CapÃtulo 378
Natalie se sorprendió, a Antonia no le gustaba, y antes habÃa intentado que Leonardo y ella se divorciaran, pero ahora de repente cambiaba de actitud y les pedÃa que se volvieran a casar.
Al ver la expresión de Natalie, Antonia tosió y dijo hipócritamente: -Dado que le gustas a Leo, no puedo hacer nada. ¡Cásense cuanto antes y tengan un bebé pronto!
Natalie comprendió el motivo de ella, querÃa que tuvieran un hijo.
Natalie dijo sonriendo: -Señora Guerrero, si el señor Ramos y yo queremos volver a casarnos o no y cuándo, es asunto nuestro. Espero que no interfieras.
Antonia frunció el ceño y dijo: -Si no le gustaras a Leo, ¿crees que te darÃa la oportunidad de volver a la familia Ramos?
Natalie estaba a punto de hablar, pero Leonardo dijo de repente: â¿Has terminado?
Antonia se quedó paralizada un momento y luego miró a Leonardo sorprendida.
-Leo, ya acepté que te volvieras a casar con ella, ¿aún no estás satisfecho?
Leonardo dijo con expresión gélida: âNo nos importa tu opinión para volver a
casarnos.
-¡Tú!
Antonia se enfureció con él. â¡Te estoy ayudando!
No necesito que me ayudes. Mi actitud es la misma que la de Natalie. Quiero que no te metas en nuestros asuntos.
Hizo por su bien, pero no esperaba que estaba al lado de Natalie, Antonia apretó los dientes con rabia, â¡Bien! ¡A partir de ahora no me importan tus asuntos!
Tras decir esto, se marchó enfadada.
Ramón echó una mirada a Natalie y también se fue descontento.
En un principio, no tenÃa ningún problema con Natalie, pero después de ver cómo Antonia y Leonardo lo pasaban tan mal por ella, a Ramón no podÃa caerle
bien.
Para ellos, más que una nuera competente, lo que querÃan era una nuera obediente y comprensiva.
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Cuando se fueron, Natalie miró a Leonardo y le dijo: Pensé que ayudarÃas a tu madre cuando propusiera casarnos.
Leonardo la miró y le dijo con seriedad: -Claro que quiero volver a casarme contigo, pero todo depende de tu voluntad.
Natalie frunció los labios y no continuó con el tema.
-Voy a entrar a ver a la abuela.
Pensó en lo de volver a casarse con Leonardo, pero nunca se decidió.
Hoy en el restaurante, pudo ver que Leonardo querÃa proponerle matrimonio, y ella ya habÃa decidido decir que sÃ, pero fue interrumpida por esa llamada telefónica.
Quizá aún no llegara el momento y fuera mejor dejar que las cosas siguieran su
curso.
Natalie querÃa pasar la noche en la sala, pero Josefina la echó con Leonardo.
-Puedo quedarme sola, y tengo quien me cuide. Ustedes váyanse a casa y vengan a verme mañana.
Natalie frunció el ceño, todavÃa un poco preocupada.
-Abuela, yo me quedo aquà contigoâ¦
Josefina interrumpió.
-No soy demasiado vieja que no puedo moverme. Si no descansas bien aquÃ, mañana no tendrás energÃa para trabajar. Vete a casa y descansa un poco, y ven a verme mañana después del trabajo. Recuerda traer mis postres favoritos.
Josefina seguÃa pensando en la comida, Natalie sonrió.
-Bien, te lo traeré mañana después del trabajo. Vamos a casa primero, llámanos cuando quieras si pasa algo.
Josefina hizo un gesto con la mano, âLo sé, lo sé, ustedes cuÃdense. Natalie, i hablas mucho por estar con Leo!
Natalie le lanzó una mirada a Leonardo, â¿Habla mucho él?