CapÃtulo 260
Con esas palabras del anciano, mi corazón finalmente se asentó.
Una vez divorciada, serÃa libre, ya no estarÃa bajo las cadenas de la señora Vargas.
Al bajar las escaleras, vi a Chiara dándole un masaje en la cabeza a Jonathan, al verme, ella me lanzó una mirada fulminante.
Pretendi no haber visto nada y me senté directamente en el sofá.
Jonathan parecÃa pálido, no supe si fue por un dolor de cabeza severo.
Recuerdo que el doctor habÃa dicho que deberÃa hacerse revisiones periódicas, pero al parecer, nunca fue al hospital.
Mientras divagaba, el anciano repitió lo que habÃamos acordado.
Sin esperar a que Jonathan y Alejandro dijeran algo, Chiara fue la primera en rechazar la propuesta.
âAbuelo, actualmente estoy a cargo del departamento de diseño del Grupo Vargas, ¿esto no es como una bofetada para mÃ?â
â¿Acaso necesitas que yo te abofetee?â
De manera indiferente, Mohamed agregó: âHas presentado más de una docena de propuestas de colaboración, ¿hay alguna que haya satisfecho a algún cliente? Chiara, si Jonathan te aprueba, deberÃas demostrar tu capacidad, no solo depender de su aprobación.â
Al ser confrontada directamente con su falta de capacidad, inmediatamente se le llenaron los ojos de lágrimas.
De hecho, no es que no tuviera capacidad. Después de todo, habÃa estudiado con esfuerzo y se podÃa considerar una diseñadora competente.
Era capaz de manejar los detalles del diseño y completar los diseños básicos según los requisitos.
Si hubiera estudiado seriamente en el extranjero y se hubiera esforzado por mejorar, quizá el esfuerzo hubiera compensado su falta de habilidad.
Pero después de ver los diseños que Estrella me envio, todo lo que estudió Chiara en el extranjero parecÃa no tener sentido, su nivel era casi el mismo que el nacional.
Al parecer, también luchó en la alta sociedad extranjera por un tiempo, pero solo aprendió protocolo social y su habilidad no mejoró.
Lo que Chiara nunca entenderÃa era que, además de ver el trasfondo, la alta sociedad también valora tu
valor como persona.
-Con todas sus fuerzas intentó no dejar caer las lágrimas.
Jonathan la consoló dándole una palmadita en la mano, âNo te preocupes. Además, recuerdo que en la universidad tenÃas una patente de diseño, ¿no? Podemos usarla, no es necesario usar la de cierta persona.â Dijo lanzándome una mirada desafiante.
Yo simplemente arqueé una ceja, indiferente. ¿La patente de diseño de Chiara en la universidad? Eso definitivamente iba a decepcionarlo.
En ese momento me sentà decepcionada, habÃa recordado la patente, pero no que era mÃa.
11:31
Respire hondo, tratando de no mirarlo más.
Pero en esa oportunidad, el pareció notar mi cambio de ánimo.
¿De qué te quejas? Quando estabas en la universidad decias que estudiabas todo el tiempo, pero ¿qué es lo que realmente estudiaste? No te concentraste en el diseño, solo te enfocaste en aferrarte a mi Incluso si recuperas el diseño, la patente de diseño de Chiara también podria funcionar, no pienses que el Grupo Vargas no puede funcionar sin ti.â
Jon, ya basta.â
En ese momento, el rostro de Chiara ya estaba pálido y temblaba incontrolablemente.
Lo falso siempre será falso, no soporta el escrutinio, y ella lo sabÃa mas que nadie.
Sonrei y sacudi la cabeza, sin querer prestarle atención a esas dos personas.
Mohamed le puso fin a la discusión, âEstá bien, haremos lo que dijo Iris, ella establecerá su estudio y a partir de ahora colaborará con el Grupo Vargas.*
Abuelo!
Chiara apretó los puños con humillación, preguntando â¿Y mi departamento de diseñoâ¦?*
âSolo coopera con iris.â
Mohamed, sin querer darle explicaciones, le ordenó a Alejandro que me enviara la información del
proyecto.
Como no queria quedarme más, me levanté.
âEn ese caso, me encargaré de los asuntos del estudio. Y Jonathan, prepara el acuerdo de divorcio lo antes posible, antes de la colaboración, primero nos divorciaremos.â