apÃtulo 319
â¿Y eso aún necesitas preguntárselo? Especialmente, evitar ver a Chiara, ¿No te parece que preguntar eso es como provocafÃa?â
Violeta, agitó su puño al aire, con furia, âSon tal para cual,â
Alejandro la miró con una expresión incómoda en el rostro.
âSeñorita Arenas, en ese momento Jon no estaba pensando claramente.â
âSu cuerpo fue muy honesto, ¿cómo si no va a tener un hijo?â
Algo se le ocurrió a Violeta, quien se mostró un poco nauseabunda y funció el ceño insatisfecha.
Alejandro quiso decir algo, pero se contuvo y finalmente se tragó sus palabras antes de dejar la habitación.
Diego me hizo un chequeo rápido y luego tomó una muestra de sangre para llevarla a que la analizaran.
Mientras tanto, Violeta me observó con cara de chismosa.
âEse Alejandro, eh, ¿qué piensas de él?â
â¿Cómo que qué pienso?â
No pude entender de inmediato a qué se referÃa, pero al ver su mirada, lo capté al instante.
Al parecer, la primera vez que vio a Alejandro, también tenÃa esa misma mirada.
Violeta era conocida por su gusto por los hombres atractivos, ¿Acaso se habla fijado en él?
âÃl, a decir verdad, es bastante bueno y obediente.â
âEs un buen hermano, y también atractivo, ¿verdad? Ves, te lo dije, se nota que és obediente. ¿Crees que tenga novia?â
Violeta miró pensativa hacia la puerta, y luego se giró bruscamente hacia mÃ.
â¿No será que le gustas?, ¿todos los Vargas te tienen en la mira? Al parecer te ha traÃdo al hospital varias veces, ¿qué pasa con eso?â
âNo, definitivamente no le gusto, me ve como a una hermana mayor.â Dije apresurándome a negar lo que ella pensaba, aclarando nuestra relación
En realidad, me parecÃa extraño, nunca habÃa visto a Alejandro, pero siempre habÃa sido muy amable conmigo.
Pero estuve segura de que no me miraba con otras intenciones.
Quizás simplemente habÃa pasado mucho tiempo fuera del paÃs y al volver encontró agradable la cercanÃa con su hermano y su cuñada.
Después de charlar un rato sobre él, Violeta suspiró.
â¿Será que todos los hombres Vargas a esta edad son tan buenos? Jonathan también lo era en su momento. No sé si terminará siendo un Don Juan, después de todo, es muy atractivo.â
Ella parecÃa más preocupada que yo, incluso cuando me ofrecà a pasarle el WhatsApp de Alejandro, lo rechazó,
Cuando Diego regresó, dejamos de hablar de Alejandro.
La expresión de Diego no parecÃa muy buena, como si también me estuviera lanzando una mirada llena de reproche.
âIris, si quieres seguir viva, deja de trabajar y descansa luego de tramitar el divorcio. Si sigues trabajando, sin vida propia, enfureciéndote todos los dÃas⦠ja.â
Ya estaba acostumbrada a su sarcasmo, pero esa fue la primera vez que lo vi tan ácido, incluso su expresión se tornó rÃgida.
â¿Es tan grave? ¿Debo retirarme?â Pregunté con el corazón hundido.
De hecho, no habÃan pasado muchos meses desde mi segunda cirugÃa, ¿acaso el divorcio podrÃa causar una recaÃda?
Diego sacó el informe médico, indicando directamente que mi situación no era buena.
âAunque no has tenido una recaÃda, probablemente suceda muy pronto. Piénsalo bien.â
âSerá mejor que te alejes de Jonathan, mantelo fuera de tu vista y de tu mente. Sabes que con tu condición no puedes enojarteâ
En ese momento asentà en silencio, sintiéndome un poco abrumada.
Justo cuando mi trabajo habÃa empezado a mejorar y la oficina estaba a medio terminar, ¿ya tenÃa que tomar un descanso?
Sin embargo, pensando en mi salud, no opuse resistencia.
Diego finalmente decidió que debÃa ser hospitalizada, aunque el tratamiento a largo plazo podrÃa requerir ir al extranjero.
âLa tecnologÃa aquà es limitada, muchos medicamentos requieron aprobación. Para cuando se aprueben, probablemente ya hayas estado trabajando para el Rey del Inframundo por un año.â
Antes de irse, me lanzó un amuleto de la suerte, diciendo, âLo pedimos por ti la última vez que fuimos a la iglesia. No garantiza seguridad, pero quizás te proteja de malas influencias.
1/1