Capitulo 186
CapÃtulo 186
En ese momento agarré mi célular y traté de llamarlo por videollamada, pero él simplemente no contesta
Volvà a mirar el video varias veces, Caye estaba viva, incluso llevaba la misma ropa que el dÃa en el que habÃamos ido a comer barbacoa.
Pero el entorno era tan oscuro que apenas se podÃa ver algo.
SabÃa que debÃa llamar a la policÃa, pero no estaba segura de si era lo correcto.
Y si los hombres de Adrián estaban justo a mi lado? ¿Y si realmente hacÃa algo malo?
Adrián me habÃa dicho que contactara a Gonzalo, pero yo no tenÃa su contacto. Con la mente en un torbellino, subà al techo para tomar aire y casualmente, allà estaba él.
*Iris!*
Estaba escondido en el mismo lugar donde habÃamos hablado la última vez.
âGonzalo, ¿has estado aqui todo este tiempo?â Pregunté mirándolo sorprendida.
Ãl asintió, âEs el lugar más seguro. Conozco bien el hospital y puedo evitar las cámaras. Vi las noticias en linea, ¿cómo estás?â
ParecÃa relajado, incluso tenÃa una maleta con él, como si estuviera planeando irse. Pero de repente me puse nerviosa, âGonzalo, Caye está en problemas.â
La policÃa no habÃa informado sobre el incidente de Cayetana; no habÃa nada en las noticias, asà que él no lo sabÃa.
Al ver el video, cerró los ojos y luego dijo: âLlama a la policÃa.â
En ese instante lo miré incrédula
âGonzalo, ¿y si Adrián nos está vigilando? ¿Y siâ¦?â
âLlama a la policÃa.â Repitió.
âVe con ese policÃa que conoce Jonathan. Sé que puedo confiar en Jonathan y en el
Su calma me asustó un poco; habÃa algo en su mirada que no lograba entender.
Debido a la insistencia de Gonzalo, finalmente contacté a Javier.
Era casi imposible para nosotros dos hacer frente a Adrián por nuestra cuenta.
Desde el principio, se habÃa llevado a Caye, probablemente esperando que Gonzalo apareciera
El fondo improvisado de Jonathan, resultó ser su última esperanza.
Cuando encontramos a Javier, su expresión se volvió mucho más seria.
En especial al ver a Gonzalo, ya que directamente dijo: âGonzalo, deberias saber que lo que hiciste fue un delitoâ
âSé lo que hice y estoy dispuesto a entregarme Solo espero que la policÃa pueda salvar a mi hija.â
La voz de Gonzalo sono tranquila, como si hubiera aceptado su destino hace tiempo. Javier no dijo mucho sino que comenzó a dar órdenes.
Luego le pasé a Gonzalo una memoria USB, la cual parecÃa bastante sofisticada.
âLe dije a Adrián que el código estaba contigo, y que yo no podÃa acceder a los fondos. Pretende que esto es el código. Probablemente no tendrá tiempo para verificarlo, solo salva a Caye.â
La policÃa también nos ayudó a crear un sitio web falso, enseñándole a Gonzalo cómo acceder y usarlo si era necesario.
Durante todo ese tiempo, Gonzalo solo asintió o negó con la cabeza, hablando poço.
Tomándose muy en serio cada palabra del policÃa, movia sus dedos de vez en cuando, como memorizando algo.
Justo cuando todo estuvo casi listo, mi celular sonó nuevamente.
Adrián habÃa enviado una ubicación.
âTienen una hora para llegar aquÃ, Gonzalo y tú. Si veo a alguien más, Cayetana será la primera en morir.â
Su tono sono amenazante, casi como si estuviera rechinando los dientes.
Mis manos temblaron incontrolablemente, pero aun asi respondi con un âDe acuerdoâ.
Javier me dio una palmada en el hombro, diciendo, âNo tengas miedo, los francotiradores irán contigo.â
âSi se atreve a hacer algo⦠tranquila, la policÃa los protegerá.â
Asenti y luego miré a Gonzalo, quien me sonrió, aunque la cicatriz de quemadura hacÃa que su sonrisa pareciera feroz, sus ojos eran gentiles y su tono también.
âIris, no tengas miedo. Te protegere a ti y a Caye, no temas.â
Parecia que habÃa algo en sus ojos que brilló por un momento, y luego, desapareció de inmediato.