Chapter 21: Capítulo 20

No Hay Nadie Más Que Tú | SONADOW |Words: 18480

Fragmento de una alma olvidada

El aire de otoño era fresco, con una brisa que silbaba entre los árboles, removiendo las hojas secas en espirales pasajeras. A cada paso, Shadow sentía el crujido de la tierra bajo sus botas, un sonido apagado por el manto de maleza que cubría el suelo. El bosque parecía distinto esa tarde, como si lo estuviera guiando hacia algo. Algo que esperaba ser encontrado.

Cuando sus ojos se posaron en el agujero en la tierra, un extraño escalofrío recorrió su espalda. No era particularmente grande ni parecía una entrada llamativa, pero había algo en él... una sensación inexplicable que lo mantenía inmóvil frente a su oscura boca.

La sensación que lo había estado guiando desde el primer susurro en sus oídos seguía allí, más fuerte que nunca. Era una mezcla de ansiedad y anticipación, como si la tierra misma le estuviera llamando.

Shadow frunció el ceño. Su instinto nunca le había fallado, y ahora le gritaba que había llegado al lugar indicado. Pero, ¿indicado para qué?

Se inclinó sobre el borde del agujero, dejando que su mirada se hundiera en la penumbra de su interior. No distinguió más que sombras inmóviles. Aún así, su pecho se sintió oprimido por un presentimiento latente. Algo había allí abajo. Algo que importaba.

El viento se colaba entre las ramas de los árboles, pero ya no podía escuchar más que el latido acelerado de su propio corazón. Algo dentro de él, algo en su ser, sentía que había llegado al lugar correcto. Sin pensarlo más, deslizó sus pies hacia el agujero, sintiendo la tierra crujir bajo su peso mientras descendía.

Cuando el eco de sus botas resonó en la cueva, removiendo la fina capa de polvo que flotaba en el aire, Shadow notó que no se trataba solo de un agujero en la tierra. Frente a él se extendía una cueva más amplia de lo que había imaginado, envuelta en maleza y escombros. A simple vista, parecía un lugar abandonado hacía mucho tiempo, pero algo captó su atención de inmediato: objetos dispersos por el suelo, latas oxidadas, revistas amarillentas por el paso del tiempo y lo que parecía haber sido una mesa improvisada. Todo indicaba que, en algún momento, alguien había vivido allí.

Shadow avanzó lentamente, con los músculos tensos y la respiración controlada. Pasó la yema de los dedos por la superficie polvorienta de una de las mesas, dejando un rastro limpio sobre la madera. Todo esto parecía olvidado, atrapado en el tiempo, y sin embargo, la sensación de que aún quedaban rastros de vida en el ambiente lo inquietaba.

Fue entonces cuando lo vio.

Entre la maleza que colgaba de las paredes, un dibujo desvaído emergía, oculto en la sombra. Shadow apartó las enredaderas con cautela, revelando poco a poco la pintura desgastada.

Dos figuras.

Una más pequeña, de color azul. Otra más grande, de un tono marrón.

Los colores estaban apagados, las líneas borrosas por los años, pero el mensaje que guardaban aún flotaba en la superficie de la roca. Shadow sintió una punzada de incertidumbre en el pecho.

¿Quiénes eran? ¿Quién había dejado esa imagen allí?

Sus ojos se entrecerraron. Una parte de él quería descifrar el misterio, pero otra... otra le susurraba que este lugar no era solo un sitio olvidado. No, había algo más aquí, algo que no encajaba del todo.

Y entonces, un sonido lo puso en alerta.

Pasos.

Su cuerpo reaccionó antes de que su mente procesara el peligro. Se giró de inmediato, agazapado, listo para enfrentarse a lo que fuera que se hubiera atrevido a seguirlo hasta allí.

Pero lo que vio lo dejó helado.

Una silueta familiar emergió en la entrada de la cueva, enmarcada por la luz difusa del exterior.

—¿Shadow? —. La voz de Sonic rompió el silencio con un deje de incredulidad—. ¿Qué haces aquí?

Shadow sintió su cuerpo relajarse ligeramente al reconocerlo. Hasta ese momento, la atmósfera de la cueva había estado impregnada de una sensación extraña, como si estuviera a punto de descubrir algo que no debía. Pero ahora entendía por qué había terminado en este lugar.

Era Sonic. Ese susurro lo llevó hasta el.

Sin embargo, algo en él no encajaba del todo. Lo observó con más detenimiento y notó su postura rígida, el ceño fruncido, los hombros ligeramente alzados, como si estuviera a la defensiva. No era la actitud despreocupada de siempre, ni el aire confiado con el que solía enfrentar todo. Había algo distinto en su mirada: un destello de cautela, quizás incluso de incomodidad.

—¿Qué haces tú aquí? —preguntó Shadow, su voz baja pero firme.

Sonic vaciló un momento. Su expresión se tornó aún más seria, como si estuviera eligiendo con cuidado sus palabras. Finalmente, suspiró y desvió la mirada antes de darse media vuelta. Se dejó caer sobre una roca cercana con movimientos pesados, como si algo le pesara más de lo que quería admitir.

—Quería estar solo —murmuró—. Necesitaba pensar.

Shadow lo estudió en silencio. Algo en su tono de voz, en la forma en que su postura parecía encogerse levemente, le hizo darse cuenta de que no era solo una excusa. Sonic realmente había buscado este lugar para alejarse de todo.

Pero eso no explicaba por qué había desaparecido sin decir nada.

—¿Pero venir aquí...? —recorrió la cueva con la mirada. Las latas oxidadas, los muebles viejos y las marcas en las paredes le hablaban de un pasado que desconocía—. ¿Por qué no dijiste nada? Te fuiste sin una palabra.

Sonic no respondió de inmediato. En su lugar, se abrazó a sí mismo, apoyando los codos en sus rodillas, la vista clavada en el suelo. Shadow lo conocía lo suficiente para saber que eso significaba que estaba debatiéndose entre responder o simplemente callar.

Por un momento, pensó que no diría nada.

Pero entonces Sonic alzó la vista y lo miró directamente, con el ceño fruncido y una chispa de frustración en sus ojos.

—¿Por qué me reclamas eso? Tú también lo haces todo el tiempo.

El tono en su voz fue más duro de lo que Shadow esperaba. No era común ver a Sonic molesto con él, al menos no de una manera tan directa. Pero lo que más lo desconcertó fue la verdad en sus palabras.

Porque él tenía razón.

Shadow solía desaparecer sin previo aviso, sin dar explicaciones a nadie. Lo había hecho incontables veces. Y, sin embargo, aquí estaba, exigiéndole a Sonic lo que él mismo nunca había dado.

El silencio entre ambos se volvió más denso, cargado de algo más que solo reproches.

El eco de las palabras del erizo azul aún flotaba en la cueva. Shadow sostuvo su mirada, pero por primera vez en esa conversación, no encontró una respuesta inmediata.

Y eso lo irritaba.

Cruzó los brazos y apartó la vista, como si pudiera ignorar el peso de la verdad que Sonic acababa de arrojarle. Aun así, no podía dejarlo pasar.

—No es lo mismo —murmuró al fin.

Sonic dejó escapar una risa breve, pero no había rastro de diversión en ella.

—¿No? —dijo, sin molestarse en ocultar su incredulidad—. Desaparecer sin decir nada, dejar que los demás se pregunten qué pasó, evitar preguntas... —Giró la cabeza hacia él—. Me suena familiar.

Shadow apretó la mandíbula. Sabía exactamente lo que él estaba haciendo. Lo estaba poniendo frente a un espejo, forzándolo a ver su propia hipocresía. Y lo peor de todo era que no tenía una respuesta convincente.

—Tú no sueles hacer esto —dijo al final, evadiendo la acusación—. No desapareces sin más.

Sonic desvió la mirada.

—Quizás esta vez es diferente.

Su voz era tranquila, pero Shadow detectó el cansancio en ella. Y no solo físico.

Un silencio pesado cayó entre ambos, un silencio que no era incómodo, pero sí denso, como si cada uno estuviera esperando que el otro hablara primero. Afuera, el viento sopló con suavidad, arrastrando hojas secas hasta la entrada de la cueva. Dentro, la penumbra envolvía a ambos, y en ese espacio reducido, la distancia entre ellos se sentía más significativa de lo que realmente era.

Shadow desvío la vista por un instante hacia la pintura en la pared. No era solo la imagen lo que llamaba su atención, sino la forma en que Sonic la miraba, con un aire de nostalgia que no había visto antes en él.

Entonces, Sonic rompió el silencio.

—¿Cómo encontraste mi cueva? —preguntó, su tono más bajo de lo habitual, como si el peso de aquella revelación lo hiciera hablar con cautela.

Shadow parpadeó, sorprendido.

—¿Esta es tu cueva? —repitió, mirando a su alrededor con renovada curiosidad. Algo en su interior se revolvió con la idea—. Yo no lo sabía... ¿Aquí vivías tú?

Sonic dejó escapar un suspiro, uno que parecía arrastrar consigo años de historia. Se puso de pie con lentitud, sus movimientos más pesados de lo habitual, como si en ese instante sintiera el peso del tiempo sobre sus hombros.

—Sí —. Su respuesta fue simple, pero en ella había un matiz de nostalgia y tristeza que Shadow no pasó por alto.

Sonic avanzó con pasos lentos, bordeando a Shadow sin mirarlo directamente. Sus dedos rozaron la pintura en la pared, recorriendo las figuras desdibujadas con una delicadeza inusual en él. La forma en que su mano descansó sobre la imagen no fue casual, sino casi reverente, como si estuviera tocando un recuerdo en lugar de una simple pintura.

—Cuando llegué aquí, este fue mi hogar durante muchos años —continuó, su voz más suave ahora, más introspectiva—. Después de que Garra Larga diera su vida por mí... me escondí aquí. Ocultandome de todos.

Su mirada se perdió en la pintura, como si en lugar de las figuras desvaídas estuviera viendo escenas de su propio pasado proyectadas en la pared. Sus ojos reflejaban una tristeza profunda, una que no solía dejar ver.

Nunca antes había escuchado a Sonic hablar de su pasado con tanta... nostalgia. Era extraño verlo así, tan distante, tan atrapado en algo que Shadow no podía ver. Había conocido su lado desafiante, su arrogancia juguetona, su terquedad, pero esto... esto era diferente.

El nombre Garra Larga no sonaba para nada familiar, pero la forma en que Sonic lo mencionó, con aquella mezcla de dolor y respeto, dejó claro que no era solo un nombre. Era alguien importante. Alguien que dejó una huella en él.

Shadow sintió una leve incomodidad en su pecho, una punzada de reconocimiento que no esperaba. Porque entendía lo que era perder a alguien así. Entendía lo que era quedarse solo con los recuerdos y un lugar vacío.

En ese momento, Shadow se vio a sí mismo en el lugar de él, como una sombra del pasado. Su mirada se encontró con el reflejo distorsionado en los fragmentos rotos de la cápsula de cristal, el mismo lugar donde él había conocido a María. Por un instante, se vio envuelto en los recuerdos y la pérdida, experimentando lo mismo que Sonic en ese preciso momento.

—Sonic, yo te entiendo, cuando per...

Pero fue interrumpido por Sonic, quien lo miró con furia.

—¿Oh, en serio lo entiendes? Porque hace unas horas no lo hacías —replicó, sus palabras cortantes y cargadas de resentimiento. Su mirada era un incendio de enojo, y su postura, firme como una roca—. Se que no debería dejar que me afecte, después de todo, no te importa lo que vayan a sentir los demás. Solo piensas en ti.

La tensión en el aire se volvía palpable, como si cada palabra de Sonic fuera un latigazo. Shadow, sin embargo, no retrocedió ni un paso. Su figura permanecía imponente, inquebrantable.

Los ojos escarlatas de Shadow se entrecerraron, fijos en él con tal intensidad que parecía querer atravesarlo con solo mirarlo.

—¿Crees que si fuera así te habría buscado? —respondió, su voz grave y cargada de un odio silencioso. Finalmente, dio un paso hacia Sonic.

—Cuando me di cuenta que no estabas en casa, sali a buscarte por todo el bosque... Acepte cuidarte... me deje arrastrar por ti en varias ocasiones —con cada oración, el espacio entre ellos se reducía, y la atmósfera se volvía aún más densa—. No sé qué me impulsó a venir hasta aquí, pero no lo habría hecho si no me importaras.

Shadow avanzó, sus pasos pesados, como si la furia lo impulsara a acercarse más y más a Sonic.

La mirada que le dirigió era penetrante, como si tratara de llegar hasta lo más profundo de su alma. Sus manos, apretadas en puños, estaban temblando apenas por la rabia contenida.

—No hables como si me conocieras, Sonic —la voz de Shadow era firme, llena de una fría desconfianza que calaba hondo.

Dio otro paso, y el poco espacio que quedaba entre ellos desapareció. Ahora, estaban tan cerca que él podía sentir la tensión vibrando entre sus cuerpos.

—Porque si fuera así, te hubiera dejado que ese robot te aplastara —dijo, y esas palabras cayeron sobre Sonic como un peso enorme, un golpe directo al corazón. La amenaza implícita, tan brutal, destilaba odio y arrepentimiento.

Sonic estaba atrapado, sintiendo cómo la pared se presionaba contra su espalda y el cuerpo de Shadow. La respiración de ambos se mezclaba en el aire denso. Sentía el ardor en su pecho, pero no iba a retroceder. No se dejaría intimidar.

Acercó su rostro a Shadow, como si quisiera desafiarlo en su propio juego, haciendo que el erizo negro retrocediera un paso atrás aunque sus ojos seguían fijos en Sonic.

—Entonces, la próxima vez... no te molestes en rescatarme. Porque yo no te pedí que lo hicieras.

Las palabras de Sonic fueron como una chispa en un barril de pólvora. Shadow sintió cómo la ira recorría su cuerpo, y sin pensarlo, la energía brotó de sus manos. Con furia, estalló contra la pared, haciendo que los pedazos de roca cayeran al suelo, levantando polvo y algunos escombros.

Sonic, sorprendido por la explosión, retrocedió abruptamente, su espalda golpeando la pared con un estruendo.

—¡No me desafíes, Sonic! —rugió Shadow, sus ojos ardiendo con una ira contenida mientras la energía chisporroteaba alrededor de su cuerpo. La electricidad crepitó en el aire, cargando el ambiente con una tensión sofocante.

Sonic sintió cómo un escalofrío le recorría la espalda. Su cuerpo se tensó instintivamente, como si una fuerza invisible lo hubiera atrapado en su lugar. Sus ojos, abiertos de par en par, se quedaron fijos en Shadow. Por primera vez en mucho tiempo, no supo cómo reaccionar. No esperaba esa reacción, no esperaba verlo así... tan consumido por la rabia.

—¡Tú y yo sabemos perfectamente quién de los dos saldría perdiendo!

Las palabras de Shadow cayeron como un golpe seco entre ellos. La tensión era casi tangible, una cuerda a punto de romperse. La energía que emanaba de Shadow parecía envolverlo todo, y el brillo acerado en su mirada le decía a Sonic todo lo que necesitaba saber: esto no era solo un enfrentamiento de palabras. Había algo más, algo hirviendo en lo más profundo de su ser, algo que iba más allá del enojo.

Pero algo en la mirada de Sonic lo hizo detenerse. Había algo en sus ojos, una mezcla de asombro y miedo que lo atravesó como un rayo. El erizo azul lo miraba con una expresión de sorpresa, como si no pudiera comprender cómo había llegado a ese punto. No era solo la reacción por su ataque, sino algo más profundo, algo que Shadow no había anticipado: la vulnerabilidad. En ese momento, vio que Sonic no estaba simplemente enojado o desafiante, sino asustado, como si estuviera viendo a alguien completamente diferente al que conocía.

De repente, su mirada se desvió a la pared, donde, por el impacto de su ataque, una grieta se extendía, peligrosamente a un dibujo que parecía un intento de lo que alguna vez fue un símbolo de hogar. El dibujo, ahora deformado por la fisura, parecía reflejar el daño que él mismo había causado, y esa visión lo hizo tambalear.

Un golpe de realidad lo sacudió. ¿Qué estaba haciendo? ¿Cómo había llegado tan lejos? ¿De qué sirve la ira si solo termina rompiendo lo que intentas proteger?

La respiración de Shadow se calmó poco a poco mientras una punzada de arrepentimiento lo alcanzaba. Miró a Sonic, que aún estaba contra la pared, sin moverse, pero con los ojos clavados en él, esperando una respuesta. La sorpresa en su rostro seguía allí, pero también había algo más: una herida, aunque no física, pero tan real como cualquier otra.

—Sonic... —su voz sonó más suave, más vacía de furia, pero cargada de la incomodidad de reconocer su propio error—. Lo siento... no quería... —se detuvo, buscando las palabras correctas, pero no encontrándolas.

Sonic permaneció en silencio, sin una palabra que añadir. De manera casi instintiva, se dio la vuelta, su mirada fija en la pared, donde la grieta se había extendido hacia el dibujo. La representación de lo que alguna vez tuvo, ahora estaba atravesado por la fisura, como si también reflejara la ruptura que acababa de ocurrir entre ellos. Sonic observó el daño en silencio, los ojos entrecerrados, una mezcla de frustración y tristeza tomando el control de su expresión.

No era solo la pared lo que había sido destruido, sino algo más profundo. La confianza, tal vez. La relación que, aunque tensa, había existido entre ellos.

Shadow, de pie detrás de él, notó cómo Sonic mantenía la mirada fija en el dibujo, sin moverse, como si las palabras se hubieran agotado. La postura de Sonic era rígida, como si estuviera procesando la magnitud de lo sucedido. Su espalda estaba ligeramente encorvada, como si el peso de la situación lo estuviera aplastando, pero no se volvía. No había gritos, no había confrontación, solo un silencio pesado que llenaba el aire.

Shadow dio un paso atrás, observando a Sonic, cuya figura ahora estaba algo distante. La grieta en la pared parecía una metáfora, como si el daño hecho fuera imposible de reparar con simples palabras. Sonic, al parecer, ya no estaba esperando nada de él. No quedaba desafío en su rostro, pero tampoco había perdón. Era una aceptación silenciosa, pero dolorosa.

La rabia de Shadow se desvaneció, reemplazada por una incomodidad que lo carcomía por dentro. Había causado algo irreversible, algo que no podría deshacer con una simple disculpa. Se quedó allí, mirando a Sonic de espaldas, sabiendo que el verdadero trabajo de redención aún estaba por comenzar.

...

Hola gente bella, ¿como están hoy?

Primero que todo, que les aprecio el capítulo de hoy 👀

Creo que Shadow se pasó un poco está vez.

Cómo creen que reaccionara Sonic.