CapÃtulo 93
-Suéltame.
Leonardo no se movió, sus ojos oscuros y profundos la miraban fijamente, y hablaba palabra por palabra, Vino a pedir perdón por el resort, pero no lo vi.
Natalie se impacientó un poco, ¡No me importa si lo ves o no, suéltame!
-Siento haberte hecho daño aquella vez.
Mirando la cara de sinceridad de Leonardo, Natalie quiso reÃrse, parecÃa que desde que habÃa pedido el divorcio, él siempre le pedÃa perdón.
ella
(Pero, ¿era difÃcil pedir perdón?»
-Leonardo, ya te he dicho que eso ya no me importa, no hace falta que me pidas perdón.
Al ver su rostro tranquilo, Leonardo sintió una oleada de ira.
-Eso no te importa, jo yo no te importo!
Natalie se sacudió la mano y le miró frÃamente, diciendo: -¿Qué diferencia hay? Fuiste tú quien me dijo que no me hiciera ilusiones contigo, he hecho lo que me dijeron, ¿por qué sigues insatisfecho?
Leonardo tenÃa los puños apretados y el rostro horriblemente adusto.
-No digas esas palabras que harán que se entienda mal, ¡no quiero jugar a este juego ambiguo contigo!
Después de decir eso, Natalie se dio la vuelta y se fue.
Al volver al salón, Natalie se sentó en el sofá con cierto fastidio, parecÃa que tenÃa que encontrar la forma de curar la pierna de Leonardo, si no, no podrÃa divorciarse de él.
A la mañana siguiente, Natalie acababa de llegar al MY, y se encontró con Omar y Gisela esperando en la puerta.
En este momento, los dos no tenÃan la arrogancia que tenÃan antes en el resort, y parecÃan culpables.
No se sabÃa hasta qué punto la culpa era real.
-Señorita López, he venido hoy aquà con Gisela para pedirle perdón por lo que pasó en el resort, no sabÃa la verdad en ese momento y le hice daño, lo siento.
Justo después de que Omar terminara de hablar, Gisela habló con una mirada culpable: señorita López, no debà haberla incriminado en ese momento, y luego calumniarla, lo siento,
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Natalie les miró frÃamente y dijo sin expresión: No hace falta que me pidan perdón, porque yo no les perdonaré.
Gisela no esperaba que Natalie seguÃa enfadada incluso después de que se disculparan tan
sinceramente.
Efectivamente, tal y como dijo Matilda, Natalie era mezquina y despÃadada.
Señorita López, le pido perdón sinceramente, con tal de que me perdone, ¡puedo hacer cualquier cosa!
Al ver el rostro sincero de Gisela, Natalie levantó las cejas y la miró con una sonrisa burlona.
-¿De verdad estás dispuesta a hacer cualquier cosa?
Gisela tuvo el mal presentimiento de que Natalie le estaba tendiendo una trampa.
Pero ya se lo dijo y ella solamente pudo asentir a regañadientes.
Omar le habÃa dicho antes de venir que si no se disculpaba como era debido, no volverÃa a estar
con ella.
HabÃa conseguido separar a Omar de Tina y no querÃa romper con él.
Natalie sonrÃa más, -Bien, entonces rompe con Omar.
Justo cuando terminó de hablar, sus expresiones cambiaron.
La mirada de Omar se enfrió, -Natalie, sé que nos odias a Gisela y a mà por Tina, pero de ninguna manera romperé con Gisela, ¡cambia una condición!
La sonrisa de Natalie se tornó gélida mientras los miraba fijamente, -Son ustedes los que vinieron a pedirme perdón, yo puse la condición de perdonarlos, y ustedes rechazaron, no me parecÃan tan sinceros, en ese caso, no finjan aquÃ, estoy harta de verlos.
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Se dio unos pasos, Gisela no aguantó más y dijo:
Gisela no aguantó más y dijo: Natalie, no voy a romper con Omar,
además, ¡nos vamos a casar! Dile a Tina que de ninguna manera le devolveré a Omar.
Natalie se dio la vuelta y miró a las dos con una frÃa sonrisa, -Piensas demasiado, Tina nunca ha querido separarte de Omar, soy yo la que no soporta verte como una tercera que sigue complaciente con su posición.
Gisela apretó los dientes,
¿Nunca has oÃdo el dicho de que la que no es amada en el amor es
la amante? ¡Tina y tú son las perdedoras de Mati y de mÃ!
-¡Gisela!
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