Chapter 13: Capitulo 12

No Hay Nadie Más Que Tú | SONADOW |Words: 17756

Una mesa para dos... O más

Ya era mediados de noviembre, y el frío se hacía cada vez más intenso. El invierno estaba cerca, pero a Shadow eso no le afectaba en lo más mínimo. El viento helado cortaba el aire como cuchillas invisibles, pero él apenas lo sentía. Su atención estaba en otra cosa.

Frente a él, la pequeña rosa azul seguía en pie. A pesar del clima, a pesar del tiempo, aún resistía. Sin embargo, sus pétalos empezaban a desprenderse uno a uno, como si la vida se le escapara lentamente. Shadow la observó en silencio. Sabía que su momento se estaba acabando, que pronto el tallo quedaría desnudo… pero también sabía que volvería a florecer.

Fue entonces cuando algo cambió en el aire.

Un ligero temblor en el suelo, una brisa diferente. Shadow frunció el ceño y levantó la vista con rapidez, pero no vio a nadie. Mantuvo la mirada fija en su alrededor por unos segundos, atento a cualquier movimiento. Nada.

Sin embargo, cuando bajó la vista, notó algo a su lado.

Un pequeño sobre blanco.

Lo tomó con cautela y giró el papel entre sus dedos. La caligrafía en la portada le resultó inmediatamente familiar: desordenada, pero con cierto aire seguro.

Con una ceja arqueada, rompió el sello y desplegó la nota.

Shadow,

Sé que no te gusta esto, pero no aceptaré un no por respuesta. La cena es esta noche en mi casa. No tienes que hablar si no quieres, pero al menos intenta comer algo decente.

Con cariño, tu amigo Sonic ❤️

Shadow parpadeó.

Sus ojos recorrieron la última línea varias veces, deteniéndose en el pequeño corazón al final.

Chasqueó la lengua y suspiró. Desde luego, esto era exactamente el tipo de cosas que Sonic haría. Si se lo hubiera preguntado directamente, él habría rechazado la invitación sin pensarlo. Pero así, con la carta ya en sus manos volvió a leer la nota, esta vez más despacio.

No tenía ninguna razón para ir, pero tampoco tenía una para no hacerlo.

Y eso era lo que más le molestaba.

Cuando levantó la mirada, algo inusual llamó su atención. Un sendero que se extendía a través del bosque, marcado por hilos blancos que colgaban suavemente entre las ramas de los árboles. Cada hilo estaba atado con pequeños moños, como si alguien hubiera decidido decorar el camino con un toque de cuidado. La luz del sol filtrada entre las hojas jugaba con los hilos, creando destellos suaves que guiaban el paso hacia la casa de Sonic.

Aunque la escena era tranquila, había algo inconfundible en ella. El sendero no solo parecía llevarlo a un lugar físico, sino a algo más. Una especie de invitación silenciosa, un claro mensaje de que el camino estaba preparado para él. No era solo una casa lo que lo esperaba, sino un lugar donde había sido incluido, algo que, de alguna forma, Shadow no podía evitar sentir que era diferente a cualquier cosa que había conocido hasta ahora.

Con la carta entre sus manos, Shadow permaneció inmóvil. La lectura de las palabras de Sonic le provocó una mezcla extraña en su pecho. "Con cariño, tu amigo Sonic". No podía evitarlo, había algo en esas palabras que lo hacía sentir incómodamente observado, como si Sonic hubiera logrado atravesar una barrera que él mismo se había impuesto.

El viento helado seguía soplando a su alrededor, pero ahora, en lugar de sentirse indiferente, Shadow sintió que el frío ya no lo tocaba tanto. La oferta de cenar era simple, pero había algo más en ella que lo hacía sentir... un poco menos aislado. Sonic... ¿por qué sigues siendo así con alguien como yo?

Soltó un suspiro profundo y meneó la cabeza en una clara señal de frustración. ¿Un camino de hilos blancos? Pensó, sintiendo que todo esto no era más que un juego infantil para Sonic. Pero, al final, la duda persistía. Él no estaba aquí solo por la invitación o la cena. No iba a rechazarla, no podría. No cuando estaba tan cerca de la respuesta que buscaba. La razón por la que veía la imagen de María en Sonic seguía sin resolverse, y la única forma de obtenerla era estar cerca, enfrentarse a esa sensación incómoda, a esa verdad que parecía desmoronarse con cada paso que daba.

Guardó la carta entre sus manos con un gesto de impaciencia, apretándola como si fuera lo único que lo conectaba con lo que acababa de decidir. La tentación de dar media vuelta y no ir seguía presente, pero sabía que no podía. Había llegado hasta aquí por algo más. Así que, sin poder evitarlo, dio un paso hacia adelante, y luego otro, caminando rumbo a la casa de Sonic.

...

Cuando Shadow llegó, se detuvo en el borde del patio, detrás de algunos arbustos, observando en silencio la escena que se desplegaba frente a él. La familia Wachowski estaba completamente absorta en los preparativos. La mesa, grande y llena de alimentos, era el centro de atención, rodeada por Tails y Knuckles, que decoraban con globos y adornos de colores brillantes. Maddie colocaba platos y servicios, mientras Tom jugaba con el perro, disfrutando del momento de calma.

Shadow los observó desde lejos, sintiendo una creciente incomodidad al notar lo que parecía ser una armonía tan ajena a su vida. Había algo en la forma en que trabajaban juntos, en la tranquilidad de la tarde, que lo hacía sentir aún más distante de lo que ya era. Un leve atisbo de nostalgia apareció, pero rápidamente lo desechó. La idea de dar media vuelta y regresar al bosque, donde la soledad era conocida y cómoda, comenzó a tentarlo con más fuerza.

Un paso atrás parecía tan sencillo… pero justo cuando comenzó a girar en dirección al camino, una voz lo detuvo.

—¡Oigan, Shadow ya llegó! ¡Sonic, ven! —gritó Tails, con entusiasmo, notando su presencia antes de que tuviera la oportunidad de desaparecer por completo.

El pequeño zorro no solo lo había visto, sino que con su llamada, había cortado cualquier posibilidad de escape. Shadow permaneció inmóvil, mirando a Tails con una mezcla de frustración y resignación. Siempre sucedía lo mismo, ¿verdad? Intentaba alejarse, pero algo lo traía de vuelta. Quizá era la curiosidad o tal vez el hecho de que, en el fondo, no quería rechazar por completo la oferta que Sonic le había hecho. Pero lo que más le molestaba era la sensación de que todo esto lo estaba llevando a un lugar que aún no entendía.

Tails, completamente ajeno a los pensamientos de Shadow, se acercó con una sonrisa de oreja a oreja, extendiéndole una mano en señal de bienvenida.

—¡Ven! —exclamó, mostrando su entusiasmo típico.

Shadow se quedó quieto por un momento, observando al pequeño zorro. A pesar de la incomodidad que sentía, la calidez que emanaba Tails le hacía difícil rechazarlo. Así que, tras un leve suspiro, dio un paso hacia adelante. El sonido de sus botas resonó en el patio vacío, marcando su entrada.

Maddie fue la primera en notar su presencia. Se levantó rápidamente, su rostro iluminado por una sonrisa genuina.

—¡Shadow! Qué bueno verte —dijo con una amabilidad que desbordaba, haciendo que él se sintiera un poco fuera de lugar. Por un segundo, deseó poder responder con más que un simple gesto. Aún así, hizo un leve movimiento con la cabeza en señal de saludo.

—Gracias —dijo con voz baja, sin querer ahondar más en la conversación. Su actitud, siempre reservada, lo mantenía en su propio espacio, como si la calidez de la escena fuera algo ajeno a él.

Tom, al notar la interacción, se acercó también, con una mirada amistosa.

—Vaya, pensaba que te habías perdido por el camino —comentó con tono juguetón, sin una pizca de juicio, solo un toque de camaradería. Shadow le respondió con un asentimiento, mostrando su actitud neutral, pero no sin cierta incomodidad por la amabilidad que lo rodeaba.

Knuckles fue el siguiente. A diferencia de los demás, no se acercó demasiado, pero sí hizo un gesto con la cabeza en señal de respeto.

—No esperaba que vinieras —comentó con su característico tono serio, pero no había reproche en sus palabras, solo una observación.

Shadow lo miró en silencio, notando que el comentario de Knuckles no hacía más que aumentar la sensación de desconcierto que lo invadía. No podía negar que una parte de él aún dudaba sobre su presencia ahí, como si estuviera cruzando un umbral del que no estaba seguro de querer formar parte.

De repente, el sonido de un ladrido rompió el breve silencio. El perro de la familia, alegre y sin reservas, meneó la cola y ladró en dirección a Shadow, como si también quisiera darle la bienvenida. Shadow parpadeó, sin saber muy bien cómo reaccionar ante un saludo tan despreocupado, pero de alguna forma, la situación le resultó menos tensa.

—Parece que le agradas —dijo Tom.

Antes de que pudiera pensar demasiado en ello, la puerta se abrió y un pequeño erizo azul apareció con su característica energía vibrante. Sonic sonreía, como si la llegada de Shadow no fuera una sorpresa en lo absoluto.

—Sabía que vendrías —dijo con confianza, acercándose con esa despreocupación que siempre lo caracterizaba.

Por un momento, Shadow sintió que algo en su interior se agitaba, como si hubiera caído exactamente en la situación que Sonic había anticipado desde el principio. Aun así, no se permitió mostrar más de lo necesario.

—Ven, siéntate —continuó Sonic, dándole una ligera palmada en la espalda antes de dirigirse hacia la mesa.

Apenas todos estuvieron acomodados, Maddie fue la primera en romper el silencio con una sonrisa cálida en el rostro.

—Shadow, quería agradecerte por haber salvado a nuestro pequeño de ser aplastado por ese robot y a derrotarlo.

Tom asintió, cruzándose de brazos con un gesto divertido mientras miraba a Maddie con complicidad.

—Sí, a veces Sonic puede ser un poco distraído…

—¡Tom! ¡Maddie! —protestó Sonic, enderezándose en su asiento con una expresión de súplica—. No me pongan en vergüenza frente a Shadow.

Shadow, quien había estado observando la escena con su típica expresión imperturbable, alzó una ceja al notar la forma en que Sonic reaccionaba. No era común verlo así, nervioso y ligeramente avergonzado. Sus ojos pasaron de Sonic a los Wachowski, quienes lo miraban con un aire de cariño y diversión.

Mientras Shadow analizaba su entorno, Knuckles, con su habitual falta de tacto, se inclinó levemente sobre la mesa y habló con su tono grave y directo:

—No es que quiera sonar sentimental ni nada, pero al menos ahora sé que tienes algo de honor. Regresaste la Esmeralda Maestra en vez de robarla.

Sonic, que ya veía venir una conversación innecesariamente intensa, intervino antes de que Shadow pudiera responder.

—Lo que mi amigo musculoso intenta decir… —hizo una breve pausa, dándole una mirada de advertencia a Knuckles— es que te agradece por devolverle la Esmeralda Maestra.

Knuckles frunció el ceño y bufó.

—Tch, sí, eso. Pero lo dije mejor.

Shadow dejó escapar un suspiro leve y cerró los ojos por un momento, como si estuviera tratando de recordar por qué había aceptado venir. Luego, los abrió nuevamente y miró a Sonic de reojo.

—Hmph… No fue nada.

Y aunque sus palabras fueron cortas y su tono no mostró emoción alguna, algo en la forma en que su mirada recorrió la mesa y en cómo sus hombros parecían menos tensos indicaba que, por primera vez en mucho tiempo, Shadow no se sentía un extraño en un lugar ajeno.

Tails sonrió con entusiasmo antes de hablar:

—¿Sabías que el día de la explosión del Cañón Eclipse, Knuckles estaba furioso con Sonic? Pensó que había perdido la Esmeralda Maestra en algún rincón del planeta.

Knuckles resopló, cruzándose de brazos.

—¡Porque era lo más lógico! —exclamó con indignación—. No hubiera sido la primera vez que Sonic perdía algo importante.

—¡Oye! —Sonic protestó, pero Tails rió y continuó con la historia.

—Lo gracioso es que tú también estabas furioso, Sonic. —Tails le dio un codazo amistoso—. Estabas tan desesperado en convencerlo que no lo perdiste, que le diste una esmeralda falsa.

Sonic bufó, agachando la cabeza con su fingida derrota.

—No aguanto esta humillación… —murmuró, antes de dejarse caer sobre la mesa y enterrar el rostro entre las manos mientras todos estallaban en carcajadas.

Era extraño ver a Sonic así. No solo porque estaba siendo víctima de las bromas de su propia familia, sino porque, a pesar de ello, no parecía molesto. Estaba… cómodo. Rodeado de personas que lo querían lo suficiente como para reír con él, no de él.

Mientras Shadow observaba la escena, algo en su pecho se apretaba, pero no era un dolor familiar. Era una sensación confusa, como si una parte de él estuviera profundamente ajena a lo que veía, y otra, más oculta, estuviera deseando comprenderlo. Los gestos suaves, las sonrisas sinceras, la forma en que todos parecían tan cómodos juntos… No podía evitar la idea que le rondaba la cabeza: esto es lo que significa pertenecer.

"¿Pertenecer?", pensó, desechando rápidamente la idea. María había sido la única persona que había sentido esa calidez en su vida, y había perdido todo contacto con esa sensación hace años. Pero mientras los ojos de Sonic brillaban con la diversión inocente de estar rodeado por los Wachowski, Shadow sintió una punzada. ¿Cómo puede ser tan natural para él?

El momento en que Sonic había dejado caer su rostro entre sus manos, arrugado en falsa derrota mientras todos reían, lo hizo pensar. Era una imagen tan... humana. Y, sin embargo, le era casi inalcanzable. El erizo parecía tan... ligero. Como si no tuviera más cargas que las que él mismo eligiera cargar. Ojalá fuera tan fácil, pensó Shadow, apretando los puños levemente.

Una pequeña risa escapó de sus labios sin que pudiera evitarlo. Fue tan bajo que ni él mismo lo reconoció al principio. Pero al escucharla, se detuvo, sorprendido. El sonido de la risa no era algo que hubiera tenido en mucho tiempo, si es que alguna vez había sido capaz de reír realmente. No era una risa falsa o cargada de resentimiento. Era algo casi... genuino. ¿Qué me está pasando?

Sonic, aún con la cabeza entre las manos, levantó una ceja hacia él, con una sonrisa pícara, como si hubiera notado algo en su actitud. "¿Te diviertes, Shadow?", preguntó de manera relajada, como si no estuviera preocupado por el malentendido. La forma en que lo decía... Todo parecía tan natural, como si en ese momento no hubiera nada más importante que el simple acto de estar allí. Juntos.

...

La cena había llegado a su fin, y la noche comenzaba a caer suavemente sobre Green Hill. Sonic, satisfecho con la velada, no podía evitar sonreír mientras miraba a su alrededor. Había sido todo un éxito, y había logrado que Shadow, al menos por un momento, se sintiera cómodo con la idea de compartir una comida con ellos. Había intentado convencerlo de quedarse esa noche, de no tener que irse tan rápido, pero sabía que era mucho pedir. Después de todo, aceptar la cena ya era un gran paso para Shadow, y era un avance que Sonic no quería desperdiciar. Aun así, pensaba que había que seguir intentándolo.

La familia Wachowski había mostrado una aceptación sorprendente, sobre todo cuando Sonic les contó sobre su intención de que Shadow se quedara. No les resultó difícil entenderlo, y aceptaron sin reservas. Todos parecían dispuestos a hacerle sentir bienvenido.

Por su parte, Shadow se encontraba en una especie de conflicto interno. No estaba acostumbrado a este tipo de situaciones. Estar rodeado de personas tan abiertas, tan dispuestas a aceptarlo sin juzgarlo, le resultaba extraño. Pero, por alguna razón, tampoco le desagradaba. Algo dentro de él deseaba entender por qué la familia de Sonic lo trataba de esa manera. ¿Era realmente tan simple para ellos, tan natural?

De repente, escuchó unos pasos acercándose, y al girarse vio a Tom, quien se aproximaba con una expresión calmada pero sincera.

—Shadow —comenzó Tom, con voz firme pero amigable—, sé que nuestro primer encuentro no fue del todo amistoso, pero quiero que sepas que aquí, en nuestra familia, no guardamos rencor. Eres más que bienvenido.

Shadow lo miró, sorprendido por la sinceridad en sus palabras. No esperaba una oferta tan directa de parte de alguien con quien apenas había tenido contacto. Asintió en silencio, agradecido pero no del todo seguro de cómo responder.

Fue en ese momento cuando vio a Sonic caminar hacia ellos, con una sonrisa algo nerviosa en su rostro.

—¿Nos vamos, Shadow? —preguntó Sonic, con tono casual.

Shadow lo miró confundido, sin entender completamente a qué se refería. ¿A dónde iba? ¿Qué quería de él ahora?

—¿A dónde vas? Ya está aquí tu amigo —intervino Tom, dándole un toque de ligereza a la situación.

Sonic se rió nerviosamente, y su mirada se desvió por un momento.

—Ah... Shadow me pidió que lo acompañara —dijo, levantando los hombros con una sonrisa algo forzada, como si intentara ocultar su incomodidad por la pequeña mentira.

Shadow, al escuchar la excusa, frunció el ceño, pero antes de poder contradecir a Sonic, este ya lo había tomado del brazo y comenzado a arrastrarlo hacia el bosque.

—Solo ven y sígueme. Quiero mostrarte algo —dijo Sonic, sin darle espacio a una respuesta.

Aunque Shadow no sabía exactamente qué planeaba Sonic, una parte de él sentía curiosidad. No era fácil para él dejarse llevar, pero en ese momento algo en su interior le decía que debía confiar, aunque fuera solo un poco.

...

¿A dónde creen que Sonic, llevará a Shadow?

👀

Ya los siguientes capítulos tendrán estos dos más acercamientos que hará dudar de sus verdaderos sentimientos