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CapÃtulo 645
¿Qué quieres?
Leonardo apretó con fuerza el teléfono al oÃr la frÃa voz de Natalie.
Después de un rato sin oÃr la respuesta de Leonardo, Natalie dijo frÃamente: -Si no tienes nada que decir, voy a colgar.
-Estoy abajo.
En ese momento el teléfono fue colgado por Natalie.
Leonardo sonrió amargamente, ella lo evitaba como una serpiente, ya no querÃa tener nada que ver con él, pero esto era bueno, no correrÃa peligro.
DeberÃa estar feliz, pero el humor de Leonardo estaba muy mal y su rostro estaba serio.
En la oficina de la presidenta de MY, después de colgar el teléfono, Natalie se sentÃa raro, porque Leonardo se comportaba hoy no como siempre.
«¿Qué pasa?»
Se inquietaba al pensar en esta posibilidad, dudaba en su asiento unos minutos y decidió bajar a ver qué pasaba.
Cinco minutos después, Natalie se acercó al coche de Leonardo y alargó la mano para tocar la
ventanilla.
La ventanilla que estaba cerca de ella bajó lentamente para revelar e
-¿Qué ocurre?
Ão rostro de Leonardo.
Natalie lo miró, inexpresiva, y dijo: âDebo yo preguntártelo, ¿qué haces aquÃ? ¡No me digas que has pasado por aquÃ!
Leonardo sintió un repentino calor al ver su mirada preocupada.
-No pasa nada, sólo estoy un poco cansado.
Natalie frunció el ceño, querÃa irse pero inconscientemente abrió la puerta del coche y se metió.
-Dime, ¿qué ha pasado?
Un silencio se apoderó del coche, y después de un rato, Leonardo dijo con voz gélida.
-Nada, acabo de saber que mis padres no son mis padres biológicos.
El tono de Leonardo era frÃo, pero Natalie lo miró sorprendida, no eres su hijo?
-Te pareces a tu padre, ¿cómo
-Mi madre se llama Paula, no sé quién es mi padre biológico, pero abuela ha dicho que está en Imperialia, y si quiero reconocerlo, ella puede ponerse en contacto con esa persona.
Natalie se mordió el labio inferior y dijo lentamente: -Me suena Paula, era la más belleza de Monteflor, y era muy amable y hacÃa muchas obras de caridad, luego desapareció de repente, no me imaginaba que fuera tu madre.
-Ha dicho abuela que me dejó en la puerta de la familia Ramos cuando nacà y desapareció.
Al notar la frialdad en el tono de Leonardo, Natalie frunció los labios, -Probablemente tenÃa algo que no podÃa decir.
Leonardo la miró frÃamente, -¿La estás defendiendo?
-No, sólo quiero que no te dejes llevar por el odio y que no te sientas mal.
En ese momento la cogió en brazos Leonardo.
Natalie se puso rÃgida, dudó un momento y luego lo abrazó lentamente.
Era la primera vez que veÃa a Leonardo tan vulnerable, el hecho de que sus padres de más de veinte años fueran sólo sus tÃos debÃa ser demasiado para él.
No te pongas triste, ya se te pasará.
Después de diez segundos, Leonardo la soltó y su expresión volvió a su indiferencia habitual.
-Ya, gracias por lo de hoy. Si te llamo otra vez, puedes bloquearme.
Natalie frunció el ceño ante su rápido cambio de actitud, -Leonardo, ¿qué quieres decir con eso? ¿Me tiras después de utilizar?