apÃtulo 266
+15 BONUS
Natalie intentó apartarlo, pero con su cintura tan agarrada no habÃa escapatoria, y se vio obligada a aceptar su beso.
Sin saber cuánto tiempo pasó, Leonardo la soltó.
Natalie levantó la mano para golpearle, pero fue sujetada por la muñeca.
-¿Quieres que te vuelva a besar?
-¡Cabrón! ¡Suéltame!
Leonardo rió y dijo en voz baja, -No te enfades.
Natalie se mofó, Señor Ramos, te equivocas. No estoy enfadada.
-Si no estás enfadada, ¿por qué querÃas terminar la relación conmigo?
-No hay correlación entre las dos cosas, simplemente siento que no somos el uno para el otro.
-Vete a casa, no es adecuado hablar de esto por la noche.
Natalie frunció el ceño, pero viendo la expresión de Leonardo, era obvio que no serÃa posible hablar de esto esta noche, asà que no dijo nada más y empujó la puerta del coche para
marcharse.
Mirándola de espaldas, Leonardo se rió.
Acababa de entrar en el chalet, y recibió una llamada de Tina.
-Natalie, ¿te ha hecho algo Leonardo?
-No, me ha mandado a casa. No pude hablar contigo antes. Lo siento.
-Ya que estás bien, me voy a casa.
Durante los dÃas siguientes, Natalie estuvo tan ocupada trabajando con nuevos vendedores que a veces no tenÃa tiempo ni para almorzar, y Leonardo le envió un par de mensajes al principio, pero cuando Natalie no contestó, dejó de hacerlo.
Llegó el viernes.
Eran más de las seis de la tarde cuando Natalie terminó su horario de trabajo para la semana siguiente.
Cogió su bolso y bajó, y justo al llegar a la planta baja, vio el coche de Leonardo aparcado delante de MY.
Tras unos segundos de duda, Natalie se acercó al coche.
+15 BONUS
-Señor Ramos, ¿qué haces aqu�
-Sube al coche primero.
Natalie frunció el ceño y no se movió.
-Señor Ramos, tengo algo que hacer.
-¿Qué cosa?
Parece que necesito decirte.
Leonardo no dijo ni una palabra más, empujó la puerta del coche, salió de él, se acercó a Natalie, la cogió en brazos y la metió en el coche.
Natalie no esperaba que Leonardo fuera tan caradura ahora y apretó los dientes, Leonardo, ¿
estás loco?
Aunque ya habÃa pasado la hora punta de MY, todavÃa podÃa pasar gente.
Leonardo la miró con expresión pálida, -No quieres subir al coche tú sola, asà que tengo que hacerlo yo.
Natalie:
No volvió a mirarla e indicó al conductor que condujera.
Natalie giró la cabeza, como si no quisiera tener ninguna interacción con él.
Leonardo se rió y susurro: Eres bastante linda cuando te enojas.
-¡Loco!
Natalie respiró hondo, miró frÃamente a Leonardo y le dijo: ¿A dónde me llevas?
-Lo sabrás cuando llegues.
Al saber que no podÃa preguntar nada, Natalie cerró los ojos y dejó de preguntar. Cansada por lo reciente, Natalie no tardó en dormirse.
Leonardo la tapó con una fina manta y le dijo al conductor en voz baja que subiera la temperatura del aire acondicionado, después cogió el periódico que tenia al lado y siguió leyendo, el ambiente era tranquilo y hermoso.
Al despertarse de nuevo, Natalie se dio cuenta de que estaba oscuro.
¿Despierta?
Natalie se levantó y vio la fina colcha que cubrÃa su cuerpo, preguntó sorprendida.
Dónde est inos?
+15 BONUS
La playa.
-¿Por qué me has traÃdo aquÃ?
Baja del coche, la cena está lista.
Al oÃrlo, Natalie sintió un poco de hambre.
Tras seguir a Leonardo fuera del coche, Natalie vio que se trataba de un chalet de tres plantas de estilo europeo con vistas al mar.
Entraron en el salón y la mesa del comedor ya estaba llena de comida, y de un vistazo no pudo evitar engullir todos sus alimentos favoritos.
Ahora ya no estaba de humor para preocuparse por el propósito de que Leonardo se trajera aquÃ, sólo vio la comida.
a
Después de terminar la comida, una criada vino inmediatamente a recoger la mesa y también sirvió las frutas de después de la cena.