CapÃtulo 118
Natalie frunció el ceño, no estaba segura de lo que estaba pensando, pero de repente esbozó
una sonrisa.
-Señor Ramos, esta es la villa de Bryan. ¿No te sentirás incómodo viviendo aqu�
Leonardo mostró un ligero destello de frialdad en sus ojos. Justo cuando Natalie pensaba que se enfadarÃa y se marcharÃa, Leonardo habló de repente.
-Dado que está dispuesto a prestarte la villa y sabe que somos esposos, supongo que no le importará tener un invitado más.
Natalie apretó los dientes y dijo frÃamente:
-Pero no quiero vivir contigo.
Leonardo respondió con determinación:
-Natalie, no me iré. Prepárame una habitación o ven conmigo. No olvides que, en este momento, estás involucrada en mi discapacidad.
Después de un largo silencio, Natalie finalmente cedió.
-Está bien, iré contigo.
No querÃa que Leonardo se quedara en la villa por temor a que descubriera la verdad y
volvieran a enredarse.
Después de una noche agitada, cuando regresaron a El Palomar, Natalie se duchó y se fue a dormir en la habitación de invitados. Esta vez, Leonardo no la presionó para compartir una habitación. De todas formas, ya habÃa regresado, y unos dÃas no importaban mucho.
A la mañana siguiente, cuando Natalie llegó a la puerta de su casa, vio a Beata y Matilda
esperándola.
Cuando Beata la vio, su ira encontró una salida y se acercó rápidamente a Natalie, levantando la mano para abofetearla.
¡-Natalie! Cancela la denuncia de inmediato! ¡Has humillado por completo a los López!
Natalie retrocedió un paso para esquivar la bofetada de Beata, lo que la enfureció aún más.
-¿TodavÃa te atreves a esquivarme?-dijo Beata.
Natalie mantuvo una expresión impasible y respondió:
-¿Por qué no lo harÃa?
-¡Soy tu madre! ¡Es mi deber enseñarte!-exclamó Beata.
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Matilda, quien estaba junto a ellos, también se unió:
-Hermana, anoche mamá no pudo dormir en toda la noche por tu culpa. Lloró varias veces. No seas obstinada. Retira la denuncia. ¿Realmente quieres ver a mamá perder la cara y tener que sonreÃr ante los Sánchez?
Natalie sonrió y respondió:
Gisela difamó en lÃnea sobre mÃ. ¿Por qué no van a buscar a la persona que comenzó todo en lugar de venir a mÃ, la vÃctima, y decirme que retire la denuncia? ¿No les parece irónico?
Justo cuando terminó de hablar, la voz aguda de Beata se elevó.
-Natalie, si no cometiste ningún error, ¿cómo pudo señorita Sánchez publicar esas cosas en lÃnea? ¡Te advierto, si no retiras la denuncia, considera que no tienes madre!
Natalie asintió y dijo con calma:
-SÃ, cometà un error.
Beata mostró sorpresa en sus ojos, como si no esperara que Natalie cambiara de opinión tan rápido, pero luego frunció el ceño y dijo con frialdad:
-Mientras entiendas. Si te disculpas, dejaré de perseguir este asunto.
-Nunca terminé de hablar, señora Jiménez, no es necesario que esté tan ansiosa por refutar mis palabras.
Beata la miró frÃamente, ansiosa por ver qué más podÃa decir Natalie.
-Me equivoqué al no dejar de tener ninguna ilusión sobre ti y Ricardo, ninguna ilusión sobre los López. Originalmente, querÃa mantener un poco de paz, pero parece que eso ya no es posible.
Durante los tres años en que Matilda estuvo en el extranjero, siempre estuvo allà para cuidar de Beata cuando tenÃa dolores de cabeza o se sentÃa mal. Esperaba que un dÃa Beata viera su sinceridad. Ahora se daba cuenta de que, incluso si lo intentaba durante otros tres años, no podrÃa competir con las palabras hábiles de Matilda.
Al escuchar la actitud de Natalie, Beata se enfureció aún más.
-¿Estás decidida a no disculparte, Natalie?
Natalie detectó la ira en la voz de Beata y respondió con un tono sarcástico. âNo, no me disculparé. En el futuro, no volveré a los López, ya que no tenemos ningún vÃnculo de madre e hija, no nos molestaremos mutuamente.
Dicho esto, Natalie se dio la vuelta para irse.
Beata, fuera de sÃ, perdió la compostura y le gritó a Natalie:
AD
ઠàªà« àªà« àªà« હàª
اÙÙ ØØ§Ù Ù
ON A
Cos
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-¡DeberÃa haberte matado desde el principio si sabÃa que te convertirÃas en esto!