CapÃtulo 15
âEnka, te has equivocado, mamá no quiso decir eso, sólo estaba demasiado feliz de que pudieras volver. Si hubieras avisado antes, mamá podria haberle pedido a la empleada que te preparara algunos de tus platos favoritosâ.
Erika al escuchar cómo Raquel se referÃa a si misma repetidamente como âmamaâ, se sintió incomodada.
Ignoro a Raquel y camino hacia el salón.
Su mirada se posó en el rostro de la joven sentada en el sofá.
El rostro de la joven mostraba un tono de blancura enfermiza, sus mejillas estaban demacradas y sus labios, por la constante enfermedad, carecÃan de cualquier color.
Ella era Belinda, la hija ilegitima que Arturo y Raquel tuvieron
n a espaldas de madre de Erika.
Erika solia compadecer a Belinda, su media hermana, por haber perdido a su padre y por su frágil salud desde pequeña, la trataba verdaderamente como a una hermana menor.
Pero la realidad era que esa hija legitima no era tan desafortunada como creÃa.
Aunque la llamara hermana menor Belinda sólo era unos meses más joven que ella.
Belinda llevaba un suéter de cachemira blanco y una falda larga de punto color café claro, su largo cabello negro pasaba sobre sus hombros. Con su apariencia enfermiza, realmente parecÃa digna de lastima.
Al ver que Enka la miraba sin decir nada, comparando su rostro radiante y hermoso con su propia palidez y delgadez, Belinda se sintió profundamente celosa de Erika.
Celosa de su noble nacimiento, su posición legitima y de su belleza deslumbrante, mientras que ella, siendo también hija de Arturo, no podÃa ser reconocida abiertamente como la segunda señorita de la familia Zavala, tenia que vivir como una carga.
¿Por qué tenÃa que ser asi?
¿Sólo porque la madre de Enka era la esposa oficial?
Ahora, viendo como Erika la miraba con una mirada tan indiferente, Belinda sintió como si fuera un objeto despreciado al ser evaluada por Erika.
La inseguridad y el resentimiento acumulado en su corazón brotaron al mismo tiempo.
Sin poder seguir fingiendo una cercana de hermanas, Belinda dijo con frialdad: â¿Por qué me miras asi, hermana?â.
Erika sonrio ligeramente, âNada, sólo me di cuenta de que pareces aún más fea que la última vez que vine a casaâ.
Al escuchar eso, el rostro de Belinda se torció violentamente.
El tono directo de Erika al decir eso fue más hirente que cualquier sarcasmo
Como si cada palabra estuviera confirmando un hecho.
Elya pálido rostro de Belinda se volvió más blanco de ira.
Arturo y Raquel también cambiaron su expresión al escuchar las palabras de Erka.
En lo profundo de sus ojos, apareció un destello deira.
âErika, ¿cómo puedes hablar asi? Belinda ya está mal oomo puedes, siendo su hermana mayor, ridiculizarla de esa manera?â.
Arturo frunció el ceño, y como padre, obviamente tenia más derecho que Raquel a reprochar a Erika.
Sin embargo, lejos de mostrar remordimiento, Erika miró a Arturo con inocencia y dijo:
âPapá, sólo estaba diciendo la verdad, ¿por qué suenas como si estuviera siendo sarcastica? Siempre dicen que cuando hay una madrastra, hay un padrastro, antes no lo creia, pero ahora veo que lo que dicen cierto?.
Luego, dirigió su mirada hacia Raquel, quien también mostraba una expresión de disgusto, ella soltó una risa sarcastica y dijo:
âDesde que esta madrastra se incorporó en la familia, incluso decir la verdad es motivo de criticaâ
âErika, ¿cómo puedes hablar asi?â.
Raquel se sintió tan agraviada que se le llenaren los ojos de lágrimas, âDesde que eras pequeña, ¿acaso no te he tratado bien? ¿Te he regado algo o te he reprendido sin razón?â.
Capitulo 16