CapÃtulo 212
El rostro de Rolando se tornó serio y pidió a su mujer que le trajera su mackintosh.
-Señorita López, tengo que ir a ver. Ustedes espérenme aquÃ.
Al ver la mirada preocupada de Rolando, Natalie asintió, -Bueno, señor Jerez, cuÃdese.
Rolando no dijo nada más, tomó su mackintosh, se lo puso y se fue con él.
Ellos pensaban volver en cuanto amainara la lluvia, pero no dejó de llover en toda la noche y Rolando no volvió.
La noticia de la lluvia torrencial de Ciudad Verde fue una noticia en primer lugar.
Después de que lloviera toda la noche, muchos habitantes de Ciudad Verde se encontraron con que el agua en la carretera ya tenÃa medio metro de altura al despertarse por la mañana, el metro y los autobuses estaban fuera de servicio y toda la ciudad estaba paralizada.
En cuanto Leonardo vio la noticia, llamó inmediatamente a Natalie, pero se quedó apagada.
Sus ojos se enfriaron y llamó a Carlos a su despacho: -Prepara un helicóptero, voy a Ciudad Verde.
Carlos se sobresaltó: -Señor Ramos, sigue lloviendo mucho en Ciudad Verde y me enteré que hubo derrumbes en varios otros lugares. ¡Es peligroso ir a Ciudad Verde!
-¡Y aunque vayamos, tal vez no podamos encontrar a la señorita López!
Leonardo lo miró con expresión gélida y le dijo: -¡Demasiadas tonterÃas!
-¡Señor Ramos!
-¡Prepáralo ahora mismo, y no me hagas decirlo una tercera vez!
Media hora más tarde, un helicóptero se elevó lentamente desde el tejado del Grupo Ramos, ent
dirección a Ciudad Verde.
En Pueblo Mile.
Varias casas cercanas a la base de la montaña se habÃan inundado, y Rolando se llevó al pueblo, con él para ayudarles rápidamente a trasladar sus pertenencias importantes a terrenos más elevados, todos ellos con gesto sombrÃo.
Nunca habÃan visto una lluvia tan intensa y no sabÃan cuánto durarÃa. El cielo oscuro parecia una boca sangrienta que parecÃa tragarselo todo.
Los teléfonos móviles de Natalie y su compañera se quedaron sin baterÃa la noche anterior y se sentaron junto a la ventana a ver la lluvia tan fuerte como la de anoche con distintos gestos en
THE ROMUS
Ana se preocupaba: -Nadie sabe cuánto durará esta lluvia, ¿se intindará aqu�
La mujer de Rolando, Mafisa Ninez, que les servÃa el desayuno preparado y dijo: Ana, no te preocupes, estamos en un terreno alto, no se inundará
Aunque dijo eso, parecfa preocupada.
Estaban a punto de desayunar cuando un hombre mojado vino corriendo,
-El señor Jerez está herido, Mafisa, tienes que venir.
Ante eso la cara de Mafisa se puso blanca, -¿Dónde está?
Ahora está en casa del señor Mereal.
Mafisa corrió directamente hacia la lluvia, este hombre estaba a punto de seguirla, Natalie dijo de repente, -Voy contigo.
Al instante todos la miraron asombrados.
-Señorita López, el agua está subiendo. Es mejor que se quede aquÃ, es más seguro.
-He aprendido primeros auxilios sencillos y puedo ayudar al señor Jerez con sus heridas.
El camino hacia el pueblo habÃa sido bloqueado por un deslizamiento de tierra la noche anterior, y no habÃa manera de que Rolando pudiera irse de aqui ahora.
-Bien, entonces venga conmigo.
Natalie se volvió hacia Ana y Ruyman y dijo: -Ustedes quédense aquÃ, si pasa algo Ruyman cuida de Ana.
Ruyman asintió, -De acuerdo Señorita López. cuidese.
Natalie no dijo nada más y se giró para seguir a ellos.
Pronto llegaron a la casa de Nico Mereal, Rolando resbaló y su pierna fue cortada por una rama cuando estaba ayudando a los aldeanos a cargar algo. La herida no era profunda pero era muy larga, y daba mucho miedo con la sangre burbujeando.
Bryan estaba curando la herida de Rolando con un botiquÃn de primeros auxilios, deberÃa haberlo traÃdo consigo, era imposible que alguien en el pueblo hubiera preparado algo asÃ.
Se acercó a Bryan y se puso en cuclillas frente a él, diciendo: -Hago yo.
Bryan se quedó helado al verla, -¿Qué haces aqu�
+15 BONUS
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