CapÃtulo 238
â¿Qué has dicho?â
En ese momento sentà que algo estaba mal con mis oÃdos, ¿cómo era posible que él hubiera dicho eso?
ParecÃa sentirse culpable, pero luego su mirada se tornó firme.
âIris, tú eres la encargada del proyecto, algunos los has estado siguiendo desde hace uno o dos años. Solo hay una directora de diseño, si hay problemas en el departamento de diseño, claro que debes ser tú quien responda.â Dijo apretando los puños, al parecer, eso no era lo que realmente querÃa decir, y luego, sus ojos se volvieron un poco rojos.
Yo simplemente me rei.
âJonathan, ¿no te das cuenta de lo que estás diciendo? Quieres que termine en la cárcel o que directamente me muera?â
El proyecto del puente se tuvo que detener debido a un cambio de diseño de último momento, incluso podrÃa haber otros problemas relacionados.
Si realmente fuera mi responsabilidad, definitivamente terminarÃa en la cárcel
¿Jonathan serÃa capaz de llegar a eso por Chiara?
Ãl se lamió los labios, y su voz sonó algo ronca.
no podrÃa escapar.
âLo siento, Iris, pero solo tú tienes las calificaciones necesarias, no puedo dejar que la empresa se meta en problemas.â
â¿Asà que prefieres que yo me meta en problemas?â
Realmente me hizo reir de la ira, ¿acaso no era su culpa que la empresa estuviera en problemas?
Viendo mi reacción, él también se enojó.
Con la mirada llena de ira, dijo, âHas sido la señora Vargas por mucho tiempo, y has disfrutando de varios privilegios, es hora de que contribuyas con algo a la famÃlia. Además, eres la jefa del departamento de diseñoâ¦â
â¿Disfrutando de privilegios?â
Interrumpiéndolo impacientemente, dije, âSi consideras que tener que pedirte permiso para vestirme y que tu secretaria me abra el armario es disfrutar de privilegios, entonces, muchas gracias, deja que Chiara disfrute de eso. ¿Ahora recuerdas que soy la señora Vargas? ¿Qué pensabas cuando querÃas que Chiara tomara mi lugar? Y no soy la responsable, ¡Firmamos un documento de traspaso!â
Para evitar que Chiara causara problemas y me arrastrara a mà también, habÃa completado todos los procedimientos de transferencia de una vez.
Todo quedó registrado en el trabajo, y habÃa varios correos electrónicos y muchos documentos que habÃan sido firmados por Jonathan y Chiara. ¡No podrÃa echarme la culpa tan fácilmente!
De repente, él me miró lleno de culpa y salió de la habitación sin decir nada más.
Pero antes de irse, dijo, âSerÃa mejor que te entregaras.â
Realmente me quedé asombrada por su forma de pensar, ¿Entregarme? ¿Yo? ¡Si no era mi culpa!
Cuando Violeta llegó, me encontró furiosa.
âAcabo de ver a Jonathan, ¿vino a verte?â
âQuiere que vaya a la cárcel, y que cargue con las culpas de su amante.â
Le conté todo, realmente necesitaba desahogarme, necesitaba a alguien que compartiera mi indignación.
Pero la normalmente impulsiva Violeta, se calmó de repente, y al mirarme, frunció el ceño.
â¿Dónde están esos documentos de transferencia?â
âEn el armario de casa, ¿qué sucede?â
â¿En qué casa?â
âEn mi casaâ¦â
De repente, también me di cuenta de algo y miré a Violeta, notando que sus ojos reflejaron el mismo pánico que los mÃos.
En ese momento me levanté de la cama sin siquiera ponerme los calcetines, pero Violeta me sostuvo, âNo te preocupes aún, ¿y si no se les ocurre?â Pero negué con la cabeza, imposible que no se les hubiera ocurrido.
Si Jonathan me habÃa instado a entregarme, tal vez ya habÃa tomado medidas.
Acababa de recibir la medicación, por lo que me sentÃa débil, asà que casi tuve que apoyarme en Violeta todo el camino.
Pero al llegar a casa y abrir la puerta, me quedé completamente paralizada.
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