CapÃtulo 31
Matilda la miró con rostro dubitativo y tartamudeó: âSeñora Guerrero⦠En realidad, una cosa⦠que se trata de mi hermana⦠pero no sé si deberÃa decirteloâ¦
â
¡Qué pasa, dimelo!
Hace poco mi hermana fue a un bar a pedir modelos masculinos y la vieron, incluso pusieron el vÃdeo en la pantalla el dÃa de la fiesta de cumpleaños de mi abuelo⦠Y la mayor parte de la clase noble de Monteflor la vioâ¦
Antonia estaba furiosa y no podÃa creerlo: -¡¿Cómo se atrevió Natalie a hacer eso?!
Matilda asintió con la cabeza y habló con tristeza, No sé por qué mi hermana lo hizo, Leo la defendió y declaró su matrimonio en públicoâ¦
Antonia se llenó de ira, siempre habÃa estado a disgusto con Natalie, ¡y ahora Natalie se atrevÃa a engañar a Leonardo!
â Mati, hoy no puedo seguir de compras contigo porque tengo algo que hacer, te invito que vengas a casa otro dÃa.
â te lo conté, sino mi hermana pensará
De acuerdo, señora Guerrero, pero no diga a nadie que que hablo mal de ella a sus espaldas adrede.
Antonia le cogió la mano y asintió: Mati, no te preocupes, no diré nada.
Al ver que Antonia se marchaba a toda prisa, surgió una sonrisa ganadora en la cara de Matilda.
Cuando Natalie recogió su vestido y salió del centro comercial, recibió una llamada de
Leonardo.
La voz de Leonardo era frÃa con un tono escalofriante, -¿Dónde estás?
Frente al centro comercial Chanda, ¿qué pasa?
â Espérame allÃ, llegaré en media hora.
Natalie iba a preguntarle qué pasaba, pero Leonardo ya colgó el teléfono.
En menos de media hora, el coche de Leonardo se detuvo delante de Natalie.
Al darse cuenta de que Leonardo conducÃa él mismo hoy, Natalie puso su vestido en el asiento trasero, abrió la puerta de la derecha y subió.
-Me buscas de repente, ¿qué pasa?
Leonardo tenÃa rabia én los ojos mientras conducÃa: ¡Vamos a solucionar el lÃo de modelos masculinos que hiciste!
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Natalie frunció el ceño: j¿Qué quieres decir?!
¡Lo sabrás cuando lleguemos!
Cuando Leonardo paró el coche a la puerta de la mensión de la familia Ramos, Natalie entendió lo que querÃa decir.
Natalie sonrió al pensar que hacÃa poco la familia Ramos se enteró de lo de modelos
masculinos porque se encontró a Antonia y Matilda.
Entraron en el salón, y Antonia se sentó en el sofá con expresión seria.
Cuando vio a Natalie, su gélida mirada parecÃa endurecerse con veneno, y quiso darle inmediatamente bofetadas.
¡Zorra!
Leo, he oÃdo que Natalie fue al bar a pedir modelos masculinos, ¿es cierto?
Leonardo, dijo con una mirada frÃa: ¿Quién te dijo esta tonterÃa?
Antonia golpeó con fuerza la taza de té que tenÃa en la mano sobre la mesa, y llena de ira, Importa quién me lo dijo? ¡Lo que importa es la verdad o no!
Leonardo estaba a punto de negarlo, y Natalie dijo detrás de él: Es verdad, no creo que nos busques para confirmarlo, ¿verdad?
Antes de que ellos vinieran aquÃ, Antonia ya habÃa comprobado este asunto claramente, y habÃa visto el vÃdeo de vigilancia, y se quedó tan enfadada que casi muerta en ese momento.
Antonia miró a Natalie frÃamente y con disgusto: Efectivamente, tengo otra cosa que contarles.
¡Me alegro de que te atrevas a admitirlo!
Natalie miraba tranquilamente a Antonia y esperaba lo que dirÃa a continuación.
-Natalie, te casaste con Leonardo con intención de obtener la riqueza, y no tenÃan hijos en estos tres años, y ahora estás engañando a Leonardo, la familia Ramos no puede tolerarte, i divorciate de Leonardo!