CapÃtulo 421
El video terminó cuando Nicolás se fue con el documento.
Emiliano lo vio y dijo con una mirada gélida, â¡Voy a pedirle a alguien que arreste a ese tal
Nicolás, seguro que va a decirlo!
Leonardo detuvo a Emiliano. -No es necesario, que alguien lo vigile y no lo deje escapar, quiero saber que más quiere hacer Tadeo conmigo.
Al ver a Leonardo tranquilo, Emiliano tuvo que asentir.
âPor cierto, parece que Matilde sigue enamorada de ti, ¡tienes mucha suerte!
Leonardo lo miró frÃamente y dijo inexpresivamente: -Ya no tengo relación con ella, ni la tendré
nunca.
-Parece que estás realmente enamorado de Natalie, cuando te casaste con Natalie, todos
pensamos que lo hiciste por su cara que es igual a la de Matilda, pero no esperábamos que realmente te enamoraras de ella.
Leonardo frunció el ceño: -Nunca me casé con ella porque se pareciera a Matilda.
En aquella época, tenÃa la pierna lisiada, con quien se casara le daba igual, pero poco a poco se enamorarÃa de Natalie durante el año que pasaron juntos, sólo que él no habÃa sido consciente de ello hasta que ella le pidió el divorcio, y entonces se dio cuenta de lo importante que era para
él.
-Lo sé, tengo algo que hacer en la empresa, me voy.
Cuando Emiliano se marchó, Leonardo sacó su móvil y vio la llamada que habÃa hecho varias
veces pero que no habÃa recibido, y su mirada se volvió oscura y profunda.
Tuvo el presentimiento de que esa llamada debÃa ser de Natalie.
En aquel momento estaba detenido, no llevaba el móvil encima, y cuando lo cogió y volvió a llamar, no contestó.
Leonardo hizo clic en el álbum de fotos, sólo habÃa una foto, era la cara de lado de Natalie
quedándose dormida en la mesa.
Le pareció una monada, asà que sacó el móvil y la fotografió.
Justo cuando estaba pensando, de repente sono su teléfono móvil.
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-Señor Ramos, he averiguado que la señorita López salió ayer de la ciudad SY, pero en la lista
de pasajeros del aeropuerto no aparece el nombre de la señorita López, y las cámaras de
seguridad se rompieron ayer.
La mirada de Leonardo se volvió frÃa, ¿Todas las cámaras no funcionan?
-Eso⦠Ayer, mientras la señorita López se marchaba, un empleado vino a revisar, y rompió la
cámara, y cuando se restableció, la señorita López no aparecÃa por ninguna parte.
La mano de Leonardo sobre su teléfono móvil se tensó involuntariamente, y dijo con indiferencia:
-¡Sigue investigando, quiero saber adónde ha ido!
-¡SÃ!
Colgó el teléfono, Leonardo se levantó y se disponÃa a volver a su dormitorio cuando Antonia y
Ramón se acercaron.
Ambos habÃan viajado al extranjero, y apenas regresaron hoy, se enteraron de que Josefina
estaba en coma, que su propio hijo habÃa sido llevado por la policÃa para ser investigado, y que
Tadeo se habÃa hecho cargo del Grupo Ramos.
Una tras otra eran como pesadas bombas explotando ante ellos, y hasta ahora, Antonia seguÃa
con una sensación de irrealidad.
Al ver a Leonardo, se apresuró a agarrarle la mano, -Leo, ¿qué está pasando? ¿Dónde está ahora tu abuela? ¿Por qué se rumorea que has malversado el dinero del Grupo Ramos y utilizado los resquicios legales para evadir impuestos?
Leonardo, dijo friamente: -Mamá, no tienes que preocuparte, estoy bien.
-He oÃdo que te detuvieron y te han soltado hoy, ¿cómo que no nos preocupemos?
-Estoy muy bien, ustedes acaban de volver del extranjero, descansen bien, mañana hablamos.
Los ojos de Antonia se llenaron de ira, -Si no nos dices nada, ¿crees que podemos dormir?
Tras un momento de silencio, Leonardo les contó lo sucedido recientemente.
Después de saberlo, Antonia se levantó bruscamente, conmocionada: -¿Natalie desapareció
con tu abuela? ¿Asà que ahora no sabes si tu abuela está viva o muerta?