CapÃtulo 275
El guardia de seguridad habÃa cambiado, pero al verme, no intentó detenerme.
Pensando en todos esos años, todavÃa me sentÃa como una estudiante universitaria, por lo que de repente me invadió la nostalgia.
Todo en la escuela se mantenÃa igual, incluso la vegetación de las cuatro estaciones seguÃa siendo la misma.
El letrero de âBienvenida a los nuevos estudiantesâ aún estaba en el jardÃn, y al parecer, no lo cambiarÃan hasta el invierno.
En aquel entonces, allà fue donde conocà a Jonathan, quien arrastraba una maleta desgastada, y tenÃa la ropa descolorida por los lavados, pero aun asÃ, en su rostro tenÃa una sonrisa llena de confianza.
Al pensar en él, las lágrimas comenzaron a caer sin que me diera cuenta.
Nunca imaginé que nuestro final serÃa asÃ.
â¿Eres tú, verdad, Iris? ¡SabÃa que eras tú! ¡Te distinguà por tu silueta!â
De repente, una voz vino desde atrás, no tuve tiempo de secarme las lágrimas cuando vi a mi antiguo compañero Asier Beltrán acercándose.
âEsto te ha hecho recordar viejos tiempos, ¿Verdad? ¿Estás bien? ¿Necesitas pañuelos?â
Ãl buscó en su bolsillo durante un rato, pero rápidamente le hice señas como diciéndole que no se preocupara y saqué un pañuelo.
âAsier, ¿cómo es que todavÃa estás en la escuela?â
âEstoy haciendo un doctorado.â
Rascándose la cabeza avergonzado, dijo, âes que seguà directo del pregrado al doctorado, mi asesor sugirió que simplemente continuara con el doctorado, lo que me pareció una buena idea.â
Ver su sonrisa franca me hizo sonreÃr también.
En algún momento, también soñé con hacer un doctorado. Pero todo cambió en mi último año de pregrado.
âEs una buena decisión.â
Viendo su uniforme de baloncesto, le pregunté sorprendida: â¿Vas a jugar al baloncesto?â
âSÃ, quedé de jugar con algunos estudiantes nuevos, no lo recuerdas? En la facultad, yo estaba en el equipo de baloncesto.â
En ese instante, nuestros ojos se encontraron y de repente ambos nos sentimos un poco incómodos.
Asier habÃa llevado al equipo de baloncesto de la facultad a ganar el campeonato universitario y me habÃa confesado su amor en público.
Y casi terminó peleándose con Jonathanâ¦
Al ver una sombra de incomodidad en su rostro, rápidamente cambié de tema,
âEntonces ve, no quiero retrasarte.â
â¿Y tú?â
09:49
CapÃtulo 275
Ãl no se fue, sino que se quedó mirándome, preocupado, â¿Qué tal si vienes a ver el gimnasio? Ha cambiado mucho por dentro.â
Como no tenÃa otro plan, decidà acompañarlo.
El gimnasio era mucho más grande y finalmente habÃan renovado los asientos.
Muchos se habÃan quejado de que la universidad era muy tacaña; siendo tan grande, muchos asientos del gimnasio estaban rotos.
Es increÃble cómo pasa el tiempo, en un abrir y cerrar de ojos, todos nos habÃamos graduado hace años. Asier no se unió al juego, sino que comenzó a contarme sobre la situación actual de la escuela. Al hablar de los viejos tiempos, se mostró un poco avergonzado.
âLa verdad es que sabÃa que tenÃas novio, pero pensé que como te ibas a graduar, si no me declaraba entonces, serÃa demasiado tarde. Pero no me arrepiento, Jonathan realmente no era una buena persona. He visto en internet queâ¦â
Su mirada cayó inconscientemente en mi abdomen, por lo que bajé la vista sin seguir, la conversación. Mi relación con Jonathan siempre habÃa sido de alto perfil en la escuela y después de casarnos, las cosas no fueron fáciles, probablemente todos los que nos conocÃan sabÃan que no estaba pasando por un buen momento.
Espécialmente después de haber perdido a nuestro hijo.
âIris, el fracaso matrimonial no es lo terrible, lo terrible es no tener el coraje de empezar de nuevo. Casi la mitad de nuestra clase se ha divorciado, es lo normalâ¦â
âAsier, ¿estás en el primer año del doctorado? ¿Te interesarÃa trabajar medio tiempo?â
Como cambié repentinamente de tema, él tardó un momento en reaccionar.
Pero ya habÃa tomado una decisión; lo que me habÃa contado sobre los proyectos de la escuela realmente tenÃa algo que ver con el proyecto interprovincial en el que estaba trabajando.
Si realmente pudiera tener a alguien que estaba haciendo un doctorado en mi estudio, realmente me aliviarÃa mucho.
Lo miré, y levantando una ceja, dije, âEstoy pensando en emprender, tengo un estudio pequeño, ¿te gustarÃa trabajar conmigo?â