CapÃtulo 441
Bryan le entregó el guión y dijo con calma: -No la he salvado para utilizarla como chantaje y que responda a mis sentimientos.
El agente puso los ojos en blanco y dijo con una frÃa sonrisa: ¡Sigue asà sin contarle nada, te reconoceré como mi hermano si ella te acepta!
Tras decir esto, el agente cogió el guión y se marchó resoplando.
Natalie volvió a casa y se pasó la tarde ajustando los diseños recién presentados por Nina y enviándolos a su correo electrónico antes de bajar a prepararse un café.
Justo después de beber un poco, Tina la llamó por teléfono.
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Natalie, a mi tÃo se lo ha llevado la policÃa.
Su voz era baja, no se oÃa ninguna emoción.
Natalie tomó un sorbo de café y dijo: -En privado son familia, en MY son sólo compañeros del trabajo, y lo que él hizo ha llegado al fondo de la ley. Ãl asume las consecuencias.
Después de un rato, Tina dijo.
Lo sé, pero sigue siendo una pena.
Aunque Enrique fuera malo, al fin y al cabo era su tÃo.
No podÃa evitar sentirse culpable por haber metido antes a Manuel en la cárcel, y ahora iba a meter allà a Enrique.
Sus familiares decÃan que era desconsiderada y despiadada, y desde que se llevaron a Enrique, su teléfono estaba casi reventado, echándole pestes de ella.
Incluso empezó a estar confundida, obviamente hicieron mal Manuel y Enrique, por qué no los regañaron a ellos en vez de venir a regañarla a ella.
Natalie se quedó un rato en silencio y dijo despacio: -Si sigues sintiéndote culpable, puedo acudir al juez para ver si pueden rebajarle la condena.
âNo, estaré bien por un tiempo, violó los intereses de la empresa, debe ser debidamente castigado.
Natalie la consoló un rato, colgó y pensó en Tadeo.
«El dÃa que Tadeo se va a la cárcel, la gente de la familia Ramos debe ser tan triste como lo es Tina ahora mismo.>>
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Ella nunca habÃa recibido amabilidad de nadie de la familia López debido a su parentesco, asà que no podia empatizar con ellos,
Sólo habÃa sentido la amabilidad de sus padres adoptivos y de sus hermanos y de algumas otras personas que no estaban emparentadas por la sangre, asà que ella les trataba bien quien era amable con ella, y le daba igual la familia.
Mientras pensaba, de repente sonó el timbre de la puerta.
Se levantó y se dirigió a la puerta y frunció el ceño cuando vio que era Leonardo.
¿Qué haces aqu�
Leonardo llevaba una caja de comida y la miró, No querÃa comer solo, asà que he venido.
Natalie:â
Poniéndose de lado para dejarle pasar, Natalie frunció el ceño cuando él colocó los platos que traÃa y preguntó: -¿Necesitamos tantos platos para los dos?
La mesa estaba puesta con ocho platos y una sopa, suficiente para cinco o seis
personas.
-Si no podemos comerlos, podemos guardarlos en la nevera y seguir comiéndolos mañana.
Al ver cómo lo daba por hecho, Natalie comprendió y frunció el ceño: â¿Quieres quedarte aquà esta noche?
Como Natalie lo reveló, Leonardo admitió directamente.
No quieres ir a mi casa, asà que he venido a la tuya.
Natalie lo miró fijamente, -Tengo mucha curiosidad, ¿tu piel está hecha de paredes?
-¿Por qué es tan gruesa?
Leonardo vio que estaba enfadada, temÃa que lo echara, rápidamente la llevó a la mesa y se sentó, -Vamos a comer primero, la comida se enfriará pronto.
Natalie echó un vistazo a los platos y pensó que los dos no podrÃan comerlo todo, y quiso mandar dos platos a Bryan.
Natalie pensó en la imagen de Bryan comiendo con ellos y desistió.
-Espera un momento, llamo a Bryan para preguntarle si ya ha cenado, si no, le llevo dos platos.
Al oÃr lo que dijo Natalie, la cara de Leonardo se puso seria de repente.
-¿A quién lo llevas?