Entre el pasado y el presente
El viento soplaba suavemente entre los árboles del bosque, moviendo las hojas con un susurro tranquilo. El sol, filtrándose a través de las copas, pintaba sombras danzantes sobre la hierba. Era un dÃa como cualquier otro en Green Hill, pero para Shadow, aquel dÃa significaba algo más.
Desde lo alto de una de las ramas gruesas, observaba el sendero donde, muchas veces antes, habÃa visto a Sonic correr. SabÃa que tarde o temprano él aparecerÃa. Sonic amaba la velocidad, amaba la libertad del viento contra su rostro, y el bosque era su escape favorito.
Shadow habÃa esperado pacientemente ese momento. No porque temiera acercarse, sino porque querÃa hacerlo bien. No sabÃa qué esperar de Sonic, ni siquiera sabÃa qué esperaba de sà mismo. Solo sabÃa que debÃa hacerlo.
El sonido de unas hojas removiéndose lo sacó de sus pensamientos. Entonces, lo vio.
Sonic atravesaba el sendero con su velocidad caracterÃstica, apenas dejando que sus pies tocaran el suelo. Su expresión reflejaba esa emoción pura que sentÃa al correr. Era un reflejo de la misma energÃa que Shadow recordaba haber visto en MarÃa cuando hablaba de sus sueños.
Shadow apretó los puños. No, no debÃa pensar en eso ahora.
Saltó de la rama con agilidad y aterrizó en el suelo sin esfuerzo. Dio un par de pasos adelante, situándose en el camino, justo cuando Sonic pasó cerca.
Fue cuestión de segundos.
Sonic frenó de golpe, dejando una marca en la tierra por la inercia. Su respiración acelerada por la carrera se detuvo de golpe, y un nudo se le formó en la garganta al ver la figura frente a él. Sus ojos se abrieron de par en par, incapaz de creer lo que estaba viendo.
â¿Sh-Shadow?.
La voz de Sonic se rompió por la sorpresa, pero rápidamente se transformó en una explosión de emoción. Estaba frente a él, a centÃmetros de su rostro, tan real como siempre. No podÃa creerlo.
Sonic parpadeó varias veces, tratando de procesar lo que veÃa. Recordaba el momento en que todo terminó, cuando la explosión del Cañón Eclipse iluminó el cielo. No lo habÃa visto con sus propios ojos, pero Tails se lo habÃa contado: Shadow se habÃa quedado atrás, alejando la nave de la Tierra, sacrificándose en el proceso.
Era imposible, pero aquà estaba. Era él, tan vivo como el viento que movÃa las hojas a su alrededor.
Un sinfÃn de emociones invadió a Sonic. Su corazón latÃa con fuerza, casi al ritmo del viento que se colaba entre los árboles. La alegrÃa se apoderó de él de inmediato, la incomodidad de la incertidumbre desvanecida por el simple hecho de ver a su amigo de vuelta.
â¡Shadow!â exclamó, su voz llena de incredulidad y alivio. No pudo evitar dar un paso adelante, una sonrisa amplia y brillante cubriendo su rostro. Estaba tan feliz que no podÃa dejar de reÃr levemente, como si temiera que todo fuera un sueño y, si lo decÃa en voz alta, desaparecerÃa.
â¡No puede ser... Pero sà lo es! ¡Eres tú!â dijo, con una mezcla de asombro y alivio, mientras su cola se movÃa de un lado a otro, reflejando la felicidad pura que sentÃa. El erizo azul no podÃa contener el torrente de emoción que lo invadÃa al ver a su amigo ahÃ, de pie, frente a él.
Después de que la humanidad literalmente casi se extinga, nunca existió la posibilidad que Shadow haya sobrevivido a tal magnitud, ahora sabÃa que estaba totalmente equivocado.
Sin embargo, Shadow no respondió de inmediato. Su postura seguÃa rÃgida, su mirada fija en Sonic, como si estuviera evaluando cada movimiento, cada palabra. La alegrÃa que Sonic sentÃa no parecÃa llegar a él.
âPero... ¿cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde has estado todo este tiempo?â preguntó Sonic, su voz temblando ligeramente, pero no por miedo, sino por la mezcla de emociones que sentÃa al mismo tiempo. La pregunta estaba en sus labios, pero las palabras no eran suficientes para expresar todo lo que sentÃa.
Shadow no respondió de inmediato. Su mirada permaneció fija en él, pero habÃa algo en su postura que indicaba que no estaba listo para abrirse. En lugar de contestar, desvió brevemente la vista, mirando al suelo como si buscara las palabras correctas, pero no las encontraba.
âEstuve viajando.
â¿Viajando?â Sonic repitió, casi sin creerlo. Parpadeó varias veces, como si pensara que tal vez se habÃa perdido algún detalle crucial. â¿Eso es todo? ¿Sin llamadas? ¿Sin señales de vida?
âNo tenÃa razones para regresarâ contestó Shadow, su tono seco, tan distante que Sonic sintió un escalofrÃo recorrerle la espalda.
En realidad, el sà tenÃa una razón para estar ahÃ, pero no podÃa decirla. No podÃa explicarle que habÃa venido a Green Hill porque, después de que lo haya vuelto a ver aquella vez, aún no entendÃa por qué Sonic despertaba en él una sensación tan similar a la que sentÃa con MarÃa. Sonic era todo lo opuesto a ella: impulsivo, temerario, a veces irritante. Y aun asÃ... en su presencia, habÃa algo que lo hacÃa sentir igual que cuando estaba con MarÃa. Shadow necesitaba respuestas, pero no podÃa compartir esa búsqueda con él.
Sonic entrecerró los ojos, un sentimiento de confusión mezclándose con la frustración que empezaba a surgir. ¿Cómo podÃa Shadow decir eso tan frÃamente? Después de todo lo que habÃan vivido, después de lo que pasó...
â¿Qué clase de respuesta es esa?â preguntó, cruzándose de brazos, el calor de la frustración comenzando a hacerle hervir la sangre. Miró a Shadow, buscando en sus ojos algo, cualquier cosa que explicara esa frialdad. â¿Sabes lo que todos pensamos? ¿Lo que yo pensé? Que habÃas... Muerto...â tragó saliva, y por un segundo la rabia y la tristeza se mezclaron en su rostro, suavizándose de repente. âPensé que te habÃas ido para siempre.
Al escuchar esas palabras, frunció el ceño. Se habrÃa imaginado que Shadow no era el tipo de persona que hablara de sus sentimientos, pero no podÃa evitar preguntarse qué tanto habÃa estado lidiando en ese tiempo.
Shadow lo miró fijamente por un momento, pero no dijo nada. En su mirada habÃa una mezcla de agotamiento y una cierta apatÃa, como si lo que Sonic preguntaba no tuviera respuesta. Su cuerpo seguÃa erguido, pero el peso de sus palabras estaba claramente presente.
Pero no respondió. Su mirada fija en el horizonte, sus labios apretados en una lÃnea recta. A Sonic le pareció que algo en él habÃa cambiado. El reencuentro no era lo que esperaba. La calidez que sentÃa al saber que Shadow estaba de vuelta se mezclaba con un dolor que no lograba comprender.
Por un momento, el erizo negro cerró los ojos y habló, con una voz que era difÃcil de leer.
âCuando desperté, estaba solo. No sabÃa dónde estaba ni cómo habÃa sobrevivido. Asà que caminé. Fui de un lugar a otro, buscando respuestas. Pero lo único que encontré fueron más preguntas.
Sonic, al escuchar esas palabras, sintió que el mundo se volvÃa más denso a su alrededor. No era solo un regreso fÃsico. Shadow habÃa estado sufriendo, solo, sin saber qué hacer con todo lo que habÃa pasado. Sonic podÃa escuchar el peso de cada palabra, el dolor que se escondÃa detrás de su frialdad.
El silencio entre ellos se alargó, solo interrumpido por el susurro del viento entre los árboles. Sonic seguÃa observando a Shadow con la esperanza de obtener más respuestas, pero el erizo negro no parecÃa dispuesto a darlas.
De pronto, un sonido agudo rompió la tensión.
Sonic parpadeó, sacudido por la repentina vibración. Rápidamente sacó su celular, un pequeño dispositivo que llevaba en un bolso marrón atado a su costado. Al ver el nombre en la pantalla, contestó de inmediato.
â¡Hey, Tom!â saludó, intentando sonar normal a pesar de la sorpresa y el torbellino de emociones que sentÃa.
La voz de Tom resonó al otro lado de la lÃnea.
âSonic, la cena está casi lista. Maddie preparó tu comida favorita. No tardes mucho, ¿de acuerdo?
Sonic miró de reojo a Shadow, quien permanecÃa impasible, con los brazos cruzados. Durante un breve segundo, Sonic consideró la idea de contarle a Tom lo que acababa de ocurrir, pero decidió guardárselo por ahora.
â¡Voy en un rato!â respondió con rapidez.
âBien, pero no te distraigas demasiadoâ advirtió Tom con tono paternal.
âSÃ, sÃ, lo prometoâ rio Sonic, antes de colgar.
Guardó el celular de vuelta en el bolso y se giró hacia Shadow con una sonrisa fácil y natural, como si la llamada hubiera disipado un poco la tensión.
âOye, ¿qué te parece si vienes conmigo?â preguntó con entusiasmo. âPodrÃamos ponernos al dÃa, Tom y Maddie son geniales, y además...â hizo una pausa, mirándolo con expectativa. âVamos, Shadow, es una buena oportunidad para que descanses un pocoâ.
Shadow negó con la cabeza casi de inmediato.
âNoâ respondió con firmeza.
âOh, vamosâ insistió Sonic, sin desanimarse. âNo tienes que quedarte mucho tiempo, pero al menos podrÃas cenar algo. Seguro que...
âNoâ repitió Shadow, esta vez con un tono más seco.
Sonic suspiró suavemente, rindiéndose por el momento. No querÃa forzarlo, pero tampoco querÃa dejarlo asÃ, con tantas cosas sin decirse.
âBien... entonces, ¿te veré mañana?â preguntó con un tono más tranquilo, mirándolo con una expresión sincera. âAquÃ, a la misma hora.
Shadow no respondió de inmediato. Algo en esa sonrisa de Sonic, en la ligereza con la que lo decÃa, hizo que su pecho se sintiera extraño por un instante. Era una sensación que conocÃa bien, una que no esperaba volver a experimentar.
Se parecÃa demasiado a la sonrisa de MarÃa.
No supo por qué, pero en ese momento no pudo negarse.
âHaz lo que quierasâ murmuró finalmente, desviando la mirada.
Sonic sonrió con más amplitud.
â¡Entonces es un trato!
Se quedó un momento más, observando a Shadow como si quisiera asegurarse de que realmente estaba ahÃ, de que no era solo una ilusión creada por su mente. Luego, con un último gesto de despedida, giró sobre sus talones y comenzó a correr de vuelta a casa, dejando atrás una ráfaga de viento y hojas sueltas.
Shadow permaneció en el mismo sitio, observando la silueta de Sonic alejarse hasta que desapareció entre los árboles.
No entendÃa por qué, pero la sensación en su pecho no desapareció.
Y tampoco la imagen de aquella sonrisa.
Shadow se quedó quieto, su mirada perdida en el sendero vacÃo por donde Sonic habÃa desaparecido. La brisa seguÃa moviendo las hojas con suavidad, pero en su interior, el eco de esa sonrisa aún persistÃa.
No entendÃa por qué le afectaba tanto. No entendÃa por qué, después de tantos años, algo tan simple como una sonrisa podÃa hacer que su mente viajara de regreso a un tiempo que ya no existÃa.
"Haz lo que quieras."
Sus propias palabras resonaban en su cabeza. No habÃa sido una aceptación real, ni una promesa, pero de algún modo sabÃa que estarÃa ahà mañana.
Exhaló lentamente, como si intentara deshacerse de esa sensación incómoda en su pecho. Luego, sin más, giró sobre sus talones y comenzó a caminar entre los árboles. Sus pasos eran silenciosos, precisos, casi como una sombra deslizándose en la oscuridad.
No tenÃa un destino fijo, solo querÃa moverse. Mantenerse en movimiento era lo único que evitaba que su mente divagara demasiado.
El cielo comenzaba a teñirse de tonos anaranjados, la tarde dando paso al crepúsculo. Mientras avanzaba entre los árboles, escuchaba el sonido de los grillos y el suave murmullo del viento. HabÃa pasado meses viajando, observando el mundo sin ser visto, sin interactuar realmente con nadie.
Y sin embargo, hoy habÃa dado un paso en una dirección diferente.
"¿Por qué Sonic?"
Se lo habÃa preguntado muchas veces. Desde aquella primera vez que lo vio en ParÃs, hasta el momento en que decidió seguirlo hasta Green Hill. Sonic era lo opuesto a todo lo que él representaba: ruidoso, impulsivo, siempre avanzando sin mirar atrás.
Pero... en su presencia, habÃa algo familiar. Algo que lo hacÃa sentir como cuando estaba con MarÃa.
Shadow se detuvo por un momento y miró hacia el cielo. La primera estrella comenzaba a brillar entre los últimos rastros de luz.
No tenÃa todas las respuestas, y quizás no las encontrarÃa nunca. Pero habÃa una certeza que no podÃa negar.
Mañana, volverÃa a verlo.
Y tal vez, poco a poco, entenderÃa el por qué.