CapÃtulo 163
Natalie frunció el ceño, -Es que no se conocen bien, es un poco introvertido, y cuando te acepta como amiga, es muy simpático.
LucÃa negó con la cabeza, -Creo que eres diferente para
él.
Natalie quiso explicarle que era porque ella le habÃa ayudado cuando estaba en su peor momento y habÃa sido su agente, pero tal vez no querÃa que se conocieran sus experiencias anteriores.
-¡Ya! No te hagas ilusiones, lo que dices es imposible.
LucÃa querÃa decir algo más, pero de repente suena el timbre de la puerta.
Natalie se levantó para abrir la puerta y frunció el ceño al ver que era Leonardo.
-Señor Ramos, ¿qué haces aqu�
Leonardo parecÃa indiferente, -¿Por qué querÃas vender el chalet que le regalé?
Natalie no esperaba que lo supiera tan pronto y dijo, Pensé que ya me lo regalaste, es mÃo y puedo decidir por mà misma si lo vendo o no.
-¿Estás con Bryan?
Natalie se sintió extraña ante la mirada interrogante de Leonardo.
-Señor Ramos, parece no tener nada que ver contigo.
Leonardo estaba a punto de hablar cuando escuchó la voz de LucÃa desde la sala.
-Natalie, ¿ha vuelto Bryan, la estrella de cine?
Natalie, temerosa de que Leonardo la malinterpretara, dijo rápidamente: -No, es un vendedor.
Natalie empujó a Leonardo, cerró la puerta y lo miró: -Señor Ramos, si no tienes nada más, ahora váyase por favor, no quiero que mis amigos vean el malentendido.
Leonardo se burló, -¿Temes que tu amiga se equivoque, o Bryan?
Natalie se molest
por sus palabras y dijo: ¡No todo el mundo es como tú, divorciado y puede pasar sin problemas a la siguiente!
Leonardo frunció el ceño y querÃa preguntarle cuándo habÃa estado con otra mujer, de repente se acordó de la vez que fue a cenar con Matilda y se encontraron con ella y LucÃa.
Enarcó una ceja y dijo: -¿Estás celosa?
ParecÃa que no estaba tan despreocupada por la presencia de otra mujer a su alrededor como se
Natalie puso los ojos en blanco, -Señor Ramos, ¡demasiado narcisismo es una enfermedad!
-¿Cómo te va el trabajo estos dÃas?
Dijo sin pensarlo, dejando a Natalie un poco atónita.
-¿Qué quieres aqu�
-Nada, sólo he venido a ver cómo te va.
-Gracias, me va bien, y estarÃa mejor si no aparecieras.
Mientras los dos hablaban, un paso se acercó.
-Natalie, ¿dónde estás?
Natalie agarró la mano de Leonardo sobresaltada y lo arrastró hacia las sombras mientras ella se paraba en la puerta para contestar a LucÃa.
-LucÃa, le dije al hombre que se fuera, voy en un minuto.
Acababa de decirlo, LucÃa abrió la puerta del chalet, y sintió un gran alivio al ver que Natalie
estaba sola.
-¡Pensaba que te habÃan secuestrado si no entrabas!
Bueno, enseguida voy, entra tú. Acabo de tomar una copa y quiero dar un paseo.
-Te acompaño.
Natalie vio que la figura de Leonardo se movÃa como si estuviera a punto de salir de las
sombras, y los latidos de su corazón se aceleraron involuntariamente, por lo que se apresuró a empujar a LucÃa hacia el interior en cuanto pudo, cerrando la puerta.
-No hace falta, voy pronto, ¡tú vete a ducharte!
Al segundo siguiente, la voz sonriente de LucÃa llegó desde detrás de la puerta.
-Natalie, ¿estás escondiendo a un hombre?
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