CapÃtulo 302
Natalie guardó silencio unos segundos y dijo: -No tengo intención de librar una guerra de precios con Esplendor Bordado.
Ante lo que dijo, todos la miraron sorprendidos.
Enrique, que sentÃa odio hacia ella por lo que pasó antes, dijo despectivamente: -¡Si no entramos en una guerra de precios con Esplendor Bordado, perderemos más dinero!
Natalie se puso pálida, -Lo sé, pero vender ropa a pérdida sólo hará que la situación de MY será peor.
Enrique se mofó, -¿Parece que la señorita López tiene una mejor idea?
-He decidido desarrollar una lÃnea de ropa de gama alta en MY, y de paso, cambiar el posicionamiento de mercado de MY a clase media, en cuanto a la lÃnea de gama baja, si todavÃa hay beneficios podemos seguir haciéndola, y si no, podremos considerar eliminarla en el futuro.
Un accionista en la esquina que no habÃa dicho nada fue el primero en oponerse, su voz teñida de ira, Señorita López, ahora la clientela de MY es un pequeño número de personas de gama alta, la mayor parte de la energÃa y los fondos se invierten en la lÃnea de gama baja.
â
-Si lanzamos la lÃnea de gama alta, no podremos encontrar tantos clientes por el momento, ¡ podrÃa incluso arrastrar a nuestra lÃnea original de gama baja!
Natalie asintió: -He pensado en lo que dices, pero todo es arriesgado. Nunca tendremos éxito si no lo intentamos.
Los demás accionistas no dijeron nada, pero parecÃan serios y, obviamente, tampoco estaban de acuerdo con la decisión de Natalie.
Tras un largo silencio, Enrique se mofó: -Aunque lanzáramos una lÃnea de gama alta, tardarÃamos al menos un año en ver resultados, pero ahora la guerra de precios es algo que tenemos que resolver..
Natalie enarcó una ceja: âSÃ, lo sé, pero esta vez no podemos dejarnos llevar por Esplendor Bordado, tenemos que tomar la iniciativa.
-¿Cómo?
Natalie lanzó una mirada a Enrique y sonrió, -No tienes que preocuparte por eso. Lo sabrás
dentro de unos dÃas.
El rostro de Enrique se volvió frÃo, pero no hizo más preguntas, sólo dijo con tono burlón: â¡ Estoy deseando ver los resultados!
Tras la reunión, Natalie pidió que se quedara Tina y le contó su plan.
Al oÃrlo, Tina se quedó estupefacta: -¿Estás segura de que lo vas a hacer? ¿Y si alguien de Esplendor Bordado se enteraâ¦?
Natalie sonrió, -No te preocupes. Conozco bien cómo es Matilda, junto con los ciento cuarenta millones de dólares que el Grupo Ramos dio a Esplendor Bordado antes, ella
+15 BONUS
Esta vez harÃa perder una buena cantidad de dinero a Esplendor Bordado.
Tina frunció los labios y finalmente aceptó.
-Bien, lo que digas.
-Bueno, ve a prepararte. Por cierto, llama a Nina.
Al saber que Natalie pidió a ella a su despacho, Nina estaba escribiendo a Tadeo.
En cuanto vio a Tadeo en la Mansión de ArmonÃa anoche, se enamoró de él a primera vista, y la personalidad cálida y amable de Tadeo fue su favorita, intentó conseguir su WhatsApp después de la fiesta, y justo ahora, por fin se animó a agregarlo.
Después de que Tadeo supo quién era ella, le expresó amablemente que no tenÃa intención de tener una relación últimamente, pero Nina no querÃa rendirse asÃ.
Le costó tantos años conocer a un hombre que le gustara, no podÃa rendirse.
Envió varios mensajes, pero Tadeo no volvió a responder, Nina se puso decepcionada, guardó el teléfono y subió.
Se sentÃa un poco raro al ver la cara de Natalie después de entrar en su despacho, que se parecÃa mucho a Matilda, con la que se habÃa peleado hacÃa poco.
Señorita Futil, siéntate.
Sentada frente a Natalie, Nina la miró y le dijo: -Señorita López, ¿para qué querÃa verme?
He visto tu currÃculum. Parece que eres buena diseñando vestidos formales.
Nina asintió, -SÃ, pero también puedo diseñar ropa de diario.
-Estoy planeando desarrollar una lÃnea de vestidos de alta gama, ¿tienes la confianza para ser la lÃder del proyecto?
Nina se sorprendió al ver que Natalie no parecÃa estar bromeando.
Señorita López, soy una nueva, no creo que sea capaz de hacerlo.
Natalie sonrió, -Si tienes algún problema, puedes pedirle a Tina que te ayude. No dudes en enseñarme los diseños cuando los tengas dibujados, sólo hazlo tú.