CapÃtulo 672
La cara de Bryan se volvió repentinamente seria y su mirada a Ginés era gélida.
-Lo sé, no hace falta que me lo repitas.
Ginés se enfadó, -¡Hago esto por tu bien! ¿Nunca te casarás ni tendrás hijos el resto de tu vida?
Bryan se mofó, -Para ti no soy tu hijo, sólo soy una herramienta para continuar con el legado de la familia Guzmán, una herramienta para desarrollar el Grupo Guzmán.
Ginés se puso rÃgido y dijo con voz frÃa: -Bryan, todo lo que hago es por ti. Si no fueras mi hijo, jde ninguna manera te dejarÃa dirigir el Grupo Guzmán!
-SÃ, pero lo principal es que no puedes tener hijos, de lo contrario no habrÃas apostado todo por mi, ¿no?
-¡Tú!
Al ver la expresión de enojo de Ginés, Bryan dijo frÃamente: -Iré a la cita de mañana porque no podemos ofender a la familia Silva en este momento. Sin embargo, si me vuelves a poner este tipo de citas en el futuro, ¡no me importa presentarle a tu hija a unos hombres también!
Ginés parecÃa como si de repente le hubieran dado con un palo, y sus ojos estaban llenos de
sorpresa.
-¡Tú te atreves!
Aunque no querÃa entregar el Grupo Guzmán a Lola Guzmán, Lola era la hija a la que habÃa mimado desde pequeña, y Ginés la trataba bien.
Sin miedo, Bryan le dijo, palabra por palabra: -¡Ya verás si me atrevo! Las cosas que me hicieron ella y su madre, aunque las echo de la familia Guzmán, será razonable.
Después de decir eso, Bryan se levantó y se fue.
Ginés apretó con rabia los reposabrazos de su silla de ruedas. Si la familia Guzmán no necesitara contar con Bryan ahora mismo, ¡ya lo habrÃa echado!
Pero pensaba en la incapacidad de Lola para mantener la propiedad de la familia Guzmán, Ginés se sintió de nuevo decepcionado.
Después de salir de la familia Guzmán, Bryan volvió a su chalet en Imperialia.
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El chalet seguÃa decorado como el chalet de Monteflor, asà que cada vez que volvÃa aquÃ, tenÃa la sensación de que Natalie seguÃa viva.
Han pasado tres años desde que murió, ha pasado mucho tiempo.
Al dÃa siguiente, Bryan condujo hasta el lugar de la cita después del trabajo.
En el camino ya decidió: delante de la señorita Silva se comportarÃa de manera extraña, y ella perderÃa interés en él.
Caminando hacia el lugar acordado, Bryan vio de espaldas a él a una mujer con vestido haltera beige y cabello largo y rizado, respiró hondo y fue a sentarse frente a ella.
-Señorita Silva, no creo que seamos adecuadosâ¦
Antes de que pudiera terminar la frase, se congeló al ver su cara, sorpresa y asombro en sus ojos.
-Túâ¦Natalie, ¿estás viva?
Natalie lo miró con desconfianza y frunció el ceño, -¿Nos conocemos?
¿Qué le pasaba por la cabeza a aquel hombre que Michela le habÃa presentado?
Iba a decir que no eran adecuados cuando se sentara, y ella querÃa marcharse después de tomar el café, pero no esperaba que él la mirara con excitación.
Tú⦠¿No me conoces? -Bryan se puso triste y miró a Natalie con recelo.
Natalie enarcó una ceja, -¿DeberÃa conocerte? Señor Guzmán, si no me equivoco, hoy es la primera vez que nos vemos, ¿no?
-¿Has perdido la memoria?
Después de pensar un rato, Bryan creÃa que era muy probable.
Natalie se rio, dejó el café que tenÃa en la mano y dijo: -Señor Guzmán, es muy gracioso. Yo no he perdido la memoria, incluso recuerdo bien dónde estudié la primaria.
Bryan se quedó helado, ¿esta mujer no era Natalie?
¿Pero podÃa haber dos personas en el mundo que se parecieran tanto?