Chapter 6: Capitulo 5

No Hay Nadie Más Que Tú | SONADOW |Words: 14001

Un camino sin retorno

Parte 1

Desde aquel día en la colina, Sonic comenzó a visitar a Shadow todos los días a la misma hora. Al principio, Shadow no supo qué pensar de aquella constancia. No entendía por qué Sonic seguía regresando, por qué insistía en quedarse con él como si fuera lo más natural del mundo. Sin embargo, no lo detenía. Sonic llegaba con la misma energía de siempre, a veces con comida en las manos, otras solo con la intención de compartir el tiempo. Había días en los que simplemente se quedaban en silencio, observando el bosque a su alrededor, y otros en los que Sonic hablaba sin parar, relatando historias de su vida en Green Hill con un entusiasmo contagioso.

Shadow lo escuchaba, pero nunca respondía demasiado. Le sorprendía lo mucho que Sonic tenía para contar, la facilidad con la que compartía su pasado como si fuera un libro abierto. Todo era tan distinto a él. Shadow siempre había guardado su historia con recelo, protegiéndola como si al exponerla pudiera volverse más vulnerable. Pero Sonic no tenía miedo de hacerlo, y eso lo desconcertaba.

En cada encuentro, Sonic llevaba algo de comida, asegurándose de que Shadow comiera. Al principio, Shadow pensó en rechazarlo, pero con el tiempo se dio cuenta de que eso no haría que Sonic se detuviera. Así que dejó de resistirse y aceptó lo que le ofrecía, sin palabras, sin agradecerlo en voz alta. Pero, en lo profundo de su ser, una parte de él no recordaba la última vez que alguien había mostrado tal preocupación por su bienestar.

Algunos días, Sonic lo retaba a correr. Al principio, Shadow no veía sentido en ello. ¿Para qué seguirle el juego? Pero cuando el viento rozaba su rostro y sentía la velocidad en su cuerpo, algo dentro de él se encendía. No era solo competencia. Era la única vez en la que su mente se silenciaba por completo, donde el peso en su pecho parecía disiparse por unos instantes. Y aunque nunca lo admitiría, cuando corrían juntos, se sentía un poco más libre.

En otras ocasiones, Sonic simplemente se quedaba con él, hablándole de su pasado. Le contaba sobre Garra Larga, su antigua cuidadora, y la calidez con la que hablaba de ella hacía que Shadow sintiera un eco lejano en su propio corazón. Le hablaba de Tom y Maddie, de cómo le habían dado un hogar sin pedir nada a cambio. Shadow no podía comprenderlo del todo. La idea de una familia sin condiciones, sin objetivos ocultos, le resultaba ajena. Pero la manera en que Sonic hablaba de ellos, la forma en que su voz se suavizaba con cada recuerdo, lo hacía preguntarse cómo sería sentir algo así.

Cada historia que Sonic contaba se convertía en un reflejo de lo que Shadow nunca tuvo. No podía evitar compararlo con su propio pasado. Su vida había estado llena de propósitos impuestos, de órdenes y expectativas que nunca le habían dado la oportunidad de simplemente existir. Sonic, en cambio, parecía haber encontrado su propio camino. Y aunque Shadow no lo comprendiera del todo, había algo en él que lo hacía imposible de ignorar.

Un día, cuando regresó al mismo lugar donde esperaba a Sonic, sus ojos se posaron en la pequeña rosa azul que había descubierto días atrás. Apenas un tallo frágil, escondido bajo hierbas y rocas, aferrándose a la vida en un entorno que no parecía favorable para ella. Sin saber por qué, Shadow comenzó a cuidarla. Al principio, solo apartó algunas piedras, luego comenzó a quitar las malas hierbas a su alrededor. No entendía por qué lo hacía, solo sabía que no podía ignorarla.

Día tras día, la revisaba en silencio. Sus hojas parecían más fuertes, su tallo más firme. Aún no había florecido del todo, pero seguía ahí, resistiendo.

Y de alguna forma, al observar aquella pequeña planta, Shadow sintió algo en su interior. Algo que no podía nombrar. Algo que lo inquietaba.

Shadow se encontraba en su habitual lugar, de pie entre los árboles, con la vista fija en el horizonte. La brisa fresca agitando sus púas le recordaba la tranquilidad del entorno, pero su mente no compartía esa calma. En lugar de disfrutar del paisaje, sus pensamientos viajaban hacia un pasado que aún no lograba soltar por completo. La vida que había tenido antes de todo esto, antes de Green Hill, antes de los días tranquilos y aparentemente insignificantes que compartía con Sonic. Todo lo que había sido en su momento de pura determinación, de una misión que lo definía. Esa sombra que había perseguido toda su vida, esa misión que ya no lo sostenía, lo había dejado vacío, arrastrando un cansancio silencioso en lo profundo de su ser.

Sin embargo, algo había cambiado. Algo estaba diferente desde que había llegado a Green Hill, desde que Sonic había comenzado a aparecer en su vida, día tras día. La forma en que Sonic parecía llenar el espacio sin esfuerzo, su risa despreocupada, su energía infinita... Todo en Sonic era tan ajeno a la vida de Shadow. Él mismo siempre había vivido con un propósito claro, pero Sonic, con su simpleza y alegría, parecía no necesitar nada más que el momento presente. Cada vez que estaba cerca, Shadow sentía esa fuerza, ese magnetismo natural que tenía el erizo azul, esa energía que lo hacía sentir como si por fin pudiera dejar ir las sombras de su pasado.

Mientras sus pensamientos seguían girando alrededor de Sonic, Shadow se sorprendió. No era solo que Sonic lo visitara todos los días, o que estuvieran compartiendo este tiempo juntos. Algo había cambiado profundamente en su interior. El vacío que solía llenar su mente ya no era tan pesado. Algo comenzaba a tomar forma, y era difícil de entender. Algo tan sutil, pero tan evidente al mismo tiempo. Había estado esperando, sin siquiera saberlo, a que Sonic apareciera.

Y en ese instante, al darse cuenta de lo que estaba sucediendo, se sintió desconcertado. Sonic se acercaba por el sendero como siempre, con su sonrisa confiada y esos ojos verdes que brillaban con una vitalidad que parecía desafiar el paso del tiempo. Sus púas se agitaron con la brisa, y su presencia parecía iluminar el espacio a su alrededor. Shadow observó la escena, y fue como si todo a su alrededor se detuviera por un momento. El erizo azul ya no era solo una presencia más en su vida; de alguna manera, se había vuelto el centro, el hilo que unía todos esos momentos que antes parecían vacíos.

El calor que de repente invadió su rostro lo sorprendió. Era un ardor que lo desconcertó, que lo hizo sentir vulnerable por primera vez en mucho tiempo. Trató de ignorarlo, de restarle importancia, pero no pudo. No podía negar que algo había cambiado dentro de él. Ese algo que no comprendía, que no podía controlar.

Sonic siempre había sido solo una figura distante en su vida, pero ahora, en su mente, se estaba convirtiendo en algo más, algo que no había planeado, algo que lo desestabilizaba.

Sacudió la cabeza, como si al hacerlo pudiera borrar esos pensamientos, esa sensación que no le gustaba. No podía dejar que le afectara. Sonic no podía significar lo que él pensaba que significaba, ¿verdad? No podía ser tan fácil, tan sencillo. Pero, mientras el ardor en su rostro persistía, la duda se colaba en sus pensamientos. ¿Qué estaba sintiendo, exactamente? Y más importante aún, ¿por qué sentía que necesitaba esa presencia cerca de él, todos los días?

No podía comprenderlo, y esa incertidumbre lo inquietaba más de lo que quisiera admitir.

El sonido de las hojas crujir bajo los pies de Sonic interrumpió el tranquilo momento de Shadow, quien había estado completamente absorto en sus pensamientos. Sonic apareció de entre los árboles con su sonrisa amplia y esa energía inconfundible que siempre parecía iluminar el ambiente, tan llena de vitalidad que era imposible no notarla.

—Hola, Shadow. Lo siento, esta vez no pude traerte nada— dijo Sonic con un tono juguetón, guiñando un ojo mientras se acercaba a él. —Maddie está empezando a pensar que los mapaches se están robando la comida.

Shadow no se movió. Se quedó en su lugar, observando a Sonic en silencio, tratando de procesar la forma en que su presencia siempre lograba sacarlo de sus pensamientos más oscuros. Sonic seguía hablando, como si nada de lo que ocurriera pudiera detenerlo.

—Pero traje otra cosa...— Sonic dijo con entusiasmo mientras abría el bolso marrón que llevaba consigo. Shadow lo observó con una leve fracción de curiosidad, preguntándose qué más podría haber traído esta vez.

—¿Qué es esto ahora?— preguntó Shadow, levantando una ceja mientras Sonic comenzaba a reirse.

Sonic sacó una prenda de ropa, un conjunto que parecía completamente fuera de lugar en cualquier otro momento. Shadow lo miró con desconcierto, sin entender qué estaba tramando ese erizo tan impredecible.

—Se lo saqué prestado del closet de Tom, no sabes las cosas que vi ahí... ¡Pero encontré esto!— dijo Sonic, sacudiendo la ropa con un aire triunfante.

Con una sonrisa astuta, Sonic le entregó el conjunto de ropa a Shadow, que lo tomó entre sus manos sin saber qué pensar.

—Quiero que salgamos hoy al pueblo— Sonic continuó, como si fuera la cosa más normal del mundo.

Shadow miró el conjunto nuevamente, aún confundido, sus ojos buscando la lógica de esa propuesta. Sonic lo observaba con la misma expresión desbordante de entusiasmo que siempre lo caracterizaba.

—¿Y qué es esto?— preguntó Shadow, la confusión evidente en su rostro.

Sonic no parecía dispuesto a explicar demasiado. En lugar de eso, su sonrisa se hizo aún más ancha.

—Te lo traje por si acaso— dijo, como si todo tuviera sentido. —La otra vez me dijiste que estuviste viajando por el mundo sin que nadie supiera de ti, y me imagino que quieres seguir siendo discreto, ¿no? Así que, ¿qué mejor que salir disfrazados los dos?

Shadow miró la ropa, luego a Sonic, y por un momento, todo pareció volverse aún más confuso. ¿De qué estaba hablando realmente? ¿A qué jugaba ese erizo? Sin embargo, una pequeña parte de él no pudo evitar sentir curiosidad. ¿Salir al pueblo, disfrazados? Había algo en la idea que, aunque irracional, comenzaba a encajar, de alguna forma.

A pesar de su instinto de rechazar la propuesta, algo en su interior, algo que no entendía completamente, lo hizo mirar a Sonic. Algo en esa actitud tan despreocupada y genuina lo estaba empezando a afectar más de lo que quisiera admitir.

—¿Y por qué lo haríamos?— preguntó, más por costumbre que por verdadera oposición, mientras sus dedos rozaban el conjunto de ropa, todavía intentando comprender lo que acababa de ocurrir.

Sonic se encogió de hombros, sonriendo sin ningún remordimiento.

—Porque va a ser divertido, Shadow— respondió con una chispa en los ojos. —Además, nunca sabes, tal vez te guste el pueblo. Y si no, siempre podemos correr de vuelta.

Shadow observó la ropa con el ceño fruncido, girándola en sus manos como si intentara encontrarle sentido a todo aquello. ¿Sonic realmente esperaba que se pusiera esto? ¿Que saliera al pueblo con él como si fuera cualquier otro día normal? La idea era absurda.

—No veo por qué debería hacer esto— dijo al fin, su voz firme, devolviendo la prenda sin titubeos.

Sonic la atrapó en el aire con facilidad, sin parecer sorprendido por su negativa. De hecho, su sonrisa se mantuvo intacta, como si ya hubiera anticipado esa respuesta.

—Vamos, Shadow, no es gran cosa— dijo, sacudiendo la ropa como si intentara quitarle la seriedad al asunto. —Solo será un rato. Un paseo por el pueblo, algo de aire fresco...

—No necesito aire fresco.

—Tal vez no, pero necesitas salir un poco de este bosque.

Shadow cruzó los brazos.

—No veo el punto.

—El punto es que siempre estás aquí, solo, esperando no sé qué. Y sé que no tienes miedo de salir, pero si lo que quieres es que nadie te reconozca, esto te ayudará— Sonic agitó el conjunto en el aire como si estuviera vendiéndole una idea brillante. —Es un disfraz, Shadow. Piensa en ello como una misión de infiltración.

Shadow entrecerró los ojos.

—¿Misión de infiltración?

Sonic asintió con energía.

—Exacto. Un experimento, si lo prefieres. Quiero que veas lo que es estar entre la gente sin que te miren. Solo un tipo normal paseando por el pueblo. Sin expectativas, sin pasado, sin nada.

Shadow guardó silencio. Sonic hablaba con tanta naturalidad que casi hacía que la idea pareciera razonable. Casi.

—No me interesa "mezclarme" con la gente— respondió al fin, apartando la mirada. —No es mi mundo.

—Pero podrías intentarlo— insistió Sonic. —No tienes nada que perder.

Shadow exhaló con frustración, pasándose una mano por la frente. Sonic no iba a soltar el tema, lo sabía. Cada vez que se le metía una idea en la cabeza, era imposible hacerlo cambiar de opinión.

—¿Por qué te importa tanto esto?— preguntó, mirándolo directamente.

Sonic se encogió de hombros.

—Porque quiero que conozcas el mundo de otra forma, no solo desde las sombras. Has estado viajando solo todo este tiempo, viendo todo desde la distancia. ¿No te da curiosidad vivirlo, aunque sea un poco?

Shadow sintió un leve escalofrío ante esas palabras. Ver desde la distancia. Sí, eso era exactamente lo que había hecho desde que había vuelto a la Tierra. Nunca se había permitido realmente formar parte de nada. Siempre observando, siempre un espectador.

Y Sonic lo sabía.

Eso lo irritó, porque detestaba que alguien más entendiera cosas sobre él que ni siquiera él mismo estaba listo para aceptar.

—Si esto se vuelve molesto, me iré— dijo al fin, con la voz seria.

Sonic sonrió con satisfacción.

—¡Por supuesto! Pero te aseguro que no te arrepentirás.

Shadow tomó la ropa de mala gana, aún sintiéndose extraño con todo esto. ¿Desde cuándo Sonic tenía tanta influencia sobre él?

Y lo peor de todo... ¿Por qué parte de él no odiaba la idea tanto como debería?

...