CapÃtulo 279
+15 BONUS
-¿Por qué tengo que creerte?
Natalie parecÃa indiferente, -Si no me crees, olvÃdalo.
Ahora sà que Manuel tenÃa pánico, sólo querÃa dinero de Tina, no querÃa morir.
La mirada de Leonardo era frÃa, -Sólo quedan 20 minutos para que estallen los explosivos, aunque los artificieros vengan ahora, es demasiado tarde.
-Qué pasa con⦠¿De verdad voy a morir hoy aqu�
Los ojos de Manuel estaban llenos de odio, y dijo frÃamente: -¡Aunque tenga que morir, llevaré conmigo!
Natalie bajó los ojos y, tras pensárselo unos segundos, dijo: He aprendido a desactivar
bombas.
Manuel miró con desconfianza, -¿Cómo sé que no estás intentando matarme?
Natalie puso los ojos en blanco, no era extraño que la empresa quebrara.
-Yo estoy allà cuando desactivo tu bomba, ¿no? Si la bomba explota, moriré contigo.
Manuel tragó saliva y no dijo nada.
Natalie se impacientó un poco y dijo con voz frÃa: ¿La desmonto o no? Cuando acabe el tiempo, todos los presentes moriremos.
-Bien. Estoy de acuerdo en que desmanteles la bomba.
Justo después de decir eso, una voz helada sonó.
-Natalie, deja que te ayude.
te
Natalie frunció el ceño, giró la cabeza para mirar a Leonardo y dijo impaciente: -¡No vengas a
causar problemas!
Desactivar una bomba era muy peligroso. Si algo salÃa mal, la bomba detonarÃa de inmediato. PodÃa arriesgarse sola, no querÃa involucrar a Leonardo.
Leonardo no dijo nada, pero caminó directamente a su lado.
-No tengas miedo, pase lo que pase, estoy a tu lado.
Natalie lo miró frÃamente, sin temperatura en los ojos, -No necesito. ¡Vete!
-Sé un poco de desactivación de bombas, puedo ayudarte aquÃ.
-No, puedo hacerlo.
+15 BONUS
-Natalie, sólo quedan 17 minutos en la cuenta regresiva. ¿Estás segura de que quieres seguir perdiendo el tiempo con esta tonterÃa?
Natalie guardó silencio unos segundos y apretó los dientes, -Eres tú quien pide, pagarás tú las consecuencias.
Que alguien trajera unas tijeras, excepto Manuel, ella y Leonardo, todos los demás se fueron, toda la sala estaba tan en silencio que solo se escuchaba el sonido de la cuenta regresiva de la
bomba.
Manuel estaba tan asustado que le flaqueaban las piernas, al ver la mirada seria de Natalie y Leonardo, por fin creyó que la bomba era real.
Cada cuenta atrás era como un impulso de muerte, que le llevaba al borde de un colapso emocional.
A medida que pasaban los segundos, a Natalie le sudaba la cara.
La construcción del explosivo no era difÃcil, pero resultaba muy complicado encontrar los cables que habÃa que cortar de él, porque todos los cables eran de un mismo color.
Natalie habÃa eliminado algunos alambres por eliminación, pero quedaban dos, no habÃa tiempo para la eliminación.
Al ver que Natalie sostenÃa las tijeras y dudaba en hacer un movimiento, Manuel ya temblaba
de miedo.
-¿Puedes hacerlo o no?
-¡Cállate!
Natalie respiró hondo, giró la cabeza hacia Leonardo y le dijo: âTú no te acerques, que yo voy
a cortar un cable.
Al ver la incertidumbre en el fondo de sus ojos, Leonardo asintió y dijo: -Vale.
Leonardo se alejó unos metros y Natalie decidió que sólo podÃa arriesgarse.
-¡Clic!
Uno de los cables se cortó.