Un instante de verdad
Shadow subió las escaleras con paso firme hasta llegar al final. En el techo, una trampilla marcaba la entrada al ático. La empujó sin esfuerzo y saltó dentro con agilidad.
Lo primero que notó fue la habitación en sÃ. Una ventana dejaba entrar la suave luz del amanecer, bañando las paredes decoradas con luces tenues. En el suelo, algunas revistas de cómics estaban esparcidas sin orden aparente, junto con un par de zapatillas y lo que parecÃa ser una chaqueta. El desorden era evidente, pero algo en la calidez del lugar parecÃa reflejar la personalidad desenfrenada de su dueño.
Shadow recorrió la habitación con la mirada, deteniéndose en la cama. Sonic estaba ahÃ, hecho un ovillo entre las sábanas, con la nariz hundida en la almohada. A simple vista, parecÃa dormido, pero el leve movimiento de sus orejas al escuchar la entrada de Shadow lo delató.
âVaya, asà que realmente veniste âmurmuró Sonic con voz ronca, sin abrir los ojos.
Shadow cruzó los brazos, su mirada fija en el cuerpo enrollado en las sábanas. âNo tenÃa muchas opciones.
Sonic dejó escapar una pequeña risa, su voz teñida de una ironÃa ligera. âEso suena a que Tails fue muy convincente.
âHizo lo posible ârespondió Shadow, apenas un susurro, sin darle demasiada importancia.
Sonic suspiró, pero esta vez habÃa algo en su tono, una nota de algo más. Shadow notó que no era solo cansancio. Algo más flotaba en el aire, algo que hizo que el corazón de Shadow latiera un poco más rápido.
âNo pensé que fuera a funcionar.
Shadow frunció el ceño, su mente dándose vueltas en un intento por descifrar esas palabras. â¿De qué hablas?
Finalmente, Sonic entreabrió los ojos, sus pupilas se encontraron con las de Shadow en un parpadeo lento, como si no quisiera perderse el momento. Una sonrisa cansada se dibujó en su rostro, pero habÃa algo más, una vulnerabilidad apenas visible en su mirada.
âFue mi idea. Yo le dije a Tails que te buscara.
Las palabras de Sonic llegaron como un golpe directo, una sacudida inesperada que hizo que Shadow parpadeara, sintiendo cómo un escalofrÃo recorrÃa su espalda. No podÃa procesar lo que acababa de escuchar. ¿Por qué?
â¿Por qué? âpreguntó, y su voz no pudo evitar reflejar la cautela que se habÃa formado en su pecho. La incertidumbre lo aplastaba, y por un momento, sintió cómo su propia vulnerabilidad salÃa a la superficie.
Sonic lo miró fijamente, el silencio entre ellos se alargó como un lazo invisible, tenso y cargado de algo que ninguno de los dos entendÃa por completo. Sonic parecÃa más pequeño ahora, más humano, más... real. Y eso sorprendió a Shadow más que nada.
Finalmente, Sonic dejó caer su mirada, sus palabras saliendo lentamente, como si temiera que se desvanecieran antes de que pudieran escapar.
âPorque querÃa verte.
El aire entre ellos se espesó. Shadow sintió cómo algo en su pecho se apretaba, como si el propio espacio que los separaba se hubiera encogido, y con ello, la distancia emocional también. No era solo una confesión, era una verdad desnuda que golpeaba las defensas que Shadow habÃa levantado.
El nudo en su garganta se hizo más fuerte, pero se mantuvo allÃ, sin palabras. Cada parte de su ser querÃa decir algo, cualquier cosa, pero no podÃa. No sabÃa cómo responder a esa sinceridad tan cruda.
Sonic sonrió con suavidad, la vulnerabilidad en su mirada permaneciendo como una huella indeleble. Estaba desnudo emocionalmente, como nunca antes lo habÃa estado frente a Shadow.
âPorque... aunque no sé qué está pasando entre nosotros, quiero que estés aquÃ, Shadow. Te necesitaba cerca.
El aire en la habitación se volvió denso, y el silencio que siguió pareció ocupar todo el espacio entre ellos. Shadow se quedó inmóvil, incapaz de mover un solo músculo. Sus ojos seguÃan fijos en Sonic, pero no sabÃa si lo estaba observando o si solo miraba sin ver, perdido en ese caos de pensamientos y sentimientos que se agolpaban en su mente.
Sonic dejó escapar un suspiro, más profundo esta vez, como si hubiera soltado una parte de sà mismo que no habÃa compartido con nadie.
âTienes algo... algo que no entiendo âadmitió Sonic en un susurro, su voz bajando a un tono de fragilidad que hizo que el corazón de Shadow se detuviera por un instante. âPero lo que más me confunde es que, después de todo, aún me importa.
Esas palabras, cargadas de peso, cayeron sobre Shadow como una tormenta. Sintió cómo su pecho se apretaba, cómo las paredes que habÃa levantado para protegerse empezaban a ceder. Sonic no solo lo estaba mirando, sino que estaba mirando lo más profundo de él, tocando algo que habÃa permanecido guardado, enterrado, por tanto tiempo.
Un nudo apareció en la garganta de Shadow, pero antes de que pudiera responder, Sonic volvió a hablar, como si estuviera apurándose a completar lo que habÃa comenzado.
â¿Sabes? No te estoy pidiendo que entiendas todo. Solo... quiero que estemos bien. ¿Puedes hacer eso por mÃ?
El mundo siguió girando, pero para Shadow, el tiempo se habÃa detenido. Las palabras de Sonic lo arrastraban hacia un territorio desconocido, un territorio donde las certezas desaparecÃan y solo quedaba la pregunta de si podÃa arriesgarse a seguir ese camino, a abrirse.
Shadow observó a Sonic con atención. A pesar de sus palabras, el erizo azul seguÃa viéndose agotado. Su respiración era lenta y pesada, y sus párpados apenas lograban mantenerse abiertos.
âCreo que deberÃas descansar un poco más âdijo Shadow en voz baja, con un tono más suave de lo que habrÃa querido.
Sonic exhaló un leve suspiro, como si quisiera protestar, pero la fatiga pesaba más que su terquedad. Shadow dio un paso atrás, girando con la intención de salir de la habitación y darle espacio.
Pero antes de que pudiera hacerlo, una voz apenas audible lo detuvo.
âNo te irás de nuevo⦠¿cierto?
Shadow se congeló.
Se volvió solo para encontrarse con Sonic, que intentaba incorporarse en la cama con un esfuerzo torpe, sus brazos temblando ligeramente por el cansancio. Sin pensarlo, Shadow se acercó con rapidez y presionó una mano contra su hombro, obligándolo a recostarse de nuevo.
âNo te levantes, Sonic âordenó con firmeza, aunque sin dureza.
El silencio entre ellos se hizo pesado. Apenas se escuchaba el débil sonido del viento afuera y el tictac de un reloj en algún rincón de la habitación. Sonic lo miró con algo más que agotamiento en sus ojos. HabÃa una sombra de inseguridad en su mirada, una vulnerabilidad que pocas veces dejaba ver.
â¿Te vas a ir⦠como las otras veces? âpreguntó, su voz sonando más baja, más cansada⦠más triste.
Shadow sintió un extraño peso en el pecho. SabÃa a qué se referÃa. A todas las veces que habÃa desaparecido sin explicaciones, a todas las veces que habÃa dejado a Sonic con más preguntas que respuestas.
Respiró hondo.
âNo, Sonic ârespondió al fin, sin apartar la mirada de élâ. No me iré. Solo estaré abajo.
Sonic parpadeó lentamente, como si procesara sus palabras con cautela.
â¿Puedo confiar en ti?
Shadow sintió cómo el aire se le atascaba en la garganta. No esperaba escuchar esa pregunta, no de esa forma, no con esa voz cargada de dudas.
PodrÃa haber respondido de inmediato, pero no lo hizo. Porque la verdad era que, incluso si su intención no era marcharse, él mismo no sabÃa si era digno de esa confianza.
Pero entonces vio la forma en que Sonic lo miraba, con esa vulnerabilidad rara en él, con esa pequeña esperanza de que esta vez su respuesta fuera diferente.
Asà que, sin decir nada, Shadow asintió.
Y eso pareció bastar. Sonic, convencido, dejó escapar un suspiro y cerró los ojos, entregándose al sueño.
Shadow permaneció ahà un momento más, mirándolo en silencio. No sabÃa por qué, pero no podÃa apartar la vista. Algo en él querÃa alargar ese instante, quedarse un poco más.
Casi sin darse cuenta, levantó una mano, con la extraña necesidad de tocarlo, de asegurarse de que estaba ahÃ, de que era real. Sus dedos temblaron en el aire por un segundo.
Pero antes de hacerlo, se detuvo.
No.
No debÃa.
Apretó los dedos en un puño y bajó la mano, desviando la mirada. Luego, sin hacer ruido, se dio la vuelta y salió de la habitación, dejando a Sonic descansar.
Al cerrar la puerta detrás de él, exhaló lentamente, como si acabara de librar una batalla interna.
Como si, sin darse cuenta, Sonic ya lo hubiera alcanzado mucho más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Shadow bajó las escaleras en silencio, pero su mente estaba lejos de estar tranquila. Cada paso que daba resonaba en la quietud de la casa, pero lo único que escuchaba era la voz de Sonic.
"¿Te vas a ir⦠como las otras veces?"
Esa pregunta no debÃa haberlo afectado tanto. No debÃa haberle importado. Y sin embargo, ahà estaba, con ese eco persistente clavándose en su mente, enredándose en sus pensamientos.
Se detuvo al llegar a la sala y apoyó una mano en el respaldo del sofá. A través de la ventana, la luz del dÃa iluminaba Green Hill con su caracterÃstico resplandor cálido. El viento movÃa suavemente las hojas de los árboles, y el mundo parecÃa seguir su curso como si nada hubiera pasado.
Pero dentro de él, algo se habÃa detenido.
"¿Puedo confiar en ti?"
Ese fue el verdadero golpe.
Shadow cerró los ojos, sintiendo cómo la pregunta se asentaba en su pecho con un peso que no podÃa ignorar. No se trataba solo de las veces que habÃa desaparecido, de las veces que habÃa dejado a Sonic atrás. Se trataba de lo que significaba para él en ese momento.
Sonic no habÃa dudado en confiar en él antes. Aún después de todo, después de la distancia, después de la incertidumbre⦠todavÃa querÃa creer en él.
Pero, ¿realmente lo merecÃa?
Su instinto siempre le habÃa dicho que no debÃa aferrarse a nadie. Que la soledad era más segura. Que confiar demasiado en otro solo llevaba a la pérdida.
Y sin embargoâ¦
Ahà estaba, sintiendo cómo esa certeza se desmoronaba lentamente.
Porque, al ver a Sonic en ese estado, vulnerable y agotado, algo en él habÃa reaccionado sin pensarlo. Lo habÃa detenido, lo habÃa cuidado. HabÃa querido asegurarse de que estuviera bien.
HabÃa querido quedarse.
Y esa idea, ese deseo, era lo que más lo inquietaba.
Shadow exhaló despacio, abriendo los ojos de nuevo. No tenÃa respuestas. No aún. Pero lo que sà sabÃa era que, por ahora, por ese dÃa⦠no se irÃa.
No esta vez.
...
Pasaron algunas horas. El cielo, en su despedida del dÃa, dejaba escapar los últimos destellos dorados mientras la casa se sumÃa en una quietud profunda. Shadow estaba sentado en la sala, observando el paso del tiempo sin realmente sentirlo. Sonic aún no despertaba⦠o eso creÃa. No habÃa escuchado ruidos en el piso de arriba, ni el más mÃnimo indicio de movimiento.
La espera se alargaba. Shadow, incapaz de quedarse quieto, vagaba por la casa, descubriendo detalles que antes no habÃa notado. De vez en cuando, salÃa con Ozzy al patio, disfrutando de la compañÃa del perro, que parecÃa entender su necesidad de distracción. Pero el reloj no perdonaba. Cuando miró la hora, se sorprendió. ¿Tan rápido ha pasado el tiempo?
Un crujido en las escaleras rompió su ensimismamiento. Shadow levantó la vista. Desde el pasillo, se escucharon pasos. Sonic finalmente estaba despierto. Cuando sus miradas se encontraron, el aire entre ellos se tensó, como si todas las palabras no dichas flotaran en el espacio, esperando el momento adecuado para salir.
Sonic bajó los últimos escalones con una sonrisa cansada. Sus ojos aún reflejaban fatiga, pero habÃa un brillo en su mirada, una chispa que indicaba que poco a poco estaba recuperando fuerzas.
â¿Cómo estás, Shadow? âpreguntó Sonic, su tono inusualmente suave, como si realmente se preocupara.
Shadow lo miró, evaluando sus palabras antes de responder. Su voz, grave y tranquila, llevaba un toque de sinceridad, pero aún se sentÃa la incomodidad de lo sucedido en la mañana.
âBien⦠¿y tú? âla pregunta sonó más directa de lo que querÃa, pero la atmósfera seguÃa cargada de un silencio que pesaba entre ellos.
Sonic soltó un suspiro leve y, a pesar de su agotamiento, esbozó una sonrisa más amplia, tratando de ocultar lo que sentÃa por dentro.
âSolo un poco agotado⦠pero mucho mejor. Siento que podrÃa salir a dar una vuelta âdijo, con tono juguetón, como si el cansancio no fuera nada comparado con su energÃa habitual.
Shadow lo miró de inmediato, frunciendo el ceño.
âNada de eso, Sonic. No puedes salir, no en tu estado ârespondió con firmeza, aunque su voz no tuvo la dureza de antes, como si la cercanÃa de Sonic comenzara a calmar la tensión que sentÃa.
Sonic levantó las manos en señal de rendición, riendo ligeramente.
âEra una broma, no te enojes âdijo mientras se dejaba caer junto a él, apoyando la espalda en el sofáâ. Ok, capitán, ¿qué hacemos entonces?
Shadow lo miró confundido, arqueando una ceja.
â¿Capitán? ¿A qué viene eso ahora?
âNo me mires asÃ, eres el que está a cargo ahora ârespondió, dejando escapar una risa ligera que suavizó aún más el ambiente.
Shadow se quedó en silencio, pensando por un momento. Esa sensación de estar "a cargo" le era extraña. ¿Cómo se supone que debÃa manejar esto? Nunca habÃa tenido que cuidar a alguien de esta manera. Recordó los tiempos con MarÃa, pero el papel siempre habÃa sido al revés: ella lo cuidaba a él, más de lo que él la cuidaba a ella. Pensó en aquellas noches robando bocadillos, riendo en los pasillos, y el dolor de esa pérdida que aún pesaba en su pecho. El peso de la nostalgia le oprimió el pecho, dejando un vacÃo en su interior.
Exhaló lentamente, dejando que la sensación se asentara en su interior. Luego, miró a Sonic. Ãl estaba aquÃ. Con su energÃa inagotable, con esa luz que, de alguna manera, seguÃa encontrando la forma de alcanzarlo.
Shadow desvió la mirada.
âNo tengo idea de qué hacer contigo, Sonic.
âJa, bienvenido a mi mundo ârespondió el erizo azul, apoyando la cabeza en el respaldo del sofá con una sonrisa satisfecha.
Shadow soltó un leve resoplido. No era exactamente una risa, pero se acercaba.
Sonic abrió la boca, dudando por un momento antes de hablar. HabÃa algo en el ambiente, una calma diferente, un respiro entre ambos que, aunque ligero, se sentÃa significativo. No era incómodo, pero tampoco del todo normal.
Shadow no apartó la vista, expectante. Sonic rara vez titubeaba al hablar, y esa pausa en él era inusual.
âShadow, yoâ¦
Justo entonces, un sonido bajo, pero inconfundible, rompió la tensión en el aire. Un gruñido largo y persistente que provenÃa de su propio estómago.
Sonic parpadeó, sorprendido, antes de reÃr entre dientes.
El sonido de su propio estómago lo habÃa tomado desprevenido, y aunque intentó disimularlo, el leve rubor en sus mejillas lo delataba. Con un gesto automático, se abrazó el abdomen, como si eso pudiera acallar el gruñido que habÃa interrumpido el momento.
Shadow lo observó en silencio por unos segundos. Luego, dejó escapar un suspiro, entre resignado y divertido.
âTsk⦠Siempre igual.
Sin más preámbulos, se puso de pie y le dirigió una mirada que no dejaba lugar a protestas.
âVamos. Necesitas comer algo.
Sonic lo siguió con la mirada, esbozando una sonrisa con cierto alivio. Ver a Shadow moverse por la casa, aunque de manera algo tensa, le daba una sensación de normalidad. Al menos, parecÃa estar acomodándose, aunque en su propio y extraño modo. Aún tenÃa preguntas que hacerle, pero algo le decÃa que quizás no era el momento adecuado para profundizar. SabÃa que Shadow, a pesar de estar fÃsicamente cerca, todavÃa llevaba consigo un mundo de emociones no resueltas. Y aunque Sonic sentÃa curiosidad, también reconocÃa la importancia de dejar que las cosas fluyeran naturalmente.
HabÃa algo en su mirada que le decÃa que no todo estaba resuelto entre ellos. Pero Sonic no podÃa forzar las respuestas. SabÃa que la paciencia serÃa clave, aunque no fuera precisamente su fuerte. "A veces, solo hace falta un poco de espacio", reflexionó.
Mientras tanto, Shadow habÃa llegado a la cocina y se detuvo en el umbral, observando el lugar con cautela. No era complicado, podÃa reconocer los electrodomésticos y su función, pero el problema era otro: nunca habÃa tenido que usar una cocina para preparar algo por sà mismo. Frunció el ceño, cruzándose de brazos.
Sonic, notando su indecisión, reprimió una risa y se apoyó en la encimera con una sonrisa divertida.
âTranquilo, yo me encargo âdijo con confianzaâ. A ver, ¿qué se te antoja? ¿Un hot dog con chili o⦠un chili con hot dog?
Shadow giró la cabeza lentamente hacia él, su expresión completamente inexpresiva.
â⦠¿No es lo mismo?
Sonic parpadeó, como si su cerebro tardara en procesar lo que acababa de escuchar. Luego, su mandÃbula se tensó levemente y su mirada se llenó de incredulidad.
â¡Eh, no! ¡Claro que no! âexclamó con una ofensa casi genuina, como si Shadow hubiera insultado su honor culinarioâ. ¡Son experiencias completamente diferentes!
Un suspiro suave escapó de sus labios, una mezcla de resignación y cansancio. SabÃa que esto no iba a ser tan fácil como habÃa imaginado. Se quedó allÃ, con los ojos cerrados, como si en ese momento intentara reunir un poco de paciencia.
...
La casa estaba en calma después de la cena, envuelta en el suave murmullo del viento que se filtraba por las ventanas. La luz tenue de la sala proyectaba sombras cálidas sobre las paredes, y el crujido ocasional de la madera bajo el peso de la casa creaba un ritmo pausado en la tranquilidad de la noche.
Shadow, apoyado contra la mesa con los brazos cruzados, mantenÃa su mirada afilada fija en Sonic. Sus ojos rojos brillaban con la misma intensidad de siempre, pero habÃa en ellos un matiz de paciencia calculada, como un cazador esperando el momento justo para moverse. Sin embargo, bajo esa fachada de control, habÃa algo más, algo más cercano a la inquietud, aunque lo mantenÃa bien oculto.
Sonic, por su parte, estaba hundido perezosamente en el sofá, con la cabeza ladeada y los párpados algo caÃdos. El agotamiento era evidente en cada detalle: su respiración, más pesada de lo normal, el leve fruncimiento en su ceño cada vez que cambiaba de posición, el modo en que sus espinas parecÃan menos erguidas de lo habitual. A pesar de su agotamiento, no se permitÃa ceder, y su actitud rebelde permanecÃa intacta, como si su espÃritu indomable se negara a doblegarse ante algo tan trivial como una enfermedad.
Los ojos de Shadow cayeron sobre la caja de medicamentos y la lista de indicaciones sobre la mesa. Tomó las instrucciones con una leve mueca y luego se acercó a Sonic, el sonido de sus pasos resonando en la quietud.
âTienes que tomarte una pastilla antes de dormir âdijo, su tono era seco, pero habÃa una suavidad inusual en las palabras, como si estuviera tratando de no sobrepasar un lÃmite que ni él comprendÃa bien.
Sonic entreabrió un ojo y miró la caja con una mueca de disgusto. La misma que siempre hacÃa cuando se veÃa obligado a hacer algo que no le gustaba.
âUgh⦠no otra vez.
âMaddie insistió âañadió Shadow, su voz firme pero sin la dureza habitual. Como si esa simple mención fuera suficiente para cerrar el asunto.
Sonic suspiró pesadamente y giró la cabeza hacia el respaldo del sofá con dramatismo exagerado.
â¿Sabes lo horribles que son esas cosas? Prefiero lamer el suelo de una estación de tren.
Shadow ni siquiera reaccionó a la broma. Su mirada permaneció fija, más intensa que nunca.
âNo te estoy pidiendo tu opinión. Tómala.
Sonic chasqueó la lengua y lo miró con una expresión infantil, como si fuera un niño negándose a comer verduras.
âNo es una opción.
El aire se cargó de una tensión palpable, pero Sonic, lejos de ceder, esbozó una sonrisa traviesa. HabÃa algo en la firmeza de Shadow que lo hacÃa querer empujar sus lÃmites, ver hasta dónde podÃa llegar antes de que finalmente perdiera la paciencia.
âY si no lo hago, ¿qué? âpreguntó, su tono de voz ligeramente burlón, aunque su cuerpo cansado delataba lo mucho que le costaba mantener su energÃa.
Shadow tensó la mandÃbula. En su interior, sentÃa la frustración acumulándose, pero su rostro no mostraba más que una calma tensa.
âHaré que lo tomes de una u otra forma.
Sonic dejó escapar una risa baja, entrecortada por el cansancio, pero cargada de burla.
â¡Vaya, qué rudo! ¿Siempre fuiste asà de mandón o es un pasatiempo nuevo?
âSiempre soy asà cuando alguien actúa como un niño testarudo.
Sonic ladeó la cabeza, analizándolo con ojos brillantes de curiosidad. Su sonrisa se ensanchó con malicia, pero habÃa algo en su mirada, un destello fugaz de algo más vulnerable que trataba de ocultar.
â¿Y si te digo que prefiero resistirme?
Shadow tensó los músculos, observando cada reacción de Sonic, cada centella de desafÃo en sus ojos. La forma en que sus dedos se movÃan lentamente, como si intentara esconder la debilidad detrás de la fachada.
âNo juegues conmigo.
Sonic hizo una pausa. El aire entre ellos se volvió más denso, como si algo más grande que la simple discusión de una pastilla se estuviera cociendo en el espacio entre ambos. Sonic, que siempre habÃa sido rápido en sus reacciones, se encontró en silencio, analizando el leve titubeo en los ojos de Shadow.
â¿Jugar? Yo lo llamarÃa más⦠un reto. A ver qué tan insistente puedes ser.
Sin perder más tiempo, Shadow sacó una pastilla del empaque y la colocó en su palma, extendiéndola hacia Sonic con una expresión de piedra.
âTómala. Ahora.
Sonic observó la pastilla como si fuera un veneno, pero no pudo evitar sentir una punzada de algo extraño en el estómago. ¿Era el cansancio o⦠algo más? Con una mueca, la tomó entre los dedos. Pero en el último segundo, sus ojos brillaron con desafÃo, y trató de girar la cabeza para escupirla o esconderla.
Shadow, sin pensarlo, atrapó la muñeca de Sonic antes de que pudiera apartarse. La presión en su agarre fue firme, pero no cruel. La resistencia de Sonic fue débil, su fuerza disminuida por la fiebre y el cansancio. Pero lo que sorprendió a ambos fue lo que ocurrió después.
Sonic, sintiendo la cercanÃa de Shadow más intensamente de lo que jamás habÃa esperado, dejó escapar una exhalación temblorosa. Fue un momento, breve pero significativo, en el que el espacio entre ellos desapareció casi por completo.
âNo lo haré tan fácil âmurmuró Sonic con una sonrisa débil, pero desafiante.
Shadow suspiró, como si la testarudez de Sonic fuera algo que ya esperaba. En un intento por contener su resistencia, hizo más presión, empujándolo hacia el respaldo del sofá. Sin embargo, el movimiento desequilibró a Sonic, y antes de que pudiera reaccionar, terminó cayendo de espaldas sobre el mueble⦠llevándose a Shadow con él.
El silencio que siguió fue denso, cargado de una tensión diferente.
Shadow quedó encima de Sonic, una de sus manos aún sujetando su muñeca, la otra apoyada junto a su cabeza para no aplastarlo con su peso. Sus rostros quedaron demasiado cerca, tanto que Sonic pudo ver con detalle cada matiz rojo en los ojos de Shadow. Su aliento, cálido, rozó la piel del erizo azul.
Los ojos de Sonic, llenos de una energÃa que nunca desaparecÃa, se encontraron con los de Shadow. Esmeralda contra ámbar. La fiebre que aún lo afectaba hacÃa que sus mejillas se sonrojaran, pero eso no opacaba la intensidad de su mirada, que parecÃa capturar algo más allá de la situación.
Ninguno se movió.
Sonic tragó saliva, su corazón martillando contra su pecho. Por un momento, casi olvidó el cansancio, casi olvidó la pastilla que aún sostenÃa entre los dedos.
El aire en la habitación se volvió espeso.
Los ojos de Shadow cayeron, por un segundo involuntariamente, a los labios de Sonic, que se mantenÃan entreabiertos por la sorpresa. El aire se espesó aún más, cargado de algo más que la tensión por la pastilla.
âShadow⦠âsusurró, apenas un murmullo entre ambos.
Shadow parpadeó, como si de repente tomara consciencia de la cercanÃa. Su agarre se aflojó ligeramente, pero no se apartó de inmediato.
Sonic, a pesar de su agotamiento, alzó una ceja con aire travieso.
âSi querÃas estar tan cerca, solo tenÃas que pedÃrmelo.
La reacción de Shadow fue sutil, pero suficiente. Sus ojos se afilaron levemente, y sin decir una palabra, se inclinó aún más⦠pero no para lo que Sonic imaginó.
Con rapidez, atrapó la mano de Sonic, tomo la pastilla y la guió hasta su boca y se aseguró de que finalmente tragara la pastilla.
Sonic se atragantó levemente, tosiendo entre risas.
â¡Eugh! ¡Eso es hacer trampa!
Shadow, finalmente, se incorporó con calma. Su expresión era completamente neutral, pero sus ojos brillaban con una satisfacción silenciosa.
âTú fuiste quien quiso jugar ârespondió con indiferencia.
Sonic lo miró con fingida indignación, aunque una sonrisa terminó curvando sus labios.
âEres un tramposo.
âY tú un caso perdido.
El silencio regresó a la habitación, pero la sensación de la cercanÃa aún persistÃa en el aire. Ninguno lo mencionó.
Sonic simplemente suspiró, acomodándose mejor en el sofá mientras la somnolencia volvÃa a invadirlo. Su respiración, ya más controlada, seguÃa un ritmo más lento, pero la incomodidad de la cercanÃa permanecÃa en su pecho.
Shadow, en silencio, se quedó a su lado. No porque tuviera que hacerlo⦠sino porque, de alguna manera, tampoco querÃa irse.
...
Me ha costado terminar este capÃtulo, tenÃa muchas ideas pero ninguna me convenÃa.
Cualquier error en la ortografÃa me dicen, leà varias veces pero siempre se me pasa algo ð¤
Que les pareció el capÃtulo? :)