CapÃtulo 696
Natalie no querÃa, âDales tu amor a esos chicos guapos.
-Jajajaja, eres mi buena amiga. Sabes lo que estoy pensando.
-Muy bien, déjate de bromas. Acuérdate de enviarme el guión de esa série. Lo leeré y diseñaré los vestuarios.
Nora asintió, -De acuerdo, te lo enviaré por correo electrónico cuando vuelva.
Dos horas más tarde, terminaron de comer.
Mientras pagaba con tarjeta en la recepción, vio a Leonardo que bajaba del primer piso con un grupo de personas. Los demás eran directores de algunas de las familias que Imperialia habÃa desarrollado a lo largo de los años.
Natalie frunció el ceño y susurró: -Te espero fuera.
Nora no levantó la cabeza, -Vale, ahora salgo.
Los ojos de Leonardo se oscurecieron al ver aquella espalda que se alejaba.
Natalie lo evitaba como si fuera un problema, lo que hizo que Leonardo se sintiera mal.
Cuando Nora salió del restaurante, Natalie estaba apoyada en el lateral del coche, con la mirada gacha y sin saber lo que pensaba.
Caminó rápidamente hacia ella y sonrió: -TenÃas tanta prisa por salir. ¿Has visto a alguien a quien no querÃas ver?
Natalie la miró. -No, es que no me encontraba bien por dentro. Ya es tarde, me voy a casa. 3
-Está bien, cuÃdate. Dime cuando llegues a casa.
-Tú también.
En el camino de vuelta, a Natalie le molestaba pensar en la mirada agresiva de Leonardo. Se habÃa dicho a sà misma que no le prestara atención, pero la cara de Leonardo siempre aparecÃa
en su mente.
Justo cuando Natalie estaba distraÃda, un camión chocó de repente contra su coche.
Cuando se dio cuenta, era demasiado tarde para esquivarlo y solo pudo dar un tirón al volante, chocando contra el guardarraÃl.
-¡Bang!
La mitad del coche colgaba del borde del acantilado y la otra mitad se tambaleaba.
El camión se disponÃa a dar marcha atrás y tirar el coche de Natalie por el precipicio. Un par de coches negros aparecieron detrás.
El conductor miró por el retrovisor e inmediatament