lo trago yo, era un hombre empresarial y lo que sé es que los viajes de negocios no son de imprevisto como ella nos dijo. Además viste como se metió con la pobre Juliana, ojalá se vaya pronto, así nuestras niñas vienen más tiempo—Yeimy asintió una vez que terminó de cepillarse, caminó hasta la cama que compartía con su esposo y se acomodó.

—Buenas noches—dijo la mujer.

—Buenas noches—dijo el hombre.

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—Yo sé quién es Eric Lonson—dijo mientras se abrazaba más fuerte a la cintura de Valentina—Prometiste no alterarte—musitó cuando sintió como Valentina se intentaba zafar de su agarre.

—¿Cómo qué lo conoces?—replicó una vez que se zafó de los brazos de Juliana, se levantó de la cama y encendió la luz para así verle el rostro a su novia.

—Hace una semana él vino a Cord Villyn para una junta empresarial, yo-yo no lo conocía...él es dueño de Vans Company, c-creo que tu has escuchado el nombre, no?—se podía sentir el nerviosismo de Juliana en su voz, acto seguido a la morena la tomó de imprevisto.

Valentina se sentó en la cama nuevamente pero esta vez agarró las mejillas de su novia como un acto de amor, se acercó a ella y la besó. No era un beso tierno, tampoco uno para llegar a ser lujurioso, era simplemente una anestesia para calmar a la morena. Era hacerle saber que podía confiar en ella sin sentirse nerviosa o abrumada. Se separaron por falta de aire y unieron sus frentes por un momento, luego, la mayor se separó un poco para verla directamente a los ojos, ahí estaban

Los intensos ojos azules, deleitando a los gloriosos ojos marrones, en un acto de amor.

—¿Por qué no me lo dijiste antes?—preguntó Valentina un poco cansada, era muy tarde y hablar sobre eso le agotaba más—Te amo a tí ahora y nada ni nadie va cambiar eso.

—Lo sé, pero, hay algo más. Eric quiere comprar Cord Villyn—la mandíbula de Valentina se tensó y con eso un dolor en el vientre—No quiero preocuparte, él no puede comprar Cord Villyn, soy la única heredera de mi abuelo, además Lauren está negociando con su socio para que nos venda su parte y así seríamos dueños de la mitad de Vans—Valentina sonrió, le encantaba ver como su novia se comportaba como negociante y empresaria.

—No quiero que te haga daño, él es peligroso, deberías de tener cuidado. Haz lo que tengas que hacer y luego sácalo de tus negocios, no quiero que te estafe igual que lo hizo conmigo—Juliana asintió mientras que una rabia se apoderaba de ella, ese maldito la iba a pagar tan caro como lo pagó Rodolf una vez.

Flashback

Sentía como mi sed de venganza se hacía cada vez más grande por cada noche que pasaba, Verónica me dijo que dejara todo en el pasado, pero, saber que la persona que me violó está aún suelto sin ningún cargo de conciencia era doloroso. Esta era la noche, me iba a escapar por la ventana de mi habitación, Olger mi mejor amigo, era el único que sabía cómo me escapaba, pero, como él ya no está conmigo pues nadie me podrá detener.

Guardé las cosas que iba a usar para joderlo vivo en mi maleta y puse mis almohadas como si fueran mi cuerpo, por si me demoraba, abrí la ventana y caminé por los tejados blancos del edificio hasta llegar a una escalera de incendio, corrí una vez que bajé por ellas y sonreí porque la primera prueba había pasado.

Mentiría si les dijera que las pesadillas siguen en mi mente, también no sería justo si les dijera que no era mi primera vez escapando del orfanato, la primera fue para comprar un helado, la segunda para ir a una fiesta con Verónica y la tercera para buscar a Olger, ahora en esta cuarta mi propósito era muy diferente, ya no era solamente para una fiesta de niños, ni comprar un helado, esta vez iba a vengarme.

Llegué hasta un paradero de buses y recordé como Olger me había enseñado el camino a mi familia adoptiva, bus 174 era el que debía tomar para llegar a la calle Sherd en donde se encontraba durmiendo Rodolf. Una vez que me monté en el trasporte vi una anciana leer un libro, no alcancé a ver el nombre, pero, por la intensidad en que leía podría saber que era interesante, sabía que esto me iba a dar mala fama en el orfanato, también me cambiarían de cuarto a uno de alta contención o mejor explicado, para niños enfermos, y la verdad es que no lo era, simplemente era una adolescente que quería venganza.

Salí del bus y caminé por la calle que daba a la casa de los Collins si mal no recuerdo así era el apellido de la señora amable y su hija. Azul y blanco así era la fachada de la casa, vi que la habitación que daba a el cuarto en donde dormía seguía abierta, podía jurar que después de que me escapara esa noche nadie volvió a entrar ahí.

Escalé el pequeño tejado y salté por encima de la ventana para así entrar en la habitación, bingo, había estado de suerte esa noche puesto que el baño seguía estando abierto. Entré en este mismo y abrí la ducha para ponerla en caliente, justo como tanto le gustaba a Rodolf, luego abrí la puerta que daba al interior de la casa y bajé a la plata baja, si mi suerte no fuera la mejor nunca habría sabido que el mismo hombre que abusó de mí estaría durmiendo con una cerveza en la mano mientras roncaba en el sofá. Me acerqué a la cocina y saqué un cuchillo de cortar carne, luego cogí una bolsa plástica de el mismo lugar.

(ESCENA FUERTE, NO LEER SI SON SENSIBLES)

—Hey Rodolf—susurré viendo como el hombre se levantaba un poco—Ya llegué, es hora del baño.

El hombre se levantó del sofá con los ojos cerrados y subió las escaleras, justo cuando iba a su habitación lo tomé de la mano jalándole a la que antes era mía. Una vez adentro lo guié al baño en donde salía el vapor del agua, lo tumbé en el suelo del baño y cerré por un momento el baño quedandome yo afuera.

"¿Vas a hacerlo?" Me pregunté a mi misma "Hazlo no seas gallina" me alenté a mi misma.

Entré nuevamente al baño y puse la bolsa plástica en su cabeza, luego hice que se levantara para empujarlo con las fuerzas que tenía debajo del chorro que caía de agua caliente, sus ojos debajo de la bolsa plástica se abrieron viendome justo a mi, noté como se iba a quitar la bolsa puesto que le dificulta respirar, pero antes de que lo hiciera le di una patada justo en la entrepierna para así que cayera nuevamente al piso, cerré mucho más la bolsa plástica viendo como todo el aire que tenía se concentraba dentro de esta, me estaba quemando las manos pero no me molestaba para nada.

—Ba...s...ta, por...favor—dijo casi sin respiración, tome el cuchillo que tenía en mi mano y lo lancé al suelo, no era capaz de matarlo de esa forma, poco a poco el color de su rostro se hacía mucho más rojo y a su vez morado, se estaba ahogando y no hice nada al respecto.

Fin del Flashback

—Juls, qué piensas?—preguntó al ver como su novia miraba a la nada.

—En mi pasado, nada importante—Valentina sonrió y se acomodó dándole la espalda a la morena, Juliana se acercó más a ella y pegó su cuerpo al suyo para luego abrazarla como antes lo había hecho.

.

9 AM

—Juls, mi amor, despierta—susurró una voz que conocía perfectamente, abrió con dificultad los ojos y tragó en seco para luego ver como Valentina estaba sentada encima de ella con una de sus camisas y en ropa interior, decir que su novia era bonita era muy poco.

Valentina Bradley era una diosa.

—...tenemos que ir a comer, es muy muy tarde—sonrió una vez más sin levantarse.

—Si me despertaras así todos los días para ir a trabajar serían días gloriosos—Valentina se mordió el labio al escuchar la sexy voz mañanera que tenía Juliana, era verdad que siempre la que levantaba primero era la morena y por esa razón casi nunca la escuchaba con su voz ronca por las mañanas.

—No hables así—hizo un puchero mientras fruncia el ceño y Juliana se levantara para así sentarse en la cama con Valentina en sus piernas—Eres muy linda cuando te levantas.

Se acercó para besar a la morena pero se lo impidió alejándose un poco, luego Juliana se levantó de la cama así tirando a la ojiazul a un lado. Entró al baño y salió después de tres minutos, para ver a Valentina en la misma posición que la había dejado. Se acercó a ella y le hizo una señal para que se sentara encima de ella nuevamente, lo cual la mayor hizo sin decir nada.

Juliana la agarró por los muslos y la besó con fervor, deleitando sus labios. Luego se separó un poco puesto que tenían que desayunar.

—Vamos a comer—se levantó con Valentina aferrada a su cintura para después dejarla en el piso.

Cogió un pantalón de dormir negro y se lo colocó para así no estar tan descubierta, mientras que Valentina solamente salió con una camiseta de Juliana y en ropa interior.

—Buenos días mis bellas durmientes—dijo Yeimy una vez que entraron juntas a la cocina y Juliana se sentara en un taburete.

—Hola mami, cómo dormiste?—preguntó Valentina mientras abría la puerta de la nevera y sacara una manzana.

—Bien, qué te he dicho de andar en ropa interior por la casa?—dijo una vez que vió la vestimenta de Valentina, la cual solo se encogió de hombros—¿No te da vergüenza con Juliana?

Valentina empezó a reír mientras le pasaba un vaso con leche a la morena que empezó a beberla.

—Juliana ya ha visto mucho más—dijo en un susurro que fracasó ya que fue escuchado por su madre y la morena que acababa de toser la leche que tomaba. Yeimy le dió una palmada al brazo de su hija como regaño—¡Es la verdad! Juliana dile que tu ya me has visto sin ropa.

—No señora, yo no sé qué está hablando Valentina—la mayor abrió la boca asombrada por las mentiras de Juliana—Tiene que comprenderla, esta mal de la cabeza su hija.

Yeimy empezó a reír igual que Juliana que terminó de limpiarse la camiseta llena de leche.

—Después hablamos Juliana—la miró muy severamente—¿Qué estás haciendo mami?

—Les voy a preparar un desayuno que se van a quedar con ganas de más—dicho eso se escuchó un bostezo de Carlos que acababa de entrar a la cocina.

—Buenas...—se acercó a Yeimy y le dió un beso casto en los labios—¿Cómo dormiste Juliana?

—Bien papá, yo dormí perfectamente, claro preguntale primero a ella y no a la embarazada...—esa última palabra fue la que hizo que toda la cocina se quedara en completo silencio—Es broma...se la creyeron—hizo como si reía pero para su mala suerte sus padres no le creyeron.

—¿Cómo que embarazada Valentina? Acaso tú estuviste con alguien aparte de Juliana?—preguntó su madre un poco más seria—Dime la verdad Valentina.

—Mamá yo...—no sabía cómo explicarles a sus padres que su pareja no era del todo igual a ella—Estoy embarazada, lo supe hace dos semanas, creo.

—¡¿Quién fue el desgraciado que te embarazó!?—dijo con un tono muy alto su padre—¿Juliana sabía de esto?

—Sí, yo sí sabía. Valentina no me ha engañado ni ha estado con alguien antes de mí—Valentina sabía que le había sido infiel a la morena el primer mes de novias—Ella va tener un hijo mío, señores Bradley.

—¿Inseminación artificial?—preguntó Yeimy un poco menos alterada y con una pizca de alegría—¿Van a ser mamás? Es muy rápido, pero, si es de Juliana esta bien...yo seré abuela.

—No, mamá. No fue inseminación artificial, Juliana es...—interrumpió la morena un poco más estresada de darle tanta importancia a ese detalle.

—...soy una mujer con aparato reproductor masculino, eso es todo—musitó la morena.

—¿Por qué no lo dijeron desde el principio?—dijo Carlos un poco más tranquilo—Lo que sí me preocupa es que se acababan de conocer y no usaban protección, yo no te enseñé eso Valentina—la regañó.

—Fue mi culpa, yo decidí no usarlo—se echó la culpa la morena—Quiero que sepan que me haré cargo de todo al igual que Valentina, estamos pensando vivir juntas—los ojos de Yeimy se iluminaron de alegría, su hija iba a tener una familia.

—Me parece perfecto que se hagan cargo, ya fueron al médico?—dijo Carlos muy contento por ser abuelo—Valentina vas a tener que comer por dos.

—Sí, fuimos y el doctor nos indicó todo, todo está en orden—expresó Valentina reteniendo las ganas de gritar por todos los cielos que era feliz, era tan feliz por tener a su lado a alguien tan perfecto y por tener una familia tan amable, inconscientemente se llevó una mano a su vientre y empezó a acariciarlo, como que Juliana notó y sonrió.

—Buenos días familia—dijo Oliver viendo a sus tíos y su prima—Hola Julieta—se dirigió a la morena.

—Juliana, Oliver, Juliana—le indicó la morena con una tono muy frío y serio. Se acercó a Valentina y la abrazó por detrás para después susurrarle—Voy al auto. Quiero comprar algo.

Valentina asintió para luego caminar hasta el patio y buscar entre la ropa limpia algo que ponerse encima de la ropa interior, puesto que su primo había llegado.

—¿Qué le pasó a Juliana?—preguntó Carlos, mientras colocaba los platos en la mesa de desayuno.

—Iba a comprar algo—Yeimy asintió a eso y siguió sirviendo la comida.

.

La morena encendió su auto y condució por la carretera hasta llegar a una tienda pequeña en donde algunos autos estaban estacionados, no sabía exactamente que venía a comprar pero lo que si era cierto es que quería tomar un poco el aire.

—Buenos días—dijo una vez entró a el pequeño lugar—¿Tienes cigarros?—preguntó a la adolescente que parecía ser hija de la dueña.

—Sí claro, Marlboro Ice está bien?—la morena asintió—Serían tres dólares con ochenta centavos—le dió el billete de cinco dólares—¿Algo más?

Justo cuando iba a decir que no, una mujer que parecía ser de la misma edad de la morena entraba a la tienda con una pequeña niña de apróximadamente cuatro años a comprar algo.

—¿Mami podemos comprar esa caja de chocolates?—dijo la pequeña a lo cual la mujer joven negó—Por fis

—Prometo comprarte muchos chocolates la semana que viene—le dijo animando un poco, pero Juliana alcanzó a ver que chocolates quería la niña y vió que los podía comprar sin ningún problema, así que los alcanzó de la estantería ganándose la mirada de todos en la tienda y luego se acercó a la cajera y le entregó los chocolates.

—Esto también por favor—la adolescente asintió.

—Serían el total diez con quince—le entregó los diez faltante y cogió los cigarros y la caja de chocolates y salió de la tienda sin decir nada. Se recostó en una de las paredes fuera del lugar y esperó a que la mujer saliera del lugar, y así lo hizo.

—Toma es para ti, por ser una niña muy buena—le entregó la cajita de chocolates a la niña que sonreía mirándola.

—No tenías porqué hacerlo, pero, gracias—dijo la mujer sonriéndole—Soy Melissa—le extendió la mano, la cual Juliana aceptó.

—Juliana, que pasen linda mañana—sin decir nada más entró nuevamente al auto y condució a la mansión Bradley.

Melissa sentía como si el rostro de esa desconocida le fuera completamente conocido.

.

—Entonces le dije que dejara de jugar porque era muy malo...—dijo Carlos mirando a Oliver mientras Juliana entraba a la cocina para encontrarse a todos comiendo.

—Juliana, siéntate—le indicó amablemente Yeimy a lo que Juliana asintió haciendo lo pedido—¿Sabes jugar golf July?—le preguntó.

—No creo que sepa jugar, es nueva en todo esto del dinero—dijo Melia muy arrogante.

—No, no. Realmente sí sé jugar, Olger me enseñó. Olger era mi mejor amigo—dijo a todos.

—Pues mucho mejor porque hoy iremos a jugar golf con unos amigos de la familia y así podrás conocer a gente nueva, así que desde ahora te digo que te voy a destrozar en golf—Juliana rió sabiendo que no sería posible, una de las normas de su orfanato era ingresar a cualquier tipo de deporte, Juliana escogió golf gracias a Olger.

—Puede que te lleves una grande sorpresa papá, Juliana sabe controlar el palo—replicó Valentina muy sonriente, aunque jamás la haya visto jugar.

Una vez terminado el desayuno todos en la mesa se fueron directo a sus respectivas habitaciones para así cambiarse de ropa e ir directo al campo de golf que quedaba un poco lejos de la mansión Villyn.

Ese sábado iba a ser un día que Juliana jamás olvidaría.

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Hola, acá el capítulo que dije que subiría.

Quiero que sepan que mañana no voy a actualizar, creo.

Así que por eso este capítulo tiene 3000 mil palabras para que lo disfruten, mientras puedan.

Ya saben que después de la calma viene la tormenta.

Pero se merecen ser felices mientras puedan.

Los leo

Tengo hambre :D

xoxo